Etiopía: las elecciones no pueden tapar un genocidio

Etiopía ha celebrado elecciones este 21 de junio, pero no han sido libres y justas. La gente fue a votar entre asesinatos, violaciones masivas (hay más de 500 verificadas) y hambre. Abiy Ahmed quería poner una fachada democrática a un gobierno que descansa cada vez más en militares y milicias. No creo que lo haya conseguido y la violencia va a continuar. Baste decir que de 547 distritos electorales que hay en todo el país, en 110 situados en Tigray, Oromia y Benishangul-Gumuz no se ha podido ejercer el derecho al voto. La propia Unión Europea rechazó mandar observadores a unas elecciones que consideraba no podían ser aceptadas como democráticas.

Un día después de las elecciones a la una de la tarde el mercado de Togoga en Tigray fue bombardeado. Testigos dicen que no había soldados. Según fuentes oficiales al menos 43 personas fueron asesinadas, fuentes independientes hablan de un número mayor. La Cruz Roja Internacional ha denunciado que soldados del ejercito etíope no dejaron salir a sus ambulancias desde Mekelle a socorrer a los heridos

Heridos del mercado de Togoga llegan al hospital Aider en Mekelle

Hace dos años Abiy Ahmed, un joven militar encuadrado en el aparato de seguridad del Estado y líder de segunda fila en la sección oroma del EPRDF –un partido federal liderado por el Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF)– fue elegido primer ministro. Jóvenes oromos, la minoría étnica más numerosa, llevaban tres años en una rebelión contra la corrupción y la falta de oportunidades que asociaban con el gobierno “tigriño” del TPLF y el régimen optó por resolver la crisis entregando el poder a un joven líder oromo –apenas había cumplido los 40 años– que podría resolver la crisis de manera diferente a lo habitual.

Abiy Ahmed prometió democratizar el régimen y neoliberalizar una economía que había seguido a su manera pero con éxito el camino de los tigres asiáticos. El régimen instaurado en 1991 en bases federales había convertido a Etiopía en uno de los países con mayor crecimiento económico del mundo y una esperanza para industrializar África. En sus primeros días de gobierno el país conoció una primavera política que coincidió con la revolución sudanesa. Parecía que había espacio en el Cuerno de África, donde la política ha estado secuestrada por militares y mercaderes, para la movilización popular. Abiy liberó a los presos políticos, permitió el regreso de exiliados, detuvo la represión contra los jóvenes oromos, hubo prensa libre y prometió unas elecciones libres y justas.

A pesar de que mucho del éxito económico se debía a China, Etiopía era el socio más importante de Estados Unidos y Europa en la región. Hasta hace poco, cuando el orden económico mundial neoliberal no estaba en crisis, era algo normal que un país hiciera negocios con China y se alineara políticamente con Occidente. China hacía negocios donde consideraba oportuno pero intervenía lo menos posible en la geopolítica; un esquema que parece estar acabando. Etiopía era importante porque además de ser el segundo país más poblado de África, (115 millones), respetado en el continente por no haber sido colonizado, poseía el mayor ejército en el Cuerno de África, una región estratégica para controlar el Mar Rojo –una ruta petrolera–, sus zonas altas alimentan de agua al Nilo y sobre todo el Cuerno es la puerta al centro de África donde se consiguen minerales necesarios para la industria militar.

En una coyuntura cambiante, cuando Estados Unidos empezaba a no ver bien que China hiciera negocios en África, el ascenso al poder de Abiy fue visto como una oportunidad y tanto Washington como Bruselas decidieron apoyarlo. Hace dos años le concedieron el Premio Nobel de la Paz. Veían a Abiy como la expresión de lo que ellos esperaban que iba a traer a África el neoliberalismo. Una nueva clase media consumista y emprendedora iba a resolver con negociaciones y votos las acostumbradas crisis violentas africanas que condenaban al continente a la pobreza.

Bajo este paradigma fantasioso fue como interpretaron su acuerdo con Isaías Afewerki, el dictador de Eritrea, el único presidente que ha conocido el país desde su independencia de Etiopía en 1991. Abiy Ahmed e Isaías Afewerki, bajo la iniciativa del primero, según los del premio Nobel, habrían llegado a un acuerdo para traer la paz a dos países hermanos que vivían de espaldas, abriendo una manera diferente de resolver conflictos en el continente africano.[1] La realidad era otra. Ahora sabemos que Abiy Ahmed e Isaías Afewerki habían llegado a un acuerdo no para traer la paz, sino para aplastar al TPLF, que se oponía al poder total de Abiy en Etiopía, con una nueva guerra. Isaías Afewerki, un hombre que es famoso por sus venganzas, aprovechaba el acuerdo para resarcirse de la humillación de su derrota en la guerra de 1998-2000. Los ejércitos de Etiopía y Eritrea junto a milicias amharas están coordinando sus operaciones en la guerra de Tigray.

El acuerdo entre Abiy Ahmed e Isaías Afewerki traía además de regreso a escena el militarismo y la política como mercancía ofrecida al mejor postor. Los rasgos históricos de la política en el Cuerno de África la hicieron famosa por sus oscilaciones durante la guerra fría. El acuerdo establecido en base a una colaboración entre los ejércitos –el eritreo está activo dentro de Etiopía no solo en Tigray, también en Oromía– enterraba la primavera política que estaba conociendo el Cuerno de África, cerrando la posibilidad de regenerar democráticamente la política. Abiy empezó aplastando al movimiento de los jóvenes oromos con el asesinato hace un año del cantante y activista Haacaaluu Hundeessaa, que ha llevado a muchos jóvenes a la guerrilla oroma, y continuó con la guerra de Tigray.

La semana pasada Pekka Haavisto, el ministro de Asuntos Exteriores de Finlandia –la Unión Europea lo envió en febrero a Addis Abeba para encontrar una salida política a la crisis de Tigray– lo confirmó dejando en ridículo a los del premio Nobel de la paz de Oslo. Pekka Haavisto dijo públicamente que en sus conversaciones con Abiy Ahmed y otros altos funcionarios etíopes le dijeron que con la guerra de Tigray querían “acabar con los tigriños para los próximos 100 años”.

Etiopía lo ha negado, pero ¿por qué se iba a inventar algo así un enviado especial de la Unión Europea? ¿No estarían ofreciendo estos mercaderes neoliberales de la política el silencio ante sus crímenes a cambio de intereses estratégicos frente a otros actores globales en un Cuerno de África controlado por ellos? ¿No estamos entrando en una nueva guerra fría?

La información que llega de la guerra de Tigray parece estar más acorde con lo que dice Pekka Haavisto que con lo que dice el gobierno etíope. La guerra parece estar diseñada para borrar del mapa al movimiento político-popular más que para hacer cumplir la ley como aseguró Abiy Ahmed al principio de la campaña el pasado noviembre. Hace unos días el jefe humanitario de Naciones Unidas aseguró que la situación en Tigray es peor de lo que se pensaba. La guerra está mutando en una crisis humanitaria a gran escala, señaló. Se estima que han sido asesinados miles de personas, dos millones han sido obligados a abandonar sus hogares y sus campos. Amnistía Internacional ha acusado al gobierno de estar cometiendo en Tigray ¨crímenes contra la humanidad” y “masacres”. Human Rigth Watch le acusa de “limpieza étnica”. Naciones Unidas dice que 350 mil tigriños pasan ya hambre y hasta 5,2 millones, el 91% de la población de Tigray, puede sufrirla en septiembre, cuando es tiempo de cosecha.

La paradoja que Pekka Haavisto enfrentaba durante sus negociaciones en Addis Abeba es la misma que está encontrando Joe Biden con la guerra de Yemen. Las armas suministradas por Estados Unidos han sido cruciales para crear la mayor crisis humanitaria en el planeta en los últimos años. Estados Unidos necesita a Ryad y Abu Dhabi para controlar las costas del Yemen, vitales en las rutas del petróleo, a pesar de su violación brutal y sistemática de los derechos humanos. Ryad acaba de ejecutar a Mustafa bin Hashem bin Issa Al Darwish, un adolescente, por participar en manifestaciones políticas hace unos años. Joe Biden quiere poner bozales a sus operadores en Arabia pero no sabe cómo. ¿Mientras dure la guerra de Yemen hacia donde deben mirar Biden y Blinken cuando hablan con los chinos de derechos humanos?

En el cuerno de África empieza a ocurrir algo similar. Necesitan operadores que controlen la región en consonancia con sus intereses estratégicos. Es la apuesta de la alianza entre Abiy Ahmed e Isaías Afewerki contra el TPLF. Saben la importancia vital de su mercancía para los intereses imperialistas. Conocen bien el valor estratégico del Cuerno de África en la nueva guerra fría que flota en el aire. Tiene costas cruciales, agua dulce, orillas fértiles y es la entrada natural al centro de África. Isaías Afewerki, un luchador político durante décadas, sabe por experiencia propia que los intereses del capitalismo son más poderosos para los gobiernos que la vida de las personas y los derechos humanos. Por eso hablaban sin tapujos a Pekka Haavisto. Saben que al final Europa acabará aceptando su oferta si llegan a consolidar su poder. Los intereses de las empresas son los que deciden nuestra política en Bruselas avergonzándonos con la complicidad de nuestros gobiernos en masacres y genocidios.

Nota:
[1]Etiopía y Eritrea seguían técnicamente en guerra desde hacía veinte años al negarse Etiopía a reconocer la delimitación fronteriza acordada internacionalmente entre los dos países. Etiopía había derrotado a Eritrea en una guerra que duró dos años (1998-2000) y que tanto resentimiento había creado entre los gobiernos de los dos países.

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¿Qué nos enseñan seis años de guerra de Yemen?

Yemen ha entrado en el séptimo año de guerra con una gran paradoja. Un bloqueo por tierra, mar y aire ha conseguido que Yemen sufra la peor crisis humanitaria del planeta, pero no ha impedido que los huzíes hayan ganado la iniciativa militar; son ellos quienes deciden dónde se pelea. Por eso extraña que Tim Lenderking, el encargado por Joe Biden de negociar la paz, no exija levantar el bloqueo de inmediato. Afectaría poco al curso de la guerra pero salvaría la vida de miles de niños y mujeres amenazados de hambruna.

Después de 2.193 días de guerra y 22.701 bombardeos aéreos (fuente: Yemen Data Project) el gobierno de facto en Sanaa es capaz de atacar con drones y misiles bases militares e instalaciones petroleras en la profundidad de Arabia Saudí, mientras sus soldados y milicias cercan la ciudad de Marib, la capital petrolera, el último reducto que le queda al ejército de la coalición liderada por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos en el norte del Yemen.

La guerra ha llegado a una situación que pocos imaginaban cuando empezó. Mohammed bin Salman, el príncipe heredero saudí, dijo entonces que no iba a durar más de unas semanas. Los daños causados por sus bombas los repararía con creces invirtiendo cuando sus soldados acabaran su trabajo. La economía de Arabia Saudí es casi 40 veces la de Yemen. Ahora, seis años después, apenas tiene el dinero que se había comprometido a pagar a las organizaciones humanitarias para paliar la catástrofe que está causando.

Pocos pensaban que unos pobres y atrasados hombres tribales y gente ordinaria de las ciudades fueran capaces de resistir exitosamente al ejército mejor armado de la región, asesorado por militares de Estados Unidos y Gran Bretaña; y hacerlo de tal forma que está a punto de expulsarlo del norte del Yemen, donde vive el 80% de la población yemení. La victoria de la resistencia popular contra un poderoso ejército agresor no cabía en el relato del neocolonialismo neoliberal.

En septiembre del 2019 las empresas de comunicación no quisieron aceptar que los huzíes habían atacado las refinerías de Aramco, la petrolera saudí, en Abqaiq y Khurais, las más importantes de Arabia Saudí. Los periodistas cuestionaban que un país pobre y atrasado pudiera llevar a cabo un ataque tan sofisticado. Casi dos años después nadie cuestiona que hayan sido los huzíes quienes han atacado depósitos petroleros en Ryad, una refinería de última generación en Jizan y otras instalaciones de Aramco en Ras Tanura.

