¿Se esta avivando la guerra de Yemen ó llegando a su fin?

La semana pasada se cumplieron  cinco años de la guerra de Yemen.  Una guerra que esta llegando a un momento decisivo. El avance militar de los huzíes sobre Marib ha puesto a la coalición líderada por Arabia Saudí contra las cuerdas.  La coalición no puede ganar la guerra. Si ésta sigue por razones políticas o geopolíticas, Yemen conocería una crisis humanitaria inimaginable agravada por la pandemia del coronavirus.  La situación exige acabar la guerra ya. Un alto el fuego no es suficiente. La comunidad internacional, entre ellos el gobierno de Pedro Sanchez, esta obligada a dejar de entregar armas a Mohammed bin Salman el príncipe heredeo saudí que ha hecho del sufrimiento del pueblo yemení un medio para legitimar su ascenso al trono.

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Hace unos días  el portavoz del ejército yemení del gobierno de facto en Sanaa, Yahya Sari, anunció la liberación de casi todas las ciudades de la provincia septentrional de al-Yawf, una provincia fronteriza con Arabia Saudí. Ese mismo día el canal libanés de televisión al-Manar reportaba que los combatientes huzíes, después de tomar la base militar más importante en la provincia de Marib de la coalición (la alianza militar encabezada por Arabia Saudi que sostiene al gobierno de Hadi depuesto por los huzíes ) habían llegado a la estratégica localidad de al-Talha al-Hamra ubicada a 3 kilómetros de la ciudad de Marib. 

Días antes la toma de la ciudad de al-Hazm, la capital de al-Yawf, había abierto a los huzíes el camino hacia Marib.  Al-Hazm a 150 kiómetros de la frontera saudí, es un punto de vital importancia estratégica. Es la puerta a un corredor que permite controlar el abastecimiento por tierra a las tropas de la coalición desde Arabia Saudí; permite la movilidad de los combatientes entre las provincias del norte; además de poder poner misiles y drones mas cerca de Ryad.

Es pronto para sacar conclusiones de lo que parece ser una batalla todavía no decidida, empezó en enero, pero si se confirma el avance de los huzíes indicaría un cambio dramático en la guerra a su favor. Posiblemente avivaría la guerra que había perdido intensidad en los últimos meses desde que los acuerdos de Estocolmo abrieran una ventana de paz y los saudíes empezaran negociaciones directas con los huzíes.

Los huzíes empezaron a decantar el equilibrio a su favor al desarrollar misiles y drones de fabricación propia con tecnología iraní. En septiembre fueron capaces de atacar en Arabia Saudí las mayores refinerías de la empresa petrolera Aramco en Abqaiq y Khurais comocionando al mercado mundial del petróleo y diezmando las arcas saudíes. Pero desde entonces han dado un paso más al desplegar un sistema de defensa aéreo propio.  En medio de la batalla por al-Hazm  un avión de guerra  Tornado de fabricación inglesa fue derribado por los misiles huzíes. Los bombardeos aéreos siguen pero en la ofensiva sobre Marib aviones F-15 tuvieron que replegarse ante el ataque del nuevo sistema de defenda antiarero yemení. La supremacía área indiscutible de la coalición que hasta ahora equilibraba la guerra está siendo cuestionada en el campo de  batalla.

Marib esta bajo control del gobierno de Hadi desde el comienzo de la guerra. Una ciudad dormida cuando empezó ha aumentado dramáticamente su población desde entonces.  La provincia ha pasado de 300 mil habitantes a 3 millones en estos cinco años de conflicto Muchos de ellos desplazados de todo el país. Los jeques tribales beduinos financiados por los saudíes desempeñan un papel crucial fuera de la ciudad y su posición es clave. Estos jeques que han empezado a negociar con los huzíes  controlan esta esquina del desierto de Rub al-Jali donde el gobierno de Hadi tiene sus pozos petroleros.

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Marib viejo en una fotografía tomada antes de la guerra

 

En caso de que la batalla por Marib  continue los nuevos desplazamientos creados (puede haber cerca de un millón de desplazados en la provincia), esta vez hacia el sur, pondrán mas presion a una crisis humanitaria de proporciones dantescas. Dos tercios de la población siguen dependiendo de ayuda  para sobrevivir; el hambre esta por todas partes; y hay epidemias de colera y  difteria, mientras el coronavirus esta a la puerta.

Hasta fecha de hoy según Naciones Unidas  desde que la guerra empezó al menos 233 mil personas han muerto, la mitad niños. De ellos, 102 mil a consecuencia de la violencia de la guerra misma  y otros 131 mil a consecuencia del hambre, la desnutrición,  y enfermedades curables que el bloqueo saudí esta produciendo entre la población.

En caso de una victoria de los huzíes en Marib, el escenario de un rebrote de la guerra en todos los frentes es probable. Los huzíes verían en su victoria una oportunidad de derrotar a una coalición dividida  y sin una estrategia militar imponiendo una salida politica negociada a la crisis que reconociera su gobierno por la comunidad internacional.

 

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Un pozo petrolero en el desierto de Marib

Mohamed bin Salman el hombre fuerte de Ryad y arquitecto de la guerra vería en la continuidad de la guerra una necesidad para mantenerse en el poder. Sobre todo si la comunidad internacional no presiona acabando con la entrega de armas. Una derrota militar podría costar a Mohammed bin Salman el trono. Fue el quien inventó la guerra de Yemen para poder mostrar su valía a la  familia al -Saud quien cuestionaba su capacidad para el cargo de Principe heredero. Una victora militar los callaría.  Una derrota les daría vigor. Creyó que iba a ser  un paseo ayudado por el Presidente Obama pero ahora esta en el fango y no sabe como salir. La derrota en Marib podría crear un sentimiento numantino dentro de la coalición en caso de que no acepte la derrota.

Durante estos cinco años de guerra ha habido en cierta manera un satus quo en los diferentes frentes mayoritariamente negociado localmente pero hay indicios de que ha empezado a romperse.  En el Sur el independentista Consejo Transicional del Sur esta desde enero en una fiera batalla contra los huzíes en las provincias sureñas de Abyan, al-Dhaley y Lahj, sin que el riesgo de una guerra civil entre el Consejo y el gobierno de Hadi este del todo conjurado. En Hodeidah donde los acuerdos de paz de Estocolmo tuvieron un éxito relativo tanto los huzíes como la coalición pueden recurrir a un incremento de la violencia si lo consideran necesario. Lo mismo puede ocurrir a lo largo de la costa sur del Mar Rojo donde la coalición está profundamente dividida, empozoñada por la división entre Ryad y Abu Dhabi, entre el poderoso señor militar Tareq Saleh un sobrino del ex-presidente Saleh, y el Islah el partido islamista. Es público además  que Tareq Saleh desconfia de Hadi y Hadi de él.

Las perpectivas humanitarias ante un rebrote de la guerra son dantescas. Estudios hablan que en dos años los muertos pueden duplicarse llegando al medio millón. Yemen tardaría décadas en recuperarse del conflicto a los niveles de antes de la guerra.  Es difícil entender como la coalición  no acaba una guerra que no puede ganar y sigue orillando a la guerra a los huzíes que llevan años pidiendo sin éxito una salida a su deteriorada economía. Los huzíes han puesto sobre la mesa condiciones (un pasaje libre de sus barcos a Hodeidah , la apertura del aeropuerto de Sanaa y un mecanismo unificado que permita el cobro de impuestos y el pago de salarios a nivel nacional)  para negociar y relantizar la guerra; unas demandas que han sido sistematicamente ignoradas. Su aceptación es el primer paso para convertir el alto el fuego acordado para estos días en una situación permanente que de impulso a una salida negociada para acabar la guerra.