Ahmed Abdulkareem, un periodista yemení que cubre la batalla por Marib, describe uno de los enfrentamientos de esta manera:

“De un lado los últimos modelos de aviones de guerra y armas hechas por Raytheon y BAE; combatientes de diverso background, incluyendo al-Qaeda e ISIS; egipcios; expertos americanos y británicos; y una extensa red de agentes de inteligencia de todo el mundo monitoreándolo todo. Del otro lado jóvenes partisanos con kalashnikovs y metralletas; algunas veces artillería o misiles montados detrás de una vieja camioneta pickup; y cargas de explosivos, usualmente RPGs de la vieja Unión Soviética. Ellos avanzan bajo duros ataques aéreos y bombas a través de un terreno rugoso, usualmente en sandalias pero a veces descalzos. Algunos están empujados por el patriotismo, algunos tienen un sentido de obligación religiosa; pero una mayoría están guiados por alguna trágica historia”.

El Presidente Obama y el entonces vicepresidente Biden aceptaron la propuesta de la guerra de Mohammed bin Salman y Mohammed bin Zayed a pesar de que Yemen no había hecho nada contra Estados Unidos, ni era una amenaza a su seguridad. Seis años después, Biden, ahora como Presidente, con un Yemen devastado, empieza a saber que la riqueza por si sola no es una garantía para ganar una guerra; lo debería haber sabido ya por Vietnam y Camboya.

La guerra de Yemen ha convertido a Estados Unidos en cómplice de lo que Naciones Unidas llama la mayor catástrofe humanitaria del planeta en las últimas décadas. David Beasley, el director del Programa Mundial de Alimentos, ha dicho que 400 mil niños pueden morir de hambre en los próximos meses si no se para la hambruna amenazante. Una realidad que golpea brutalmente en la cara y ridiculiza la nueva política internacional de paladín de los derechos humanos de Antony Blinken, el nuevo Secretario de Estado, con la que Joe Biden quiere recuperar el liderazgo mundial.

La CNN emitió en marzo un reportaje de Nima Elbagir –una de las escasas periodistas que ha logrado entrar en Yemen, lo hizo sin papeles después de esperar inútilmente durante ocho meses una visa del gobierno reconocido internacionalmente– en el que se ven impactantes imágenes de niños muriendo de hambre en un hospital, petroleros contratados privadamente esperando entrar a puerto a descargar y una línea de camiones humanitarios en la carretera llenos de comida sin poder moverse por falta de gasolina.

Biden necesita acabar la guerra si quiere tener algo de credibilidad (no hablemos de moral) en sus discusiones con Rusia o China sobre los derechos humanos. Por eso llama la atención que Tim Lenderking, su enviado especial, no exija a la coalición levantar inmediatamente y sin condiciones el bloqueo incluso si no hay un alto el fuego, conociendo los informes de las organizaciones humanitarias de Naciones Unidas.

La catastrófica situación humanitaria exige acabar la guerra y entrar en negociaciones. Pero hasta ahora Ryad, en sus propuestas, sigue usando el hambre y el sufrimiento de la población civil como un arma. El acceso a comida, gasolina y evacuación médica desde el aeropuerto de Sanaa no se pueden condicionar a un alto el fuego u otras propuestas hechas por cualquiera de las partes combatientes. Son derechos humanos que están obligados a respetar sin condiciones.

Los huzíes fueron empujados a la guerra, según ha contado Jamal Benomar, el enviado entonces de Naciones Unidas en Yemen en un artículo publicado en The Guardian el pasado 26 de marzo, después de que el gobierno de Hadi les cerrara las puertas a compartir el poder nacional. Hadi quería excluirlos del poder para reestructurar el viejo régimen, contra el que se habían alzado los yemeníes en una revolución, una vez sacrificado el ex-Presidente Saleh. Por eso es fantasioso que después de resistir seis años de guerra, siendo más fuertes que antes, teniendo la iniciativa militar, con Hadi viviendo en un hotel de Ryad, se siga con la misma política de no negociar una salida política reconociendo a los huzíes como un decisivo actor de cualquier régimen político que prospere allí. Yemen puede estar devastado, pero la dignidad de su pueblo sigue en pie.

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¿ SE HAN PERDIDO 40 AÑOS DE DESARROLLO EN AFRICA POR EL NEOLIBERALISMO? (y III)

Puente en la bahía de Maputo. El puente construido por compañías chinas ha sido ya inaugurado.

Hace unos años se llegó hablar del milagro africano hoy, a pesar del relativo éxito en contener la epidemia del coronavirus 19 , muy pocos lo dirían.  El desarrollo no ha llegado mientras continua el saqueo de recursos, la corrupción y el secuestro del poder por las elites. El resultado es inseguridad alimentaria, pobreza, falta de empleo, conflictos étnicos y migraciones dentro y fuera del continente. Las insurgencias aparecen  y los riesgos de golpes de estado y guerras civiles aumentan. Las elites aprovechan el fracaso de los movientos que liberaron  africa para enriquecerse en detrimento de sus pueblos. La democrcia esta en jaque mientras las potencias siguen convirtiendo a Africa en un campo de sus batallas.

III

CUERNO DE AFRICA: ¿ QUE IMPIDE A AFRICA INDUSTRIALIZARSE PARA SALIR DE LA POBREZA?

En la última década Etiopía había sido el país africano que más había crecido (el doble de la media de Africa subshariana) a pesar de carecer de petróleo u otras materias primas valiosas. El crecimiento se había sostenido en la construcción de enormes infraestructuras en transporte, energía y poligonos industriales financiadas mayoritariamente por China. Etiopía, un país de campesinos pobres , quería salir de la pobreza produciendo manufacturas. Ahora un nuevo liderazgo esta llevando al país a una guerra civil  amenazando el proyecto. ¿Qué ha pasado?

Meles Zenawi el anterior hombre fuerte fallecido en el año 2012 impulsor de la idea industrializadora fue un maoista en su juventud que evolucionó cómo lo hicieron los maoistas chinos. Etiopía necesitaba del capitalismo para salir de la pobreza pero el Estado debía estar al volante. Llego a un acuerdo con China para construir infraestructuras y tranferir tecnologías industriales apropiadas a su nivel de desarrollo y abrió estratégicamente y selectivamente sectores a la inversión extranjera.(9) Meles pensaba que Etiopia podía seguir un modelo inspirado en los tigres asiáticos, países que en la década de los años sesenta del siglo XX eran igual de atrasados y pobres que Africa y hoy son países industrializados de ingreso medio. La industrialización sería la segunda contribución importante de Etiopía a Africa en su lucha contra el colonialismo (la primera fue la derrota de un ejercito europeo ocupante, el italiano,  a finales del siglo XIX que le permitíó mantener su soberanía y contribuir a la autoestima africana muy decaida por la ocupación europea del continente); se trataba también de dar una salida productiva a las inmensas cohortes de jovenes que entran cada año al mercado de trabajo.

Africa es el continente con mayor crecimiento demográfico, el más jóven y el menos urbanizado. A pesar de que hay algunas grandes ciudades no tiene la densidad urbana de Asia o América Latina.  Hay cierta ligazón antropológica en Africa con la tierra que no hay en otros continentes. Eso no quita que se este urbanizando rapidamente en parte debido a que la economía rural  no ha progresado lo suficiente. Africa todavia tiene tierra arable sin usar y ha desarrollado muy poco la agroindustria. No ha añadido valor agregado a la agricultura o los recursos naturales. (10)Sin inversiones, el campo carece de oportunidades para retener a los jóvenes que estan entrando en masa al mercado de trabajo. La ciudad es más dinámica, diversificada, multiétnica y en cierta manera mejor para las mujeres. Hasta el más precario sector informal de la ciudad, incluso la mendicidad, luce más brillante que quedarse en las comunidades rurales.(11)

Parque industrial de Awasa Etiopía financiado con dinero chino.

Lo que encuentran estos jóvenes que llegan a las ciudades son economías que no estan creciendo lo suficiente. Los beneficios económicos que las aglomeraciones podian traer no estan llegando o al menos en la cantidad que se necesita. No hay empleos suficientes con una productividad aceptable. El empleo manufacturero que podría ser una de sus fuentes no ha aumentado en los últimos treinta años a diferencia de lo que ha ocurrido en Asia. Fábricas han cerrado y no han sido sustituidas por nuevos sectores productivos. En Nigeria el antes poderoso sector textil que daba empleo a 350.000 trabajadores da ahora a 35 mil obreros. En Sudáfrica el país más industrializado de Africa la contribución de su sector manufacturero al PIB ,15%, sigue siendo pequeña. El continente esta menos industrializado que hace 40 años. (12)

La idea de que los servicios puede ser la solución -Africa podría salir de la pobreza sin industrialización- es difícil de visualizar. La desindustrialización esta ocurriendo cuando todavía Africa es un continente pobre. Todos los países al sur del Sahara agregados tienen menos poder de compra que Alemania. El resultado es que tampoco se ha creado empleo productivo significativo fuera de la manufactura. Las ciudades estan llenas de una masa de pequeños vendedores que ofrecen cualquier cosa para sobrevivir porque no hay empleos formales. El desarrollo del turismo, la moda o servicios tecnológicos avanzados como sustitución a la industrialización como proponen algunos economistas no puede ser la solución. La Industria tecnólogica en la India  uno de los paises más exitosos esta contratando alrededor de 150.000 personas cada año, una cifra que esta disminuyendo por que cada vez más los empleos son sustituidos por maquinas y la inteligencia artificial. De cualquier manera se trata de una cifra muy pequeña si la comparas con los alrededor de  20 millones de jóvenes que se incorporan  cada año a la fuerza de trabajo en Africa. El continente necesita industrializarse como ocurrió en el Este de Asia si quiere dejar atras la pobreza.

El oden global adoptado cuando el neoliberalismo ímpuso su hegemonía en la década de 1980 no necesitaba una Africa industrializada. Las fábricas eran para el este de Asia sobre todo para China. Africa debía suministrar los recursos naturales que estas necesitaban. La doctrina neoliberal de libre mercado y libre comercio internacional – el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial presionaron a los gobieros para que abrieran los mercados al exterior- permitió a empresas de fuera del continente penetrar mercados en detrimento de las empresas africanas. Las políticas de sustitución de importaciones fueron proscritas y se acabaron las políticas de industrialización. Las fábricas cerraron. Los gobiernos lo aceptaron porque los precios de las materias primas aumentaron por la demanda de las fábricas chinas y con más divisas en sus bolsillos podían financiar importaciones de bienes manufactureros para una incipiente clase media que visitaba los nuevos centros comerciales. Fue cuando China expandió su presencia en el continente -en 1980 el comercio entre China y Africa era de mil millónes de dólares en la actualidad se acerca a los 130 mil millónes- amenazando a los viejos poderes coloniales sus mercados. China tiene ahora más embajadas en Africa que Estados Unidos. Pero China no soló penso en las materias primas aprovechó para crear un potencial mercado para sus nuevas empresas manufactureras “desafíando” a la industria europea.

Jovenes etíopes buscando empleo en Arat Kilo en Addis Abeba

Las empresas de comunicación suelen presentar a China en Africa cómo un inversor en la industria extractivista que esta saqueando los recursos naturales del continente. Pero la verdad es que la industria extractivista solo representa un tercio del total de su inversión en Africa. (13) Comparativamente con Estados Unidos, Francia o Gran Bretaña su inversión en minas o gas o petróleo es baja. El gran grueso de la inversión China en Africa, dos tercios, ha sido en infraestructura, construcción, electricidad, manufacturas y finanzas. Al menos el 12% de la producción industrial en el continente podía estar en manos de empresas chinas orientadas principalmente al mercado interno. El crecimiento en Africa podría estar empezando a sostenerse cada vez más en el consumo y la inversion interna donde China desempeña un rol importante con sus creditos blandos y productos asequibles en familias con bajos ingresos. Es posible que sea una de las razones de que China sea un socio más preferido en Africa que Estados Unidos o los viejos poderes coloniales. Las empresas europeas que habían dominado el mercado africano podrían estar empezando a perder pie. Las marcas chinas de telefonos, electrodomesticos y automoviles empiezan a ser más populares que las europeas

Etiopía ha ido estos últimos años a contracorriente. El proyecto industrializador continúo con la ayuda de China  (puede haber 500.000 chinos en el Cuero de Africa) a pesar que no encajaba bien con el rol global que debía tener la economía africana. Etiopía quiere crear dos millones  de empleos manufactureros para el año 2025. Hay 21 poligonos industriales en desarollo, la mayoria estan en fase de construcción, de ellos 15 son públicos y 6 privados. Empresas chinas resucitaron la línea ferrea Addis Abeba- puerto de Yibuti  (3.400 millones de dolares) como un simbolo del cambio de guardia que esta ocurriendo. Una anterior no en uso desde hace años fue construida por los franceses a principio del siglo XX ; han construido también poligonos industriales en donde ha transferido tecnología ( China ha financiado el poligono textil en Hawassa donde trabajan 32 mil costureras produciendo ropa de marca para exportar a Estados Unidos principalmente) y ha financiado la parte electrica de la Gran presa en el Nilo azul para producir electricidad que tanta conflictividad esta generando. (14)Estas y otras infraestructuras hacían factible el proyecto de convertir a Etiopia en un país de bajo-medio ingreso produciendo manufacturas para consumo interno y exportación en la región. 

Nueva estación de tren en Addis Abeba. La línea Addis Abeba-Yibuti es operada por China.

Pero la geopolítica ha entrado en escena y eso que China la rehuye tanto como puede.(15)  Estados Unidos ha dicho publicamente que quiere frenar el ascenso de China en la política mundial. La industrialización de Africa no esta en la agenda del neoliberalismo y menos aún que China y sus empresas lideren el proceso. China parece entender las dificultades. Ha construido una base militar en Yibuti. La primera en Africa y en el mundo fuera de China. El Cuerno de Africa por su ubicación, su gran población y potencial se esta convirtiendo en escenario del Gran juego del siglo XXI. Esto ocurre -o por lo mismo-  cuando el  regimen federal etíope ha entrado en crisis moviendo el tapete del proyecto industrializador y el rol de China en el proyecto abriendo las puertas a una guerra civil.(16) El nuevo primer ministro Aby Ahmed, un pentecostes,  es un fan neoliberal  amigo de Estados Unidos. La disputa por el uso del agua del Nilo entre industrializadores y agricultores, entre Etiopía que reclama el agua para producir electricidad y Egipto para sus campesinos, es más que un conflicto sobre el agua,. Expresa las ataduras que esta encontrando Africa para independizarse de los proyectos neocoloniales, industrializarse y salir de la pobreza. 

(9) Existe una estrategia de industrializar el país al menis desde el 2006. El gobierno llegó a un acuerdo con Holanda para desarrollar la horticultura. Etiopía se convirtió en un gran exportador de flores a Europa. Luego enmpresas chinas colaboraron en la industria del cuero y la confección.  Empresas suizas y alemanas en la farmaceutica….. Etiopia queria ir desarrollando una tecnología propia apropiada a su nivel de desarrollo aprendiendo de otras.

(10)Esto no es una apuesta por el agronegocio. No hay territorio vacío en Africa. En Nampula (Mozambique) cuando un acuerdo entre Brasil, Japón y el gobierno se propuso convetir ciertas zonas de la provincia que creían semivacía en una zona productora de plantas para la bioenergía se encontraron con la resistencia de los campesinos que ya ocupaban la tierra aunque no aparecieran en los censos por diferentes motivos. Dárselo a las inversores o multinacionales significa sacar a familias campesinas que acaban en los suburbios de las ciudades. Se trata de invertir en la economía rural pensando en los campesinos y en aumentar su productividad e ingreso. Una línea que esta ensombrecida por el predominio de las multinacionales o los grandes fondos financieros en la toma de decisión de los estados.

(11)En Adis Abeba es fácil ver a mujeres campesinas de Gojjam  pidiendo dinero en semaforos en la área más dinámica de Bole. Preguntadas porqué vienen a la ciudad sabiendo que tienen que mendigar dicen que al menos tienen una oportunidad para poder comer, oportunidad que no tienen en Injibara de donde son la mayoría. En Maputo un vendedor de créditos de telefono de Nampula decía que la razón porque llegó a la capital de Mozambique era que en su comunidad encuentra comida pero no puede ganar dinero.´

(12)La inversión ha ido al extractivismo, la construcción o a modernos centros comerciales para una clase media que supuestamente iba a crecer no a la industria manufacturera. La aportación del sector manufacturero al PIB continental declinó del 12% en 1980 cuando empezaba a nacer el orden económico neoliberal al 11% en el 2013. Ver el informe económico de ese mismo año de la Comisión Económica de Africa de las Naciones Unidas. La tendencia no ha cambiado en los últimos años. The Economist Intelligence Unit ha mostrado estadìsticas en que Africa contribuía en 1970 al producto industrial global manufacturero con el 3% .En la actualidad aporta la mitad.  

(13)No se quiere negar que China esta obteniendo recursos naturales de Africa y que puede hacerlo de una manera agresiva contra la naturaleza y las especies. Cobre en Zambia, minerales raros en el Congo, pesca en el indico, uranio en Namibia, madera en Mozambique, petroleo en Sudan por citar algunos. Tampoco se niega que las empresas chinas invierten como cualquier otra empesa mirando los resultados y subordinando los intereses de la nsaturaleza y sus trabajadores a ellos

(14)

(15)En Washington existen otros planes distintos para Etiopía que los que tenía Meles. El Presidente Trump ha llegado a amenazar veladamente con la destrución de la  Gran presa del Nilo azul. En este proyecto neocolonial Etiopía es vista como la otra orilla del Mar Rojo el mar “arabe” bajo control de Arabia Saudi,  Emiratos Arabes Unidos e Israel. En la crisis de la presa han intentado sacar a la Unión Africana de las negociaciones  como si no fuera un asunto africano y ponerlas bajo tutela de Washington. En este proyecto Etiopía se subordinaría a Egipto y Saudi Arabia por eso niegan que Addis Abeba controle la presa soberanamente. Su papel sería  aportar  su gran mercado (es el segundo país más poblado de Africa con 110 millones)  y mano de obra barata a empresas de Europa, Estados Unidos y de los paises del golfo. Las empresas chinas deberían ser excluidas o al menos marginadas dentro de la nueva guerra fría que impulsa los nacionalistas radicales de Estados Unidos. La deuda china perdonada. El agua del Nilo bajo control de Egipto  garantizaría el riego a las plantaciones de los países del Golfo  en Sudan y Egipto (Aswan)  y  el agua que necesitan incluyendo Israel que además se aseguraría un corredor para sacar del Congo los minerales que necesita su industria militar.

(16)https://markaguirre.es/2018/11/01/noticias-de-etiopia-la-tarea-de-evitar-que-una-rebelion-acabe-en-una-guerra-etnica/   https://www.elviejotopo.com/topoexpress/etiopia-juego-politico/

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¿ SE HAN PERDIDO 40 AÑOS DE DESARROLLO EN AFRICA POR EL NEOLIBERALISMO? (II)

Nelson Mandela

Hace unos años se llegó hablar del milagro africano, hoy, a pesar del relativo éxito en contener la epidemia del coronavirus 19 (1), muy pocos lo dirían. El desarrollo no ha llegado mientras continua el saqueo de recursos, la corrupción y el secuestro del poder por las elites. El resultado es inseguridad alimentaria, pobreza, falta de empleo, conflictos étnicos y migraciones dentro y fuera del continente. Las insurgencias aparecen y los riesgos de golpes de estado y guerras civiles aumentan. Las elites aprovechan el fracaso de los movientos que liberaron africa para enriquecerse en detrimento de sus pueblos. La democrcia esta en jaque mientras las potencias siguen convirtiendo a Africa en un campo de sus batallas.

II

SUR DE AFRICA: LA CRISIS DEL LIDERAZGO TRANSFORMADOR

Thomas Sankara el presidente más popular que ha tenido Burkina Faso fue asesinado en 1987. Se había propuesto acabar con la corrupción, combatir la desigualdad y recuperar la cultura popular. El nuevo gobierno que le sustituyó acabó con su proyecto abriendo las puertas al neoliberalismo. En el sur del continente Samora Machel el primer presidente de Mozambique murió en octubre de 1986 cuando el avión donde viajaba se estrelló en los Montes de Libombo en la frontera con Sudáfrica. Hay evidencia de que la causa hubiera podido ser un atentado preparado por el apartheid sudafricano con la colaboración de miembros del Buro Politico del FRELIMO. Las políticas de ajuste y la democracia liberal llegaron a Mozambique cuatro meses después de su muerte poniendo fin al proyecto socialista. En 1993 Chris Hani líder del Partido Comunista de Sudáfrica y dirigente de Unkhonto we Sizwe la rama militar del Congreso Nacional Africano fue asesinado en Johanesburg. La muerte de Chris Hani facilitó la aceptación de políticas neoliberales (convertir a negros en empresarios olvidándose de la reforma agraria con el objetivo de crear una clase media negra) por parte del gobierno del Congreso Nacional Africano encabezado por Mandela. El triunfo del ANC contra el apartheid se había convertido en un referente liberalizador en el continente. Africa estaba mirando atenta lo que hacía el Congreso Nacional Africano.

Thomas Sankara

Sin duda alguna el asesinato de líderes socialistas populares ayudó al neoliberalismo a abrirse camino en Africa como la violencia contra Salvador Allende lo había hecho en América Latina pero no fue la razón principal. El fracaso de los movimientos de liberación nacional, su abandono de los objetivos socialistas favorecido por la caida de la URSS, se debio sin duda a otros fáctores. Franz Fanon había analizado en su libro Los condenados de la tierra como los líderes de los movimientos de liberación nacional asimilaban la cultura y la forma de vida de los colonizadores. Algo que supo explotar el neoliberalismo para su causa cuando buscaba “empresarios”. Blaise Compoaré el militar que derrocó a Sankara había sido uno de sus colaboradores. En Mozambique el anterior presidente Armando Gebuza, acusado hoy de corrupción, era el hombre a cargo de la seguridad en el buro político del FRELIMO cuando ocurrió el “accidente” de avión donde murio Samora Machel. En Zimbawe Emerson Mnanagahwa mano derecha de Robert Mugabe le quito el poder cuando vió amenzados sus privilegios por Grace Mugabe, la segunda esposa de Mugabe. La corrupción, la falta de moral y principios, la idea de que ahora nos toca a nosotros comer el pastel” arruino los sueños de millónes de africanos.

Chris Hani

El Congreso Nacional Africano que tanta ilusión había creado es un ejemplo de lo que decimos. EL ACN se parece cada día más a una organización mafiosa que lucha entre sí por el botín del Estado y menos a un partidos político que lucha por liberar a su población de las injusticias propias o heredadas del colonialismo. Desde el año 2016 unos 90 políticos del ACN han muerto violentamente según estudios de la Universidad de Ciudad del Cabo. La mayoría en luchas mafiosas por puestos de poder en donde es fácil hacer negocios fraudulentos. El anterior presidente Zuma un lider histórico de la lucha armada contra el apartheid ha sido condenado por corrupción. Treinta años después de la caíad del apartheid granjeros blancos continuan siendo propietarios de la mayoría de la tierra (al menos 70%) mientras negros empobrecidos trabajan las fincas. La clase media negra se calcula de manera optimista en apenas 5,6 millones de personas de una población de 58 millones, el 80% de los cuales son negros. El Presidente Cyril Ramaphosa fue en los inicios de su carrera política un activista y líder sindical. Hace cinco años, según la revista Forbes era uno de los 25 hombres más ricos de África. Estaba en el consejo de Lonmim, la mina de Marikana, cuando 34 mineros fueron asesinados por la policía mientras se manifestaban por un alza salarial.

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¿ SE HAN PERDIDO 40 AÑOS DE DESARROLLO EN AFRICA POR EL NEOLIBERALISMO? (I)

Hace unos años se llegó hablar del milagro africano, hoy, a pesar del relativo éxito en contener la epidemia del coronavirus 19 (1), muy pocos lo dirían. El desarrollo no ha llegado mientras continua el saqueo de recursos, la corrupción y el secuestro del poder por las elites. El resultado es inseguridad alimentaria, pobreza, falta de empleo, conflictos étnicos y migraciones dentro y fuera del continente. Las insurgencias aparecen y los riesgos de golpes de estado y guerras civiles aumentan. Las elites aprovechan el fracaso de los movientos que liberaron africa para enriquecerse en detrimento de sus pueblos. La democrcia esta en jaque mientras las potencias siguen convirtiendo a Africa en un campo de sus batallas.

I

Shael: Cuarenta años perdidos de desarrollo

En agosto soldados aclamados por una multitud en Bamako removieron del poder al Presidente de Mali Ibrahim Boubacar Keita. El golpe anunciaba el fracaso de políticas que combinan la seguridad y el crecimiento económico sin tener en cuenta los problemas estructurales que frenan el desarrollo.