La situación humanitaria exige que la guerra pare, pero ello requiere una acción concertada y una mediación  de la comunidad internacional para que presione a las partes del conflicto a negociar. Pero por lo que sabemos Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia o España prefieren hacer negocios con la guerra vendiendo armas antes que cumplir sus obligaciones humanitarias

Es inconcebible que se siga premiando a Mohammed bin Salman, un dictador, después de asesinar al periodista Jamal Kashoggi y seguir encarcelando a disidentes reales o súbditos ordinarios. Un comportamiento represivo y sangriento que deja en evidencia a los gobiernos europeos conservadores y progresivos como el de Pedro Sanchez .

El diario Público ha reportado que su gobierno sigue entregando armas a los saudíes aún sabiendo que la coalición esta bajo investigación por crimenes de guerra. Organizaciones de derechos humanos opuestos a la guerra han denunciado que desde diciembre al menos cinco barcos saudíes han recalado- cobijados en el secretismo de leyes franquistas- en puertos españoles con armas o en busca de armas con destino a la guerra de Yemen.

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Murmullos de guerra en el Nilo la disputa de Etiopía y Egipto por el control del agua

 

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La garganta del Nilo azul en Etiopìa

A principios de marzo, al día siguiente del fracaso de las conversaciones en Washington sobre la Gran Presa Renacimiento de Etiopía, Egipto amenazó veladamente con usar la fuerza si empezaba a llenarse la presa mientras preparaba maniobras militares disuasorias.

No era la primera vez que Egipto amenazaba a Etiopía. Lo viene haciendo periódicamente desde 2011 cuando empezó a construirse la presa en el Nilo Azul. Lo diferente es que después de más de ocho años la presa está en condiciones de empezar a ser llenada. El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, ha anunciado que se abrirá el grifo este verano durante la época de lluvias, dos años antes de que se complete su construcción. Sin acuerdo, los murmullos de una posible guerra empiezan a escucharse en la región.

El proyecto de la presa fue lanzado por Meles Zenawi, el anterior hombre fuerte de Etiopía. Partidario de un sistema federal con derecho a la separación, necesitaba un objetivo que uniera a todos los etíopes independientemente de su etnia, y vio en la presa la manera de hacerlo. Era además la garantía de una industrialización semi autóctona que convertiría a Etiopía en una potencia emergente. Meles tuvo éxito y logró identificar la presa con el renacimiento de Etiopía y su orgullo nacional en el ideario colectivo.

La presa está siendo construida por Salini, una empresa italiana, a unos 40 kilómetros de la frontera con Sudán, donde el Nilo dice adiós a las zonas altas de Etiopía, pero ha sido financiada localmente (4.800 millones de dólares) mediante colectas populares y compra de bonos; inclusive hubo donaciones de salario para su construcción. China financia la parte eléctrica (1.200 millones de dólares). La presa, la más grande de África en su género, está diseñada para producir electricidad, no para irrigación. El muro tiene 170 metros de altura y 1,8 kilómetros de longitud. Está previsto que 16 turbinas produzcan 6.450 megawatios de electricidad. El pantano formado puede alcanzar los 246 km2 y almacenar 74 mil millones de metros cúbicos de agua.

El premier Abiy Ahmed, un oromo enemigo político de Meles, ha acabado asumiendo el proyecto. Al principio de su mandato, hace dos años, hubo dudas de que lo haría. Semegnew Bekele, el hombre a cargo de la construcción, murió violentamente en el centro de Addis –la policía calificó su muerte de suicidio– días después de que Abiy Ahmed difundiera mensajes confusos que sugerían que no se produciría electricidad en diez años. Abiy Ahmed utilizó la presa para ajustar cuentas con los tigriños, que estaban en el poder desde 1991, acusándoles de corrupción. Sacó a METEC (Metales y Corporación Ingenieril), una empresa del Ejército, del proyecto creando más incertidumbre. Al final Abiy Ahmed ha acabado usando la presa en su propio beneficio. Hay elecciones previstas en agosto y su nuevo partido, el Partido de la Prosperidad, se presenta como un partido nacional no étnico. La presa frente a un enemigo externo puede unir a los etíopes en una época en la que la violencia étnica amenaza la unidad del país.