En el Sahel, una de las regiones más pobres del mundo, la seguridad se ha convertido en el eje en torno al cual gira la politica en la región.(2) Más de 5100 soldados franceses (hay tambien alrededor de 500 militares españoles) apoyados por Estados Unidos estan desplegados. Los insurgentes islamistas, el objetivo militar de la operación, han resistido camuflados entre la población, armados con armas sofisticadas que llegan desde Libia y extendiendo sus ataques a zonas marginadas de Burkina Faso y Niger. Sólo en Mali en los últimos cuatro años los ataques guerrilleros se han multiplicado por cinco a pesar de que Francia se ha gastado anualmente durante casi una década alrededor de mil millones de euros en su misión militar.España pidió en marzo del 2019 un crédito de 550 millones de euros para financiar las misiones de los militares en el exterior.(3)

Los avances militares han sido escasos ,pero los efectos sociales dramáticos. En una región con grandes carencias educativas (sobre todo entre las niñas),tres mil escuelas han sido cerradas por el coflicto.Diez mil personas han muerto, incluyendo soldados de la misión y solo en Mali más de un millón de personas han sido desplazadas o han tenio que refugiarse en otros países.

El Sahel es una vasta región semiárida al sur del Sahara y al norte del bosque tropical africano que abarca desde el Mar Rojo en Sudán hasta Senegal en el Oceáno Atlántico. Si el centro de la tierra fuese Europa sería una región de transición entre la profunda Africa y el Mediterraneo, pero el Sahel tiene vida por si mismo. El 45% del Producto Interior Bruto es generado por un sector primario con muy baja productividad. El 60-70% de la población activa es rural a pesar del importante crecimiento urbano de los últimos años. Rebaños de vacas, camellos y cabras, de nómadas Fulaní y Tuaregs llegan en busca de pozos y pastos mientras campesinos cultivan sorgo y mijo. Estas zonas rurales son las que menos ayuda reciben del Estado. El Sahel no es una sociedad igualitaria. Hay una agricultura de exportación y una economía de extracción minera en manos de un puñado de ricos y multinacionales. En Chad petróleo y algodón, oro en Mali y Burkina Faso. Uranio en Niger. Es una de las zonas mas pobres de Africa castigada además por severas sequías . Varios países de la región estan en el furgón de cola mundial del índice de Desarrollo Humano que elabora el PNUD (Programa de Desarrollo de Naciones Unidas) para medir comparativamente la economía de cada país y su estado de bienestar.

A comienzos de la década de los setenta del siglo XX cuando la región conoció un periodo de sequía devastador – se calcula que el hambre mató a 100 mil personas y dejo a 750 mil dependiendo para sobrevivir de la ayuda humanitaria- los nuevos estados nación recién establecidos -no hacía ni una década que habían ganado su independencia de Francia-  y las agencias del desarrollo se juraron a si mismos que algo así no volvería a suceder. Pero cuarenta años después algo similar esta volviendo a ocurrir. El sahel padece una crisis alimentaria estructural en donde el hambre avanza a más velocidad que en cualquier otra parte del mundo y sus países siguen estando entre los más pobres, corruptos y violentos de Africa.

La sequía de hace 50 años puso al descubierto los problemas estructurales que bloqueaban el desarrollo. La vulnerabilidad ambiental, el crecimiento de la población,  la falta de diversificación económica, la dependencia en el precio de las materias prímas para obtener divisas,  la debilidad de los estados, las carencias de servicios ofrecidos por los gobiernos  y la falta de integración regional importante para países sin salida al mar. Este rezago en las estructuras sociales, algunos heredados del colonialismo, estaba en la raíz del hambre y la pobreza tanto o más como la sequía. Lo dramático es que el Sahel sufre hoy la misma estructura económica que entonces pero agravado por el cambio climático y por graves  desafíos de gobernabilidad. Cuatro décadas bajo el paradigma neoliberal han sido pérdidas para el progreso social. 

El neoliberalismo mantuvo que no hacía falta una política de desarrollo. El mercado podría resolver los problemas estructurales de las economías. No hacía falta una estrategia paciente para enfrentar los problemas que bloqueaban un crecimiento autosostenido.  Desaparecerían por si mismos si se garantizaba el “libre mercado” . Lo que frenaba el crecimiento era la estatalización de la economía heredada de la época de los movimientos de liberación nacional que alimentaba la corrupción de políticos. Si los Estados privatizaban sus empresas, empresarios con iniciativa generarían riqueza en sociedades con grandes recursos naturales.  Nacería un sector de clase media generando estabilidad y democracia. Es un paradigma que se ha hecho popular entre la propia clase media africana pero no se sostiene viendo los resultados obtenidos. La misma clase media por otra parte no muy numerosa esta impaciente con las promesas. Ha empezando a sentir la paradoja como se esta viendo en Nigeria, en Kenia o Uganda. Hay centros comerciales pero no dinero y empleos  para consumir como se esperaba.(4)

Las agencias de desarollo, públicas y privadas, unilaterales y multilaterales, muchas veces patrocinadoras de este enfoque neoliberal convirtieron el desarrollo en un negocio más. Renunciaron a coordinarse y buscar objetivos comunes para eliminar las barreras estructurales que entorpecen el desarrollo. Empezaron a competir por fondos e influencia en decisiones gubernamentales (la necesitaban para los permisos a inversiones de sus capitalistas nacionales casi siempre extractivistas) y ofrecer servicios pensando en sus interesés a corto plazo. En cierta manera la vieja mentalidad colonialista seguía disfrazada de “ayuda al desarrollo” o “ayuda humanitaria”. Si los gobiernos accedían a este enfoque los “donantes” perdonaban la violación de los derechos humanos y miraban al otro lado cuando se trataba de la corrupción de presidentes y ministros. Sino lo hacían sus pecados merecían las llamas del infierno y la cólera de las empresas de comunicación. Lo paradójico de esta narrativa es que no concuerda con los hechos. Los supuestos  países “donantes” que “ayudan” a Africa sacan más dinero del continente que el que traen. Africa es un acreedor neto en el mundo, un exportador de capital. Es lo que ha ocurrido desde que empezó el colonialismo. La acumulación de capital y riqueza que ha conocido Europa desde el siglo XVII tiene una de sus fuentes más caudalosas en Africa. Europa chupo sangre africana y sigue haciéndolo. Los descendientes de los esclavos africanos se lo recuerdan en las calles cuando derriban las estatuas de los organizadores del saqueo. Un informe del UNCTAD   ( Conferencia de Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas) de septiembre último muestra como Africa ha perdido anualmente cerca de 89 mil millónes de dólares a través de ilicitas transaciones financieras como la evasión de impuestos o el robo de materias primas. Una cifra que los autores del informe consideran subestimada. (5)

Estas políticas además acabaron  marginalizando grupos étnicos diferente a quienes controlaban el poder. Los actuales estados africanos se constituyeron territorialmente bajo los interesés del colonialismo europeo sin tener en cuenta la división étnica existente en el territorio colonizado. Un territorio delimitado artificialmente. Normalmente en torno a un grupo étnico se construía un aparato de poder colonial, casi siempre militar,  y se iba extendiendo en territorio de otros grupos étnicos donde el poder colonial tenían interés económico. El grupo étnico que controlaba el estado tendía a coaptar a las viejas élites de las otras etnias  y  a “abandonar” a las poblaciones creando resentimiento y rabia contra los gobiernos y a veces contra los estados o las etnias que lo controlaban. En Burkina Faso hay más de 60 grupos étnicos aunque la mayoría de la población son campesinos Mossi.  Los Fulani pastoralistas que viven al norte de Ouagadougou se sienten marginados y excluidos por el gobierno. Son ellos los que más sufren la represión y más apoyan la insurgencia islamista. En Mali los Tuareg no se sienten incluídos. La acción del estado se ha concentrado en el sur alrededor de Bamako donde los Bambara son mayoritarios. La población del centro y el norte siente que no participa en los beneficios del desarrollo. Ven como su vida empeora mientras políticos corruptos de otras etnias se enriquecen con dinero público.   Gran parte de las causas del conflicto, que en Europa se atribuye al Islam o la intolerancia étnica, hunden sus raíces en esta exclusión social y política de etnias marginadas. Los tuareg que conservan su propia identidad quieren autonomía sino su propio estado independiente porque se sienten marginados y excluídos. (6)

El Islamismo radical gana fuerza no por su vigor ideológico, lo hace porque  expresa la rabia que el abandono de políticas de desarrollo esta creando en un mundo donde la cosmovisión popular sigue configurada en gran medida por el Corán. La respuesta militar que reciben a sus movilizaciones crea una dinámica de espiral de violencia que es difícil parar. Estudios muestran que alrededor del 80 por ciento de los militantes islamistas en Burkina Faso se han unido a grupos rebeldes al sufrir la brutalidad del ejercito para reprimir a islamistas fundamentalistas. En un país de veinte millones como es Burkina Faso hay un millón de desplazados y tres millones necesitan asistencia humanitaria.

Burkina Faso es un ejemplo de lo que decimos. En 2013 no se reportó ningun ataque de rebeldes islamistas.  En el  2015 hubo tres. Este año , 2020, hasta septiembre ha habido 982. En 5 años la violencia se ha disparado. El ejercito ha perdido el control del territorio a 150 kilómetros al norte de la capítal Ouagadougou. Comandos de rebeldes islamistas armados y en motos atacan a las comunidades exigiéndoles se aplique la ley de sharia. En estas comunidades los militares tienen fama de ser más capaces de matar a civiles que de protegerlos de los rebeldes islamistas.  Estados Unidos lleva una década gastando cientos de millónes de dólares en programas de seguridad y operaciones antiterroristas en Burkina Faso para nada. (7)

Los recursos que se necesitan para el desarrollo se los llevan los militares. No hay recursos para diversificar la economía que sigue sufriendo las consecuencias del monoproductivismo al que no se le añade ningún valor agregado. Europa y Estados Unidos les mandan soldados pero la  exportación de algodón sufre las restricciones de las importaciones cuando a Europa o Estados Unidos les conviene dejándo a los países exportadores  sin divisas.  Si el precio de petróleo esta a la baja ocurre lo mismo. No hay compensación. Sin crecimiento económico sostenible no hay una clase media importante que pueda moderar la política. Además la población sigue creciendo.  Niger con una tasa de fecundidad de 7.4 hijos esta a la cabeza de Africa subshariana. Mali tiene 118.5 niños por mil habitantes 50 veces más que España. Sin recursos o los que hay gastados en seguridad el Sahel ve peligrar el objetivo de la autosuficiencia alimentaria agravado por la epidemia del coronavirus.

Algo similar esta ocurriendo a lo largo y ancho de Africa. Los países del Golfo de Guinea donde el Sahel termina sufren problemas similares. El riesgo de guerras civiles crece mientras insurgencias islamistas que hace una década estaban confinadas a Somalia al otro lado del continente  se estan expandiendo. La insurgencia de Boko Haram en el norte de Nigeria esta ligada a los problemas estructurales que enfrenta la región muchos de ellos similares a los de el Sahel. El norte de Nigeria ha sido abandonado y marginado. La renta petrolera ha traído riqueza a una minoría pero no desarrollo. En Nigeria hay más aviones privados que aviones comerciales en todo el continente africano. La guerrilla se ha extendido a Camerun, Chad y Niger.  En el este de Congo en la frontera con Uganda guerrillas se rebelan contra el saqueo  de minerales raros y en el norte de Mozambique al otro lado del continente esta empezando a ocurrir lo mismo con el gas. Una insurgencia islamista esta destabilizando el país . (8)

NOTAS

(1) Hay una discusión entre los epidemiólogos sobre las razones. La mayoría apunta a una menor densidad en las areas habitadas, a la juventud del continente, al realtivo aislamiento internacional pero también, a las rapidas medidas tomadas por los gobiernos  que compensaron la debilidad de los sectores de salud. 

(2) En la a Cumbre de la Valeta de 2015, la Unón Europea se propuso reducir tanto como fuera posible los flujos migratorio desde África hacia Europa. Para ello decidio “avanzar” la frontera europea dentro de Africa estableciendo en el Sahel una de sus líneas de contención. Una política que ha convertido al desierto del Sáhara en un cementerio mayor que el mar Mediterráneo. Esto ocurría en medio de un movimiento insurgente islamista impulsado por la pobreza estructural. En su estrategia la Unión Europea dice haber combinado seguridad, disuasión y  cooperación. Esta política ha conseguido reducir en un 92% la llegada de migrantes africanos a Europa pero esta convirtiendo la región en un polvorin. El Sahel esta a un paso de la catastrofe.

(3)En enero del 2013  Francia el viejo poder colonial comenzó la operación Serval. Alrededor de 4500 soldados franceses a los que se sumaron soldados de  una misión de Naciones Unidas formada principalmente por tropas de países del oeste de Africa fueron desplegados. Estados Unidos se sumó también con la operación Juniper Micron. Con sus cuarteles en Niger el objetivo de esta era llevar armas y soldados franceses a Mali, suministrar fuel a los aviones en vuelo y proveer con inteligencia, vigilancia y reconocimiento a los soldados en el terreno.Tanto franceses como estadounidenses esperaban estar unas semanas pero llevan ocho años. Recientemente Francia ha rebautizado su operación como Barkhane aumentando en más de 500 sus soldados desplegados. La ayuda de los Estados Unidos continua pero ante la falta de resultados empieza a plantearse la retirarada.

(4)En las últimas semanas Nigeria el país más poblado y con la economía mayor de Africa esta conociendo una rebelión de jóvenes que protestan de la brutalidad de la policía.  Lo que es novedoso -por eso las movilizaciones han sido recogidas rapidamente en las empresas de comunicación- es que se trata de un sector de clase media acomodada que no debería estar en la calle protestando sino haciendo negocios.

(5)Las empresas de comunicación tienen secciones en sus medios en las que presentan a Africa como un continente lleno de carencias sociales  (lo cual es verdad) a las que organizaciones gubernamentales y no gubernamentales occidentales estan ayudando “solidariamente”. Europa se presenta a si mismo como el buen samaritano. Puede que esto sea cierto para casos particulares pero la verdad es otra si se habla de Africa como un todo. En realidad Occidente, Europa incluída,  es un ladrón que roba a los africanos.Un  informe del UNCTAD  de 248 páginas muestra como Africa es un acreedor neto en el mundo, mayor de lo que hasta ahora se había estimado. De los 88.600 millones de dólares que Africa pierde cada año la mitad son exportaciones de materias primas principalmente oro, diamantes y platino que salen ilegalmente. Pero también roban a Africa madera, pesca y vida salvaje. La salida ilegal de estas riquezas africanas permite a una muy pequeña minoría de africanos enriquecerse a través de la corrupción y complicidad con empresas no africanas que trafican ílegalmente. https://unctad.org/system/files/official-document/aldcafrica2020_en.pdf

(6)

En el año 2012 los Tuareg declararon su indepenencia de Mali. Muchos de los rebeldes habían regresado de Libia cuando Gadafi perdió el poder y fue asesinado. Regresaron a su nativo Mali con gran abundancia de armas, habían sido soldados al servicio de Gadafi y  explotaron el abandono del norte por el gobierno de Bamako para tomarlo militarmente. La declaración de  independencia activo la intervención militar francesa.  

Uno de los fenómenos políticos más interesantes en Africa es el mantenimiento -por lo menos hasta ahora- de la división caprichosa que los europeos hicieron del continente. Sólo dos estados nuevo han roto las fronteras coloniales establecidas  y ha sido reconocido. Se trata de Eritrea y Sudán del Sur. También en el Cuerno de Africa Somaliland, la antigua colonia inglesa en Somalia, actua de hecho como un estado independiente pero no ha sido reconocido internacionalmente.

(7) Ver http://www.nytimes.com/2020/10/15/magazine/burkina-faso-terrorism-united-states.html

(8) Ver

Este articulo ha sido publicado en Nuestra Bandera Número 249 Cuarto trimestre 2020

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¿Está Etiopía en camino del genocidio?

Las organizaciones humanitarias han alertado de que el norte de Etiopía se encamina al desastre humanitario a consecuencia de la guerra.[1] Han sido ya reportados los primeros muertos por hambre, los hospitales carecen de las medicinas y los médicos necesarios, y cientos de miles de personas siguen desplazadas. La situación esta más en consonancia con una guerra de odio, como ocurre con los genocidios, que con una guerra para “hacer cumplir la ley”, y “llevar a la justicia a su infractores”, las razones que dio Abiy Ahmed cuando ordenó al ejercito federal etíope ocupar Tigray a principios de noviembre.

A más de tres meses de iniciarse la guerra todavía las autoridades impiden el acceso a las zonas rurales a periodistas o agencias humanitarias, pero lo que cuentan testigos, lo que se ve en fotos de satélites y lo que se lee en informes es devastador. Organizaciones humanitarias hablan de que la población civil está sufriendo desproporcionada y abusivamente. Se han reportado ejecuciones extrajudiciales, bombardeos indiscriminados a civiles, violaciones hechas por soldados en grupo, saqueos de fábricas y hospitales, robos, bloqueo de alimentos a civiles, quema de cosechas, destrucción de propiedades de civiles; acciones militares que no concuerdan con una operación para detener y llevar a juicio a unos políticos rebeldes.

El gobierno niega los ataques a civiles, Aby Ahmed llegó a decir que ni un solo civil había muerto, pero paradójicamente impide la llegada de periodistas o defensores de los derechos humanos que podrían ayudar a saber lo que está ocurriendo. Jan England, el director del Consejo Noruego para los Refugiados, con gran experiencia en el trabajo humanitario, declaró que rara vez había visto una situación en que se pusieran tantos obstáculos a una asistencia humanitaria como la que había impuesto el ejército federal en Tigray.

Abere Adamu el jefe de la policía de Amhara, ha confirmado que fuerzas especiales amharas, una provincia limítrofe con Tigray, estaban participando en la guerra junto al ejército federal. La presencia de milicias amharas era algo conocido, pero Abere Adamu ha reconocido que sus milicias prepararon junto a Abiy Ahmed el ataque. Lo que se suponía era una guerra por la legalidad constitucional se contaminaba de resentimiento étnico.

Las consecuencias son graves porque los nacionalistas amharas están aprovechando la oportunidad abierta por la guerra para recuperar un territorio en Tigray que los amharas reclaman como suyo. Se trata principalmente de los distritos de Welkait, Humera, Tsegede y Tselemete en el oeste y noroeste de Trigray, aunque también hay otra área disputada al sur, en Raya-Akobo. El problema es que la mayoría de la población de estos distritos habla tigriño y solo una minoría amhariña. Refugiados de la guerra de la zona que han llegado a los campos de Sudán han denunciado que milicias nacionalistas amharas, conocidas como FANA, llegaron con el ejército y amenazaron con matarles si no salían de sus casas. La mayoría de los 61.000 refugiados en los campos de Sudán vienen de estas zonas del oeste y noroeste en disputa y tienen miedo de regresar. Hay informes de que las fuerzas especiales amharas controlan la zona, y han nombrado alcaldes y administradores reemplazando las banderas del TPLF por la bandera imperial amhara. Es difícil verificarlo por las restricciones de acceso. Pero ha sido precisamente en esta zona donde han ocurrido las mayores masacres. En la más conocida, la de Mai Kadra, todavía bajo investigación, al menos 600 personas fueron asesinadas por pertenecer a una u otra etnia.

El problema de la tierra ha sido asociado también con enfrentamientos entre milicias amharas y el ejercito sudanés los días de la ofensiva contra Tigray. A mitad de noviembre varios soldados sudaneses murieron en una emboscada en al-Fashaga, conocido por ser uno de esos puntos calientes fronterizos. Se cree que las milicias fueron ayudadas por el ejército. El área esta bajo soberanía de Sudán pero campesinos etíopes empezaron a sembrar sésamo y algodón en la zona aprovechando que la frontera no estaba claramente marcada. Un movimiento que empezó con la explosión demográfica que conoció Etiopía en las últimas décadas del siglo XX y se aceleró durante las dos últimas. Entonces Sudán no quería conflictos con Etiopía, quien formalmente reconocía el territorio como de Sudán, permitiendo a milicias amharas conocidas como Shiftas controlar el área mientras los campesinos amharas pagaban impuestos a Etiopía.

El statu quo cambió cuando el nuevo gobierno sudanés nacido de la revolución, menos dependiente de Etiopía para su estabilidad, aprovechó la guerra de Tigray para mover al ejército hasta la frontera y poner el área de al-Fashaga bajo su control. Los shiftas parecen no aceptarlo y los problemas han continuado. En enero milicias amharas mataron a ocho civiles sudaneses en Wad A’arood y al-Liya y han sido reportados recientemente incidentes en otros pueblos fronterizos.

Esto ocurre cuando las diferencias entre Sudán y Etiopía por el control del agua del Nilo se profundizan. En medio de la guerra de Tigray el agua (derechos de uso) se empezó a cotizar en la bolsa de futuros en Wall Street, echando más pólvora al conflicto. El altiplano del Cuerno de África es una de las zonas con más agua dulce del mundo y las proyecciones hechas para las próximas décadas dicen que va a continuar así a pesar del cambio climático. Sudán ha advertido a Etiopía que este año no será igual que el 2020, cuando Addis Abeba empezó a llenar su gran presa en el Nilo unilateralmente. Yaser Abasel, ministro sudanés a cargo del agua, ha advertido de problemas si Addis Abeba vuelve hacer lo mismo el próximo julio. La presa está siendo construida en Benishangul-Gumuz, a menos de 40 kilómetros de la frontera de Sudán.

El 23 de diciembre en Metekel, una zona en Benishangul-Gumuz, alrededor de 200 campesinos amharas fueron masacrados, algunos quemados vivos en sus casas cuando dormían y otros huyeron a campos de desplazados en Amhara. En Metekel viven unos 20 mil campesinos amharas sembrando teff y cacahuete, que llegaron a través de políticas de reasentamientos que se remontan a la época del Derg (1975-1991). Según cuentan testigos, gumuz armados con rifles, puñales y arcos, fueron los perpetradores de la masacre. Los gumuz son la población original forzada a abandonar sus tierras ancestrales por los reasentamientos; han pasado años pero siguen reclamando el territorio como suyo. La masacre ocurrió un día después de que Abiy Ahmed visitara Metekel. El premier había respaldado la creación de una milicia propuesta por Asrat Denero, el lugarteniente general a cargo de la seguridad en la zona. Los gumuz ven la nueva milicia como amhara. La masacre étnica de Metekel era un capítulo más de un conflicto por la tierra. Una violencia que en los últimos meses ha ido creciendo. Organizaciones de derechos humanos dan el número de 262 gomuzs asesinados desde 2019 en la zona de Metekel y cifran en 34.000 los gomuzs escondidos en el bosque.

La semana pasada el diario Los Angeles Times contó la historia de una mujer tigriña de 27 años que había sobrevivido en enero a una violación grupal de soldados eritreos. Tigray es frontera con Eritrea. La periodista se reunió con la víctima en un hospital de Mekele donde era tratada de fracturas de la espina dorsal y la pelvis que posiblemente la lleven a una silla de ruedas. Los soldados violadores eran parte del ejercito eritreo que ocupa el norte de Tigray para ayudar a Abiy Ahmed en su guerra contra el TPLF. La mujer contó en la entrevista que la violación, según dijeron los mismos soldados, era una revancha por la guerra de 1998-2000 que pelearon etiopes y eritreos cuando el TPLF gobernaba Etiopía.

Abiy Ahmed ha negado la presencia de soldados eritreos pero cada día que pasa hay más evidencia de que ocupan el norte de Tigray. Testigos en Hitsats, un campo de refugiados eritreos que huyeron del servicio militar de su país, han contado que soldados eritreos saquearon los bienes de ayuda humanitaria en el campo, robaron vehículos y quemaron campos cultivados y bosques usados para recolectar leña. En otros lugares testigos cuentan que refrigeradores y televisores saqueados en casas y tiendas en Tigray son vendidos en Asmara, la capital de Eritrea. La fábrica de vidrio de Eda Hamus fue desmantelada y metida en camiones y llevada a Eritrea. Campesinos han denunciado robo de ganado y grano por soldados eritreos. Libros antiguos de los monasterios de Merhawi Kristos, Zana y Adeit han sido robados y llevados a Asmara.

La guerra de Tigray ha ascendido hasta el peor escenario posible, el de un conflicto étnico por recursos amenazando extenderse a otras áreas de Etiopía. El odio étnico es el caldo de cultivo para los genocidios. Los mismos que otorgaron y aplaudieron el premio Nobel de la Paz a Abiy Ahmed deben exigirle ahora que cumpla con sus responsabilidades de buscar una salida negociada a la crisis.