Egipto depende del agua del Nilo casi a un 100% y ve la presa como un peligro existencial, un peligro a su propia existencia como nación. Egipto, desde que fue establecido por los faraones, no se entiende a sí mismo sin el Nilo. El Nilo azul contribuye con un 85% a un flujo de agua que Egipto siempre ha defendido obsesivamente. Los expertos no prevén que haya escasez de agua en un futuro próximo a pesar del cambio climático. En todo caso, si la hay, ocurrirá esporádicamente. Las lluvias en las tierras altas de Etiopía no van a retroceder a largo plazo, aunque no se descarta que haya episodios de sequía. Lo que puede ocurrir es que el aumento de las temperaturas evapore más agua –como ya sucede en el Nilo Blanco a su paso por Sud Sudán– reduciendo su caudal. A ello habría que añadir el consumo de poblaciones cada vez más numerosas (tanto Egipto como Etiopía sobrepasan ya los 100 millones de habitantes), que pondrá más presión en el caudal del Nilo que la presa del Renacimiento.

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El Nilo en Egipto es un corredor verde en medio de un desierto

Etiopía repite que la presa no tiene otro objetivo que producir energía eléctrica y por tanto no es una amenaza para Egipto. Etiopía no va a consumir el agua almacenada. El problema solo existiría durante el período que tarde en llenarse. Un problema resoluble si hubiera una voluntad política. ¿Por qué entonces un problema de carácter técnico con menos calado que el ecológico está causando un conflicto político que amenaza convertirse en una guerra?

El Cuerno de África vive un Gran Juego en muchos aspectos equivalente al que conoció Asia Central en los inicios del siglo XX. Addis Abeba se ha convertido en una de las capitales más visitadas por la diplomacia mundial. Las potencias se están disputando corredores, mercados y recursos generando tensiones e incertidumbres sobre el futuro. Una Etiopía con energía, industria y abundante agua, amiga de China, no está bien vista por Estados Unidos, las ricas petromonarquías árabes de la otra orilla del Mar Rojo y por la industria europea, que se siente desplazada en África por la industria china.

Etiopía misma empieza a ver el problema como un remanente del problema colonial. Egipto intentó conquistar Etiopía para asegurarse las fuentes del Nilo, una de las obsesiones de los poderes coloniales durante las últimas décadas del siglo XIX. Una aventura que fracasó, como fracasaría después la italiana. A ojos etíopes Egipto estaría actuando como si fuera el único país con derecho al agua del Nilo; como si Etiopía fuera una colonia hidrológica de los egipcios.

De hecho Egipto defiende su posición en base a los viejos tratados coloniales de 1902, 1929 y 1959, impuestos por Gran Bretaña. Estos tratados reconocen el derecho histórico, casi natural de Egipto, al agua del Nilo, dándole poder para vetar cualquier construcción a lo largo del Nilo o sus afluentes. Establece también la cantidad de agua que tiene derecho cada Estado, favoreciendo a Egipto frente a Sudán y sin mencionar a Etiopía. Por ejemplo, en el tratado de 1902 se prohíbe a Etiopía cualquier trabajo en el Nilo azul, el lago Tana o el río Sobat, un afluente del Nilo, excepto si llega a un acuerdo con el gobierno colonial de Londres en Sudán.