Nota
[1] La guerra empezó el 4 de noviembre para arrestar los líderes del Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF) que se negaba a obedecer al gobierno federal y se habían refugiado en Tigray. Tres meses después el gobierno federal controla las ciudades y los corredores pero al menos el 40% del territorio mayormente montañoso sigue bajo control de las guerrillas del TPLF, según un informe presentado en febrero al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas por Mark Lowcock, el jefe humanitario de Naciones quien también advirtió del deterioro de la situación humanitaria.

Este artículo ha sido publicado en https://www.elviejotopo.com/topoexpress/etiopia-camino-del-genocidio/

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Biden por acabar la guerra de Yemen, Sanchez sigue como Trump

Joe Biden ha cedido a la izquierda del partido y al activismo optando por acabar con la guerra de Yemen. Es pronto para celebrar victoria pero ha abierto la puerta al fin de una guerra que dura casi seis años y ha destrozado el país más pobre de Arabia.

Biden ha mostrado tener ciertas agallas para reconocer que Estados Unidos es responsable de la mayor catástrofe humanitaria de los últimos años. En su primer discurso en política exterior como Presidente ha anunciado que Estados Unidos “pone fin a todo apoyo americano en las operaciones ofensivas en la guerra de Yemen, incluyendo ventas de armas relevantes”.

En su época de vicepresidente de Obama junto a Antony Bliken, entonces su asesor y hoy Secretario de Estado, ayudó a formular la política de Estados Unidos de apoyo a la guerra. Estuvo de acuerdo en vender las bombas guiadas que los saudíes usaron para atacar funerales, viajes escolares de niños, bodas, mercados, escuelas y hospitales. En casi seis años de guerra 100 mil personas han muerto a consecuencia de la misma, otras fuentes ponen el número en 233 mil, y el 80% de una población de casi 30 millónes depende de ayuda para vivir. Ahora Biden ha llamado a la guerra que una vez apoyó “una catástrofe humanitaria y estratégica”.

Veremos la reación de nuestro gobierno al cambio de timón en Estados Unidos en la guerra de Yemen, pero hasta ahora Pedro Sanchez, el presidente “socialista” ha estado dispuesto a comerciar euros por el sufrimiento humano o lo que Biden llama “ una catástrofe humanitaria” . Al menos en la guerra de Yemen el gobierno PSOE-UP esta más cerca del Presidente Trump que de Biden.

A final del año pasado la Secretaria de Estado de Comercio, Xiana Méndez, «mantuvo la posición de continuar vendiendo armas españolas a Arabia Saudí y EAU mientras no se demuestre que se utilizan en Yemen para cometer crímenes de derecho internacional», según publicó el diario Público.

En una comparecencia en el Congreso en 2018 en donde se discutió la venta de armas españolas a Arabia Saudí durante la guerra de Yemen el Presidente Sanchez puso antes, los intereses de las empresas que los derechos humanos y las leyes humanitarias.

También según Público “Entre 2015 y 2019, España exportó armas a Arabia Saudí por valor de más de 1.200 millones de euros y autorizó exportaciones valoradas en cerca de 1.700 millones”. “En ese mismo período, a Emiratos Árabes Unidos se exportaron armas por importe de cerca de 300 millones y se autorizaron exportaciones valoradas en algo más de 400 millones”. En el primer semestre del 2020 las autorizaciones de exportar armas a Arabia Saudí y Emiratos Arabes Unidos siguieron.

Biden también anunció que de momento no entregará a Emiratos Arabes Unidos las ventas de aviones F35 acordadas por Trump y que revisará este mes la inclusión de los huzíes en la lista de terroristas de los Estados Unidos. (Biden un día después de escribir este artículo sacó a los huthies de la lista)

Esto último es importante porque Mark Lowcock, el jefe humanitario de Naciones Unidas, había advertido que una decisión como esta tomada en Washington podría crear la mayor hambruna en décadas. La inclusión de los huzíes en la lista de terrorismo hecha por el Presidente Trump significaba acabar con la ayuda humanitaria al 70% de la población del país que vive en la zona bajo control de los huzíes, condenándolos a una hambruna made in USA de proporciones históricas. Las remitencias no llegarían y la ayuda humanitaria se paralizaría porque llega a través de compañías de transporte privadas y muy pocas podrían sobrevivir a las sanciones de los Estados Unidos en caso de que siguieran con sus entregas.

Cómo hemos dicho es pronto para cantar victoria a pesar de que Arabia Saudí depende casi completamente de Estados Unidos (tiene todavía la ayuda de Londres, Paris y Madrid) para seguir con la guerra.

La prohibición de vender armas no significa automáticamente el fin de la guerra pero los saudíes poco pueden hacer. El Instituto Internacional de Investigación de la Paz en Estocolmo ha dicho que casi tres cuartas partes de las ventas de armas a Arabia Saudí entre el 2015 y el 2019 fueron hechas por los Estados Unidos. Pero no solo son las armas. La maquinaria de guerra de Ryad depende de los militares de Estados Unidos. Los pilotos han sido en su mayoría entrenados en Estados Unidos. Son militares de ese país los mecánicos que ponen a punto los aviones de guerra. Son de Estados Unidos quienes actualizan el software donde están señalados los objetivos de las bombas y son aviones de Estados Unidos los que recargan de gasolina en vuelo a los aviones en misión.

De cualquier manera no vender armas no significa acabar la guerra. Los huzíes no han perdido la guerra y están en condiciones de seguir. Pueden continuar con la guerra si creen que las condiciones ofrecidas para terminarla no son las adecuadas. Obama-Biden justificaron la guerra hace seis años porque era necesaria para defender a los saudíes de ataques de los yemeníes. En su discurso como Presidente, Biden repitió algo parecido. Estados Unidos seguirá defendiendo a Arabia Saudi de ataques externos dijo. Los huzíes han disparado más de 312 misiles balísticos contra Arabia Saudi en respuesta por los bombardeos de sus aviones. ¿Donde está la línea que separa el ataque de la defensa? ¿Quién lo decide?

William Hartung, que trabaja el el Centro de Política Internacional ha dicho al diario inglés The Guardian que da la bienvenida a la decisión de Biden “ pero que el demonio esta en los detalles”

De cualquier forma la decisión abre una puerta para terminar la guerra de Yemen y buscar una salida política a la crisis humanitaria. Prohibir la venta de armas es una buena decisión pero no es suficiente. Los yemeníes necesitan ver esfuerzos encaminados a buscar una salida política y pedir responsabilidades y reparar los daños causados a la población civil por seis años de una guerra de agresión. Por eso es importante que España deje de contribuir a la catástrofe humanitaria y ayude a construir la paz.

Este artículo ha sido publicado en El viejo Topo express

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¿Por qué hay una guerra en Tigray?

Lo que se suponía iba a ser una “operación quirurgica para hacer cumplir la ley” parece que se esta convertiendo en una insurgencia popular de resistencia a una ocupación militar. Es difícil estar seguro de ello porque no hay acceso independiente a periodistas en Tigray, pero después de casi tres meses de iniciarse la guerra continuan llegando refugiados a los campos fronterizos de Sudán. Estos refugiados han dicho a periodistas que “huyen de la guerra” y de la “violencia étnica”. La falta de seguridad esta retrasando la llegada de ayuda humanitaria. Los que llegan encuentran una región devastada. Plantas de agua, escuelas y carreteras destruidas. Hospitales saqueados sin medicinas. Lo que si es seguro es que Tigray no volverá pronto a la normalidad. El costo humano y humanitario es enorme. Hablan de miles de muertos. La cuestión de cualquier manera es como la crisis afectará al futuro de Tigray, Etiopía y el Cuerno de Africa. Las posibilidades de una guerra entre Etiopía y Sudán por la fertil tierra de al-fashaga esta creciendo.

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La guerra de Tigray empezó como una guerra entre élites que se disputaban proyectos y cuotas de riqueza y poder. Fue concebida como una solución militar a un impass político. Se trataba de una especie de punch contra la dirigencia del Frente de Liberacion Popular de Tigary (TPLF) que mantenía un pulso con el primer ministro Abiy Ahmed. Tigray había celebrado en septiembre elecciones para elegir a su gobierno sin la autorización del gobierno federal (aducía la pandemia del coronavirus 19), en las mismas el TPLF había obtenido una aplatante victoria, y Abiy Ahmed , el primer ministro, lo sintió como una afrenta personal a su poder.

La guerra había sido diseñada por los militares para unos días. El objetivo era desarmar al TPLF y arrestar a sus líderes particularmente a su presidente Debretsion Gebremichael y a Getachew Assefa el anterior jefe etíope de espías huido de la justicia desde que Abiy llegó al poder. Se trataba de poner al partido, al gobierno de la provincia y su territorio bajo control del gobierno federal en Addis Abeba. Abiy Ahmed hasta nombró a Mulu Nega como el nuevo gobernador de Tigray. La huída de los líderes y el fracaso en desarmar a las milicias tigriñas – lograron disparar varios misiles contra Asmara la capítal de Eritrea- hacen dudar de que los objetivos hayan sido cumplidos a pesar de que el ejercito federal ha ocupado la capital Mekelle. Ha habido detenciones y ejecuciones de dirigentes del TPLF entre ellos la de Seyoum Mesfin el Ministro de Exteriores con Meles, asesinado posiblemente por soldados eritreos, pero los dirigentes de la resistencia siguen libres. La misma ocupación militar de Mekelle fue criticada por organizaciones de derechos humanas después de que el ejercito federal advirtiera a su población que no habría clemencia sí resistía. Human Rights Watch ha dicho que la amenaza constituye un crímen de guerra bajo la ley internacional; desde el año 2005 los estados tienen la responsabilidad de proteger a civiles en conflictos.

Ciudad de Mekelle

Tigray es una de las 9 provincias federales (10 si se incluye la ciudad de Harar y sus alrededores) en que se divide territorialmente la República Federal de Etiopía. Adis Abeba y Dire Dawa dos ciudades tienen un estatus especial. La importancia de Tigray no viene del tamaño de su población o de su economía. El 80% de su población de siete millones (la población de Etiopía es de 110 millones) son campesinos pobres que trabajan su propia tierra diseminados cultivando teff, trigo y cebada, mantienéndose con el dinero que sus hijas-os les envían desde los paises del Golfo o Europa donde han emigrado. Hay unas pocas fábricas del textil en Mekelle en nuevos poligonos industriales y comercio en Mekellle y las pequeñas ciudades fronterizas con Sudán y Eritrea. Su relevancia viene por razones históricas -Tigray fue la cuna de Etiopía hace 2000 años- pero sobre todo políticas y estratégicas. Tigray es fronteriza con Eritrea con quien Etiopía mantiene una relación difícil -logró independizarse de Etiopía en 1991 mediante una guerra- y volvio a tener otra, esta vez ya como estado independiente durante 1998-2000.

El TPLF fue el corazón del gobierno en Addis Abeba durante casí 30 años (1991-2018) . Su líder Meles Zenawi fue también el hombre fuerte de Etiopía desde 1991 hasta su muerte en el año 2012 cuando fue sustituido por Hailemariam Desalegn. La legitimación del TPLF para gobernar descansaba en su liderazgo durante la lucha armada que derrocó al regimen centralista y autoritario del Derg; el régimen instaurado tras la revolución de 1975 que había destronado al mítico emperador Haile Sellasie acabando con el Imperio.