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El Nilo a su paso por karima en Sudan

Teóricamente Egipto no se niega a que Etiopía llene la presa, sino a que lo haga rápido. Exige también controlar el proceso operativo de la misma, como hace en Uganda en el Nilo Blanco. Hay un acuerdo para que la presa solo se llene durante la época de lluvias y el agua no alcance un nivel superior a los 595 metros sobre el nivel del mar, pero no lo hay sobre el tiempo de llenado y cómo operar la presa. Egipto propone 12 años y que se garantice a Egipto un flujo de 40 mil millones de metros cúbicos anuales de agua de un total de 49 mil millones que fluye por el Nilo azul; exige también poder en la gestión de la presa para poder controlar su funcionamiento. Etiopía propone un llenado mucho más rápido, cuatro años, y una liberación de agua de 31 mil millones de metros cúbicos anuales y soberanía sobre la gestión de la presa. Estados Unidos, en las negociaciones, ha propuesto 37 mil millones de metros cúbicos que deben ser liberados, un período de llenado más acorde con las exigencias egipcias y una gestión compartida. Sudán no ve un impacto significativo de la presa y mantiene posiciones cercanas a Etiopía. Se puede beneficiar de la electricidad producida.

Ante las dificultades para llegar a un acuerdo, en noviembre pasado el Presidente egipcio Abdel Fatah el-Sisi propuso al Presidente Trump como mediador político y al Banco Mundial como técnico. Abiy Ahmed, quien como el-Sisi está en la órbita de Trump, aceptó la propuesta. Etiopía acababa de recibir 6 mil millones de dólares en créditos multilaterales, incluyendo uno de 3 mil millones del Fondo Monetario Internacional.

Abiy Ahmed, quien ha recibido este año el premio Nobel de la Paz sin mucho motivo para ello, era uno de los políticos de moda por su acercamiento a Washington y Bruselas en detrimento de Beijing. Hasta ahora todo se le perdonaba, incluidas desapariciones de políticos disidentes. El Presidente Trump delegó la tarea de mediador en el secretario del Tesoro Steven Mnuchin, pero tres meses después la mediación había fracasado. Mike Pompeyo acababa de visitar Addis Abeba para exigir a Abiy Ahmed que rompiera más los lazos con China, quien es el socio económico principal de Etiopía y está financiando la presa. Al final Etiopía no se presentó en Washington a la ceremonia de la firma de un documento que a su juicio favorecía a Egipto y perjudicaba a Etiopía. El riesgo de una salida militar a la crisis en un Cuerno de África cada vez más convulsionado por el Gran juego político del siglo XXI, aumentaba.

Este artículo ha sido publicado en

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Murales de la Revolución en Sudán

 

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Kandaka (la Reina Nubia) se convirtió en el símbolo de la revolución sudanesa cuando una mujer, Alaa Salah, se subió al techo de un automóvil y empezó a cantar encorajinando a los manifestantes a seguir la lucha para derrocar al dictador Omar al-Bashirna leyenda

La revolución sudanesa fue un éxito parcial. No sonsiguió todos sus objetivos pero obligó a los militares a compartir el poder con los civiles por primera vez en 30 años. Dos días después de firmarse el acuerdo, Omar al-Bashir, el líder de un Régimen corrupto y represivo de militares cleptómanos entraba en un tribunal de Jartum para ser juzgado por corrupción. Pero meses después la situación sigue inestable. El nuevo gobierno no ha logrado resolver los problemas económicos que desencadenaron la revolución. La escasez de gasolina y las colas en las panderias estan de regreso. A final de febrero Jartum conoció de nuevo las barricadas y los gases lacrimogenos. Era un recordatorio al gobierno de que las cosas deben cambiar. La revolución sigue presente en la memoria de los sudaneses. Estos murales que narran simbólicamente los meses que estremecieron al país se encuentran en Karima una ciudad al norte a orillas del Nilo que participó activimante en la lucha.

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La revolución honra asus martires. “La gente que fue asesinada no ha muerto”

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Lubna se hizo famosa durante la revolución por su temeridad. Esperaba que la policía  disparara gases lacrimogenos para devolvérselos.