El TPLF había sido fundado tras la revolución por estudiantes tigriños maoistas que dejaron la universidad de Addis Abeba para formar en Tigray un movimiento revolucionario popular. Querían sacar a los campesinos de su atraso, ignorancia y pobreza secular. El Derg que acabó adoptando el marxismo soviético cómo su ideología había acusado a los estudiantes marxistas de ser sus enemigos declarándoles una guerra, literalmente, a muerte. Estos jóvenes que se refugiaron entre los campesinos a mediados de la década de 1970 abogaron primero por la independencia de Tigray cómo habían hecho sus camaradas eritreos, la cuestión nacional había sido uno de los grandes debates del movimiento de los estudiantes revolucionarios, pero en medio de la lucha abandonaron la independencia decantándose por un federalismo que mantuviera unida a Etiopía.

mercado campesino en Wucro

El TPLF consiguió articularse con otros movimientos definidos en base étnica, incluídos oromos y amharas, las etnias mayoritarias, para formar un partido etíope el Frente Democratico Revolucionario del Pueblo de Etiopía (EPRDF) que bajo su liderazgo derribó el regimen centralista y autoritario del Derg para construir otro federal sin adoptar el liberalismo político. El federalismo (derecho a la autodeterminación y la separación) fue visto como un compromiso para mantener unida a Etiopía cuando diversos frentes estaban armados y el estado colapsando. El EPRDF gobernó en una Etiopía federal con relativo éxito desde 1991 hasta que hace dos años una rebelión de jóvenes oromos que duraba tres años y amenzaba convertirse en una insurgencia obligó al régimen a hacer cambios. Acusaban al gobierno de corrupción -los tigriños se habrían aprovechado de la bonanza económica- y de favorecer sólo a los inversores. Abiy usaría después la rabia de los jóvenes oromos contra el “poder tigriño” para depurar de miembros del TPLF la administración del estado y la gerencia de las poderosas empresas estatales algunas como METEC en manos del ejército. Las movilizaciones forzaron a las élites a llegar a un acuerdo sobre una transición política – no ha habido ni referendums ni elecciones en que la población haya podido dar su opinión- pero por el resultado obtenido dos años después muestra que bien no había un acuerdo entre las elites hacia donde ir o bien la transición no ha sido bien tripulada.

La transición política de un regimen autoritario a uno democratico a la vez que se liberaba la economía fue presentada como la gran tarea del nuevo primer ministro Abiy Ahmed un militar que trabajaba en la seguridad del estado, parlamentario oromo que llegó al poder en la primavera del 2018 desde dentro del regímen. Había tenido apoyo del TPLF quien votó por él en el parlamento después de una timida resistencia dentro del partido. Tradicionalmente se requería ser Presidente del EPRDF para poder ser primer ministro. Abiy incluso visitó Mekelle de la mano de Debretsion Gebremichael, el líder tigriño, pero pronto las relaciones se enfriaron cuando fue obvio que estaba limpiando las instituciones de militantes del TPLF dejándolos sin poder y sin grifo económico.

Durante los primeros meses Abiy fue considerado una especie de “profeta político” -el mismo es un predicador pentecostes- que iba a ‘salvar’ a Etiopía del atolladero en que se encontraba. Llegó a publicar un libro Medemer (Caminando juntos) en el que justificaba la disolución del EPRDF para formar desde el gobierno un partido unitario el Partido de la Prosperidad, donde él sería su Presidente. Una propuesta que, tanto líderes oromos como tigriños se negaron a aceptar. Jawar Mohammed, Bekele Gerba y Lemma Mergesa lideres oromos antiguos aliados fueron detenidos en julio último tras los incidentes que generó el asesinato del cantante oromo Haacaaluu Hundeesa. Crisis étnicas similares anteriores -Etiopia es el país con más desplazados del mundo- fueron utilizados de igual manera. El poder de Abiy empezo a descansar cada vez más en generales y políticos amharas resentidos con los tigriños (hay una disputa por territoro desde hace décadas) quienes quieren una Etiopía más cercana al modelo centralista del Derg que al régimen federal actual. De hecho Abiy remodeló su gabinete nada más empezar la guerra aumentando la presencia amhara en el mismo en detrimento de oromos. Los Amhara es la etnia en que se apoyaron los emperadores para expandir el Imperio conquistando nuevos territorios.

Los tigriños empezaron a ver da Abiy como una amenaza cuando vieron que estaba acercándose demasíado a Issayas Afeworki el lider autoritario eritreo que odiaban desde la guerra de 1998-2000, sino desde antes cuando luchaban en diferentes organizaciones armadas contra el Derg. En realidad el odio es mutuo. Tienen proyectos políticos diferentes aun hablando la misma lengua, el tigriño, y siendo ámbos de la misma zona, el área frontertiza del norte del altiplano. En 1940 hubo un movimiento para establecer una nación que incluyera Tigray y la zona tigriña de Eritrea (en Eritrea el 60% de la población hablan tigriña) pero no prospero, cada zona se desarrolló políticamente de forma diferente. Eritrea no es un estado que tiene sus raices en la etnia, religión o en un nicho ecológico particular, es un estado multiétnico cuyo territorio tiene como Etiopia zonas bajas y altas y algutina a diferentes etnias. Sus raices estan en la herencia colonial italiana. Los eritreos se siente diferentes sociologicamente a los tigriños y a los etíopes después de décadas de haber sido una colonia (1890-1940). De cualquier forma a pesar del odio entre Issayas Afeworki y los líderes del TPLF se estima que hay medio millón de eritreos en Etiopía huyendo de la miseria. Muchos tienen familia en Etiopía. En Tigray hay cuatro campos de refugiados con 100 mil eritreos muchos de ellos huídos de un servicio militar que puede durar más de 20 años. Ha habido denuncias de que miles habrían sido repatriados a la fuerza de forma ilegal por soldados eritreos que estan ayudando a Abiy en la guerra contra elTPLF. En caso de confirmarse se trataría de un crimen humanitario.

A la izquierda Issayas Afeworki el Presidente de Eitrea a la derecha Abiy Ahmed el primer ministro etíope en un cartel en Addis abeba

La amistad entre Abiy Ahmed y Issayas Afeworki se selló con el reconocimiento de Etiopía de los acuerdos de Paz de Algeria que acabaron con la guerra de 1998-2000 entre Etiopía y Eritrea; unos acuerdos que los gobiernos anteriores a Abiy se negaron a implementar. El acuerdo daba fin a 18 años de guerra fria entre etiopía y Eritrea y valió para Abiy el tan cuestionado premio Nobel de la Paz. La alianza beneficiaba a Abiy Ahmed y a Issayas Afeworki en detrimento del TPLF. Para Eritrea era un problema de seguridad: el ascenso al poder de Abiy eliminaba a sus enemigos políticos en su frontera sur; y a su vez, Abiy conseguía ayuda para derrotar a sus enemigos políticos internos en su lucha por el poder como ha sucedido. Hay evidencia de que soldados eritreos, posiblemente 20 brigadas, han entrado a territorio etíope desde Zalambessa, Rama y Badme participando en la guerra a favor de Abiy; testigos dicen que Humera fue bombardeada desde Eritrea facilitando el control del oeste de Tigray por milicias amharas y el ejercito federal; y que tropas etiopes transportadas en aviones a Eritrea entraron a Tigray. El mismo Abiy ha agradecido publicamente la ayuda dada a los soldados etiopes en Eritrea. En Asmara la capital de Eritrea dicen que soldados etiopes estan siendo atendidos en hospitales y que han visto llegar convoys con maquinaria y mercancías del saqueo de los soldados eritreos en ciudades tigriñas.

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Hay infomes de que drones de Emiratos Arabes Unidos estan ayudando a Abiy en la guerra del norte. Estos drones estacionados en el puerto de Assab en el Mar Rojo, en suelo eritreo, donde Emiratos tiene una base militar que ha usado para atacar a Yemen, hubieran obligado al TPLF a cambiar su táctica militar al hacer inservibles sus unidades mecanizadas. Pero a la vez que Abiy aceptaba la ayuda militar árabe rechazaba la mediación que le ofrecía la Unión Africana. “La guerra continuaría” fue la respuesta del gobierno etíope a los ex-presidentes Ellen Johnson Sirleaf de Liberia, Joachim Chissano de Mozambique y Kgalema Motlanthe de Sudáfrica cuando se presentaron en su oficina en Addis Abeba para mediar.

La ciudad de Shire al oeste de Tigray una de las más dañadas por la guerra

Los arabes siempre han soñado con convertir al Cuerno de Africa en la otra orilla del mar Arabe como llaman al Mar Rojo. Para disipar cualquier duda de la voluntad africanista de Etiopia el emperador Haile Sellasie había conseguido que Addis Abeba fuera la sede de lo que es hoy la Unión Africana. Meles Zenawi, el líder del TPLF que gobernó Etiopía durante 20 años, entendía su proyecto de industrializar de la manera más endógena posible a Etiopía también en clave africana: como una contribución a la descolonización de Africa. Un proceso al que Etiopía había contribuído anteriormente derrotando al ejercito colonial italiano en 1898. Para ello llego a un acuerdo con China para construir infraestructuras y tranferir tecnologías industriales apropiadas a su nivel de desarrollo y abrió estratégicamente y selectivamente sectores a la inversión extranjera. Meles quería un proyecto lo más endógeno posible, no era un partidario del neoliberalismo. China que empezaba a buscar mercados aceptó. Durante la década pasada Etiopía ha sido uno de los países más importantes de su iniciativa Belt and Road un proyecto de miles de millónes de dólares para construir infraestructuras. En el Cuerno de Africa China ha construido carreteras,líneas de ferrocaril, puertos , presas para generar elecricidad , oleoductos y una base militar en Yibouti. Debretsion Gebremichael el líder trigiño trajo el 4G de Huawei a Etiopía cuando era ministro de comunicación y tecnología en Addis Abeba. En Tigray China ha ayudado a construir además de infraestructuras, poligonos industriales e ingenios azucareros. La BBC informó que uno de ellos había sido bombardeado por aviones etíopes durante el conflicto. China habría evacuado a 630 ciudadanos de Tigray desde que empezó la guerra.

Abiy ha hecho público que quiere traer el neoliberalismo a Etiopía. Ha dicho que quiere privatizar las empresas más importantes y rentables del país: Ethiopía Airlines, las telecomunicaciones y los ingenios azucareros. Ha aceptado el consejo del Banco Mundial para atraer invesión privada extranjera aprovechando los bajos salarios. Su proyecto ecónomico camina en otra direción al de Meles. Este apoyaba el capitalismo pero favorecía a empresas públicas. Prefería oligarcas locales a inversionistas extranjeros. Controlaba sectores básicos, el sector financiero y el mercado de divisas. Tenía un proyecto nacional de desarrollo que estaba simbolizado en la construcción de la gran presa del Nilo Azul para producir electricidad. El cambio neoliberal propuesto por Abiy no se debe a los malos resultados económicos obtenidos por la estrategia industrializadora de Meles. El PNB se ha multiplicado 8 veces desde el fin de la guerra con Eritrea (2000), millones de personas han salido de la pobreza extrema, y la educación había permitido una importante movilidad social. Se trataba sin duda de una decisión política, no económica; de un cambio geopolítico favorable a las ricas monarquías arabes que tienen suficiente dinero para moverse en economías con proyección y estados debiles a los que se pueda influir. El Cuerno de Africa entraría en esta categoría. Tiene agua , fertilidad del suelo en las orillas de los ríos, petróleo y gas, y consumidores que ellos no tienen. Etiopía con una población de 110 millones ofrece un mercado potencial donde invertir la riqueza acumulada durante años de bonanza petrolera ahora que este sector comienza su declive. La guerra en el norte de Tigray es un movimiento en el tablero de un gran juego político por el control del Cuerno de Africa.

En este juego Abiy es cada vez más dependiente de los países del Golfo como muestra la intervención de Emiratos en la guerra. Su movida agresiva en el tablero contra el TPLF busca dar un golpe decisivo al viejo proyecto económico apartando a viejos jugadores, China perdería su rol central en el proyecto, trayendo otros nuevos del Golfo que se aprovecharían de las privatizaciones y de facilidades a sus inversiones. No es casual que el acuerdo entre Etiopía y Eritrea que acababa formalmente la guerra de 1998-2000 se firmase en Ryad y no en la sede de la Unión Africana. Tampoco lo es que Abiy sea un asiduo vistante a Emiratos Arabes Unidos, quien le dío 3.000 millónes de dólares cuando llegó al poder. Emiratos ha empezado a invirtir en desarrollos urbanisticos y hoteles en Addis Abeba. El propio Abiy esta utilizando el dinero que le dieron para construir parques y museos en la capital para contentar a la clase media, mientras no mejora las infraestructoras de los barrios populares sin desagues, recogida de basuras o transporte público. Arabia Saudí le suministra petróleo en condiciones ventajosas mientras miles de etiopes pobres trabajan en el Golfo desde donde envían remesas. Abiy sabe que necesita el apoyo de la incipiente clase media de la capital para su proyecto centralizador y neoliberal. La clase media ha sido la más receptiva a su proyecto; esta más identificada con las promesas de una nueva forma de vida de centros comerciales y auotomoviles que con la identidad histórica de pertenencia a una etnia. En Addis Abeba a pesar de los controles de seguridad establecidos la guerra queda lejos. La ciudad parece indiferente a los despidos, hostigamiento y detenciones abitrarias que los tigriños estan sufriendo ante sus ojos por el sólo hecho de serlo.