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La reunificación de  Sudan y Sur Sudan fue una de las reivindicaciones que se hicieron durante la revolución

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Este mural refleja el optimismo que nació de la lucha. Estaba ganando y si continuaban en las barricadas las cosas iban a  cambiar

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Taharka fue un rey nubio de Napata, la actual karima, que llego a ser faraón de todo Egipto, del norte y del sur hacia el año el  600 antes de Cristo. En el mural Taharka representa la idea de que los sudanes  pueden conseguir grandes objetivos si se lo proponen.

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El recuerdo de los que sacrificaron sus vidas durante la revolución esta muy presente

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Los muertos en una revolución no mueren siembran el futuro

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El sacrifició de los revolucionarios continuó hasta el final.

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La revolución aunque no consiguió todos sus objetivos ,los militares siguen teniendo considerable poder, logró derrocar a al Bashir y su régimen e imponer un gobierno civil, Abdallá Hamdok fue nombrado primer ministro, el primero en 30 años.

 

 

 

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LAS PINTURAS DE LAAS GEEL

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Laas Geel ha sido el mejor secreto guardado del arte rupestre en todo Africa. Fue descubierto por un equipo de investigadores franceses liderado por Xavier Gutherzen en un año tan reciente como es el 2002. Lo visite hace unas semanas y puedo testificar que es la capilla sixtina del arte rupestre pastoril.

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Las pinturas estan en diferentes portales de una pequeña colina de roca granitica que se levanta en una llanura donde confluyen dos wadis a unos 50 kilómetros al oeste de Hargeisa la capital de Somaliland. El agua debió ser importante. Es una tierra seca a mil metros de altura donde crecen acacias y arbustos. En los wadis hay raramente agua en la superficie pero hay permanentemente en el subsuelo. No es un lugar aislado. Esta a un lado de la carretera que desciende a Barbera el puerto somali más importante del golfo de Aden. ¿Cómo era posible que hubiera sido un secreto bien guardado hasta el siglo XXI?

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Las pinturas, cientos de ellas, estan distribuidas en 20 portales en tres niveles de altura. Los vas encontrado a medida que subes. El más grande tiene 10 metros de alto y unos cinco de profundidad. Los paneles asemejan frescos e incluso, cuando el espacio lo permite, cupulas curvadas. Llama la atención su enorme abstraccióny su simplicidad. Cómo ocurre con el arte de las rocas no son diibujos figurativos sino dibujos inspirados en las visiones de la mente del autor. Podían haber sido dibujados por los pintores de vanguardia que experimentaban con lo subreal en las primeras décadas del siglo XX. Pero los investigadores que las han datado estan seguros que fueron pintadas hace más de 5000 años posiblemente lo fueron mucho antes hace 11000 años cuando grupos pastoriles estaban llegando con sus rebaños a lo que es hoy Somalia desde Etiopía circunvaleando las tierras altas del Cuerno de Africa. El estilo de Las Geel se puede asociar con el arte que existe en otros lugares al norte y sur de Etiopía hecho por grupos pastoriles.

 

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Son pinturas estilzadas y policromaticas. Tenían que ser maestros de la pintura. Adaptan la composición a la rugosidad natural de la canva. Usan el rojo, el ocre, el blanco el amarillo, el negro….La mayoría de lo que dibujan son vacas, toros y personas; y en menor medida cabras, camellos y perros. Vacas sin jorobas con grandes cuernos curvados y grandes ubres. Esto es importante señalarlo por dos razones. Primero porque hoy apenas hay vacas en la zona; y segundo porque las pocas que hay tienen jorobas.

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La ecología de la región ha tenido que cambiar dramáticamente. Cuando estos grupos pastoriles llegaron con sus rebaños buscando pastos, por el tipo de vacas que tenían sin joroba, tuvieron que hacerlo en una migración secular desde el Sahara convertido en un desierto. Se sabe que las vacas fueron domesticadas en el norte de Africa hace 11 mil años cuando el Sahara era una estepa. Este territorio al que llegaron  debía tener entonces una ecología favorable para rebaños de bovinos. Hoy sólo hay rebaños de ovejas, cabras y camellos. Desde lo alto de la roca disfrutando la brisa vimos aproximarse a uno de ellos a beber agua en el wadi.

El lugar tenía que estar poblado antes de que grupos pastoriles llegaran. Han encontrado una masiva industria lítica en los alrededores producida por grupos de cazadores-recolectores. Es muy probable que estos grupos ya pintaran en la roca. Hay paneles donde hay dibujadas jirafas y antilopes con un estilo diferente al de las vacas. Hay dibujos de cazadores con arcos incluso de lo que parece ser una danza. Se sabe que el sapiens moderno esta pintando o grabando rocas y cuevas en Africa desde hace al menos 80 mll años. Todo el este y norte de Arica esta lleno de dichas pinturas en rocas y portales. Hay evidencia de que cuando llegan estos grupos pastoriles la roca de Las Grees es ya un lugar “sagrado” para estos cazadores-recolectores.

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Existe un debate sobre que fue lo que llevo a estos grupos de cazadoers-recolectores de nuestra especie a pintar en las rocas. Pero cada vez esta ganando más fuerza la teoría de que impulsados por el nuevo cerebro simbólico de los hominídos de nuestra especie, estos grupos realizaban a través del arte actos protoreligiosos. Los hombres modernos pintaban una vez alcanzado el estado de trance, un estado alterado de nuestra mente en el que se comunicaban con el otro mundo. Una vivencia posible en nuestro cerebro vivida cómo algo real. Lo hacían para imbuirse de la potencia espiritual que creían les enviaban desde el mundo intangible los espiritus con quien se habían supuestamente comunicado en su trance. Espiritus que en su cultura controlaban las fuerzas ocultas que movían la naturaleza. La interrelación entre los dos mundos ayudaba a estos grupos a incidir en los eventos naturales que determinaban su existencia. Para ello necesitaban la potencia espiritual que recibían en sus ritos mediante la pintura.

En la mayoría de los paneles hay simbolos geometricos que frecuentemente rodean las vacas. Los simbolos geometricos son las primeras visiones de nuestros cerebros cuando empiezan a estar en trace. Las girafas en muchas culturas de cazadores recolectores esta asociadas con el espiritu de la lluvia. No sabemos si ocurría lo mismo con la cultura de los cazadores recolectores que habitaban este territorio, pero es algo que no se puede descartar por el numero de jirafas pintadas en estos paneles.

El caracter religioso parece estar presente en los panales dibujados por los hombres pastoriles. El caracter mas distintivo de las vacas son sus cuellos, muchas veces pintados de manera rectangular, mucho más anchos y grandes que la realidad, ya hemos dicho que pintan lo que ven los cerebros muchas veces en trance y no un paisaje. Cuellos pintados en rayas de colores rojos y blancos. ¿Es un ornamento ceremonial que las preparaba para el sacrificio? ¿Un ritual que luego siguió en los templos de Arabia y Axum donde se sacrificaban toros para honrar a su diosses?L1222693.jpg

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Hay menos humanos dibujados que animales. Por la manera de como estan parados los humanos uno puede asociarlos con sacerdotes. Estos personajes visten túnicas blancas, levantan sus brazos en una manera que recuerdan los ritos de los sacerdotes, incluso de los católicos actuales, y apesar de que sus cabezas son pequeñas alguna veces estan rodeadas por un halo radial que asemeja una corona. ¿Estos grupos pastoriles a diferencia de los cazadores-recolectores tenían especialistas que se comunicaban en ceremonias con los epiritus del inframundo? ¿Tiene que ver esto con el secreto que ha acompañado a Las Geer hasta hace unos pocos años?