Mekelle, Monumento a los martires caidos en la guerra contra el Derg (1975-1991)

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La guerra había sido concebida como un medio de resolver lo que las elites políticas no acababan de hacer en los despachos. Pero según las noticias que se filtran se esta convirtiendo en una guerra de carácter popular. Los campesinos tigriños estan haciéndola suya.El TPLF tiene sus raices sociales entre ellos. Fueron sus dirirgentes, estudiantes, los que los formaron y educaron.

Estos campesinos no son la clase media de Addis Abeba. Los centros comerciales no les dicen nada. Tienen suerte si tienen una buena cosecha y no dependen para comer de lo que les envían sus hijos desde el Golfo. Su alianza con el TPLF se ha mantenido todos estos años porque tienen la percepción de que su situación económica esta mejorando de la mano del desarrollo. La llegada de los soldados federales y las milicias amharas enviadas por Abiy para detener a los líderes del TPLF la estan viendo como la llegada de un ejercito de ocupación. La presencia de soldados eritreos echa todavía más leña al fuego.

Estos campesinos tienen una historia de lucha y resistencia. En 1943 se insurreccionaron contra Haile Selassie. Los aviones ingleses basados en Adén los derrotaron después de bombardear Mekelle. La segunda insurgencia tuvo éxito. Despues de 16 años de lucha (1975 -1991) derrotaron al Derg y marcharon sobre Addis Abeba organizados por el TPLF. Saben como pelear. Podemos estar en los inicios de una tercera insurgencia sino se negocia una salida politica. Abiy proclamó victoria cuando cayó Mekelle. Pero según dijo Debretsion Gebremichael , el líder tigriño, las fuerzas militares tigriñas se habrían retirado hacia las montañas vecinas para evitar la destrucción de la ciudad y el sufrimiento humano que le acompañaría. La guerra, dijo, va a continuar. Algo que parece esta ocurriendo. Testigos hablan de ataques guerrilleros, aunque no se pueda confirmar porque las redes telefonicas y el internet siguen semicortados por el gobierno de Etiopía.

Los costos humanos y humanitarios pueden ser devatadores. Las cifras de muertos de acuerdo con el Grupo de Crisis Internacional en lo que llevamos de guerra pueden ser de miles. Doctores en Mekelle han reportado muertos de civiles a cosecuencia de bombardeos en áreas residenciales. Ha habido robos y saqueos por las tropas ocupantes en fábricas y almacenes. Han sido reportados episodios de limpieza étnica, masacres, asesinatos brutales, golpizas y violaciones mayoritariamente pepetrados por Fano una milicia amhara que esta acompañando a los soldados federales. Más de 50 mil personas se han refugiado en Sudan. Muchas más se han desplazado dentro de Tigray para evitar los daños colaterales de la guerra. El ejercito federal ha cercado la región y sigue restringido el acceso de la ayuda humanitaria convirtiendo el hambre en un arma de guerra. Los médicos hablan de una situación crítica en los hospitales. Hay necesidad de medicamentos básicos entre ellos tanques de oxigeno. Hay que tener en cuenta que 600 mil personas dependían en Tigray de ayuda humanitaria antes de empezar la guerra entre ellos 100 mil refugiados eritreos que había huído de Eritrea para no hacer el servicio militar. Ahora puede haber millones. Anne Encontre la representante de la agencia de regugiados de Naciones Unidas (ACNUR) ha dicho “ Nosotros hemos escuchado de muertes de refugiados, nosotrios hemos escuchado de algunos siendo reclutados a la fuerza, nosotros hemos oido de secuestros”.

campesinos en Tigray cosechando Teff

Este articulo ha sido publicado en la revista de enero de 2021 El Viejo Topo

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La situacio a Etiopia podria encendre la banya da Africa

Montañas del norte de Etiopia donde una guerra ha comenzado despues de que tropas del ejercito federal, milicias amharas y soldados eritreas ocuparan la provincia de Tigray.

Hace más de un mes que empezó la guerra en el norte de etiopía pero 50 mil tigriños siguen refugiados en Sudan. Muchos más han sido desplazados. Los combates aunque esporádicos continuan y no ha llegado las medicinas y comida necesarias a Mekelle. Josep Cabol a mitad de diciembre me invitó a su programa Vida verda-emergència climàtic en Radio 4 para hablar de la situación en Etiopía. Abordamos la crisis humanitaria creada y su impacto en el Cuerno de Africa. Estaban también presentes los periodistas Jaume Portell y Siscu Baiges. A continuación se reproduce la conversación que tuvimos

https://josepcabayol.cat/drets-humans/la-situacio-a-etiopia-podria-encendre-la-banya-dafrica-i-provocar-una-guerra-amb-egipte-emergenciaclimatica

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¿Podrá acabar Joe Biden con la guerra de Yemen como ha prometido?

Yemen está en el umbral de lo que puede ser la peor hambruna conocida en décadas. Estamos hablando de la muerte miserable de decenas de miles de personas, la mayoría niños y mujeres, si no se pone fin a la guerra. Joe Biden, el Presidente electo de los Estados Unidos, tiene en sus manos hacerlo. Él mismo ha dicho en campaña que quiere acabar la guerra, pero ¿lo hará? ¿Podrá hacerlo?

En noviembre, durante la última reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en donde se discutió la crisis del Yemen, el jefe de la agencia humanitaria de Naciones Unidas, Mark Lowcock, volvió a quejarse de que los fondos para la ayuda humanitaria para Yemen se habían reducido drásticamente. De los 3.200 millones de dólares esperados solo se habían recogido 1.500, dijo. Puso la mirada en Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, los países que iniciaron la guerra contra Yemen. Hasta entonces habían contribuido como se esperaba, pero este año habían reducido drásticamente su aportación humanitaria mientras seguían comprando armas como en el pasado.

Mark Lowcock hablaba como si el dinero humanitario otorgase una licencia de caza para poder atacar a la población civil. Naciones Unidas había tenido que reducir a la mitad las raciones de comida por falta de fondos, se quejó. La malnutrición y el hambre crecía. Pero nunca llamó a un embargo de armas para acabar la guerra. Su intervención venía a decir “pueden seguir comprando armas pero tienen que pagar lo que destruyan con ellas”.

Lo que resulta aterrador de la crisis del Yemen es que esta escalofriante tragedia humana, solo falta ver las fotos que llegan de niños escuálidos hasta la muerte, no se debe a causas naturales. A los yemeníes se les está matando de hambre, como dijo el propio Mark Lowcock. Lo hacen para hacer negocios con las armas mientras limpian su alma con donaciones.

Oxfam, que se beneficia de las mismas, ha dicho que en Yemen el G20 ha gastado desde que empezó la guerra (2015) en “asistencia humanitaria” un tercio de los 17 mil millones de dólares que el grupo ha ingresado por la exportación de armas solo a Arabia Saudí

El gobierno de Pedro Sánchez es uno de estos gobiernos que comercian dinero por hambre contra la población civil. Hay un bloqueo usado como arma de guerra que impide la entrada de comida y combustible al Yemen, el país más pobre del Mundo Árabe, y España vende barcos militares a Ryad. Naciones Unidas ha dicho que los países que ayudan a Arabia Saudí a realizar tácticas de guerra que imponen el hambre a civiles podrían ser cómplices de crímenes de guerra en Yemen.

La situación puede empeorar durante las últimas semanas de la presidencia de Trump. Se ha publicado que su administración está discutiendo meter a los huzíes, que lideran el gobierno de facto en Sanaa, en la lista negra de organizaciones terroristas. Expertos militares creen que si llegan a hacerlo tendría poco impacto en la evolución de una guerra que los huzíes están ganando, pero empeoraría las condiciones de vida de una población ya devastada por la violencia, la malnutrición y el hambre

En las últimas semanas los huzíes han roto el asedio de Ad Durayhimi, una población al sur del puerto de Al-Hudayda, y han ganado el control de la base militar de Al-Mas, un paso más a su favor en la batalla por Mareb, la única ciudad importante en el norte que sigue en manos del gobierno reconocido por Arabia Saudí y sus aliados. La inclusión de los huzíes en la lista de terroristas sería como un mensaje a la población del Yemen que dijera “no podemos en el frente de combate con los huzíes, pero os jodéis por apoyarles”.

Joe Biden dijo en campaña que si era elegido acabaría con la guerra, la izquierda del partido demócrata viene denunciando desde hace tiempo la intervención militar estadounidense y recogió su mensaje. Pero el nombramiento para su equipo de seguridad de antiguos funcionarios de la administración Obama que apoyaron la guerra es una mala señal. Alguien definió el nombramiento como una reunión de viejos alumnos. Yo me atrevería añadir de malos alumnos viendo los crímenes cometidos y el desastre humano creado por estos halcones de la “intervención humanitaria” en Siria, Libia y Yemen.

Obama no fue quien diseñó la guerra de Yemen, pero después de dar su consentimiento a Arabia Saudí y Emiratos aprovechó para venderles armas. Su administración se llevaba muy bien con contratistas militares. Vendió a los saudíes bombas guiadas por un valor de 1.300 millones de dólares. Las bombas usadas por la coalición contra mercados, bodas, funerales y viajes escolares de niños.

La guerra de Yemen significó un parteaguas en la estrategia de Estados Unidos en la región después del desastre de Iraq. La ruta hacia Irán se había encallado en Bagdad y Kabul. Había una presión ciudadana por acabar con guerras que solo despilfarraban los recursos necesarios para infraestructuras. Mientras Estados Unidos, tras la derrota, iba retirando paulatinamente de la región a sus soldados –continúa haciéndolo–, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (aliados con Israel) se convertían en sus operadores militares directos. Estados Unidos les vendía armas y servicios militares y ellos hacían el trabajo sucio.

Un firme defensor de esta alianza era Tony Blinken, un alto cargo entonces en el Departamento de Estado, un colaborador cercano de Joe Biden, y distinguido miembro del establishment demócrata, que ha sido designado el próximo Secretario de Estado. Tony Blinken también era favorable a la guerra de Yemen, aunque parece que ha cambiado, como Biden, de posición. Firmó una carta en 2018 pidiendo el fin de la participación de Estados Unidos en ella. También lo era Michèle Flournoy, una alta funcionaria con buenas relaciones con el complejo militar industrial, muy cuestionada por la izquierda del partido, nombre que se ha barajado como posible Secretaria de Defensa con Biden; o Avril Haines, que ha sido elegida por Biden como Directora de Inteligencia Nacional, uno de los autores de “la guía de política presidencial” donde se normaliza el uso de drones para asesinar alrededor del mundo a presuntos “terroristas”. Yemen fue uno de los países donde más personas inocentes fueron asesinadas con dicho programa.

Trump respetó la alianza establecida por Obama. Pero partidario de llevar el mercado a la política se aprovechó para enriquecerse, él y su familia, dejando a Mohammed bin Salman hacer lo que quisiera, incluso descuartizar disidentes, para mantener su poder. De cualquier forma lo que han mostrado estos cuatro años de Trump es que no es tan fácil controlar a unos operadores repletos de dólares que desprecian los derechos humanos. Una dificultad que había conocido ya Obama cuando en el último año de su presidencia un abogado del Departamento de Estado le advirtió que funcionarios americanos podrían ser acusados de crímenes de guerra por armar a la coalición saudí

En uno de los debates presidenciales Biden llamo a Ryad en la televisión un “paria”. Dijo que nunca más iba a darles un “cheque en blanco”, que llamó “peligroso”. No criticaba a Trump por vender armas a los saudíes. De hecho parece que Tony Blinken, el nuevo Secretario de Estado, está dispuesto a aprobar la compra por Emiratos Arabes Unidos de 50 aviones de combate F-35, 18 drones MQ-9B Reaper, misiles aire-aire y otras municiones, por un valor de 23 mil millones de dólares; lo que criticaba Biden era que Trump no había parado los excesos que dejaban al descubierto el carácter criminal de una alianza que no exige respetar las leyes internacionales y los derechos humanos.

En este contexto la guerra de Yemen no va a ser la primera prueba de que Biden ha dado un giro a la política exterior, no lo va a dar. Se trata de saber si Biden puede reinar en la alianza con los saudíes y emiratos. Si no lo consigue será arrastrado a la deriva por sus operadores como le ocurrió a Obama. Su administración hubiera podido cometer crímenes de guerra en Yemen. ¿Han leído algo de eso en su libro?

Este artículo ha sido publicado en El Viejo Topo express

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