El guía que nos acompañaba decía que los locales sabían de las pinturas desde siempre pero mantenían un velo de silencio de las mismas porque las asociaban al diablo a los genios. ¿Quien había pintado vacas sino en un territorio de camellos?

Es posible que cuando el Islam llegase a estas tierras en el siglo VII grupos pastoriles sobrevivientes siguiese haciendo rituales en el lugar. Los oromos un grupo de origen pastoril todavía sacrificaba toros en sus ceremonias religiosas al sur de Etiopia en el siglo XX. Para el Islam habían tenido que ser los faraones, los paganos quienes habían pintado en Las Geer. Había que olvidarse de las pinturas aunque los locales no se atrevieran a destruirlas. No es bueno meterse con los genios que pueblan estos lugares pero tampoco propagar sus fechorías.

 

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¿Se merece el Primer Ministro etíope el Premio Nobel de la Paz?

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Presidente Isaías Afwerki de Eritrea y Primer ministro Aby Ahmed celebrando el acuerdo de paz

En octubre al menos setenta personas fueron asesinadas en Etiopía en actos de violencia étnica sin que la policía actuara para impedirlo. No era la primera vez que ocurría desde que Abiy Ahmed fuese nombrado primer ministro hace dos años.

Salam es una joven de Rapsu, una comunidad de campesinos pobres ­–producen qat, café y machila– cercana a la ciudad de Harar, al este de Etiopía. Cuando la entrevisté acababa de asistir al funeral de dos parientes asesinados durante la violencia de esos días.

“Eran dos hermanos, entraron en su casa, los mataron a golpes con varas y piedras, quienes lo hicieron eran jóvenes de la zona, uno de los hermanos logró salir corriendo pero lo persiguieron, intentó refugiarse en la comisaría de policía, pero los policías nada hicieron para salvarlo”, dice.

La familia de Salam es nefteña, como se conocen a los cristianos ortodoxos llegados desde Amahra cuando el emperador Menelik II conquistó Harar a finales del siglo XIX. Los nefteña, a pesar de ser cristianos ortodoxos, hablan oromo –Salam misma se considera oroma– pero la mayoría en la zona son musulmanes y ven a los nefteños como enemigos.

Los actos de violencia –Harar no fue la única zona que conoció la violencia étnica durante esos días de octubre– se desataron cuando el gobierno mandó retirar a la policía que daba seguridad a Jawar Mohammed, un oromo radical nacionalista y líder de los jóvenes oromos, conocidos como qeerroos. Jawar estaba asustado. Desde que Abiy era primer ministro había habido varios crímenes políticos y llamó a sus seguidores para que le protegieran.

En junio de este año Ambachew Mekonnen, un militar nacionalista radical amhara –sus retratos están todavía desplegados como un héroe en Gojjam–, fue asesinado en un incidente etiquetado como golpe de estado fallido en el que también murió asesinado el jefe del Estado mayor de las Fuerzas Armadas Seare Mekonnen, un general tigriño. En julio del año pasado Semegnew Bekele, el ingeniero jefe de la Gran Presa Renacimiento en el Nilo, murió de un disparo en la nuca en su coche en el centro de Addis Abeba. Abiy había generado una polémica sobre el futuro de la presa. Etiopía está enfrentada por ella con Egipto. La policía lo etiquetó como suicidio pero prohibió a la familia hacer declaraciones.

La violencia étnica que agita el país no es la primera desde que Abiy gobierna. En el sur y oeste de Etiopía el año pasado cientos de miles de personas tuvieron que huir de sus casas y refugiarse en campos de desplazados huyendo de la violencia étnica. Se cometieron verdaderas atrocidades, cientos fueron asesinados y muchas mujeres violadas. Etiopía se convirtió en el país del mundo con el mayor número de desplazados.

La violencia desatada en octubre fue una sacudida a la imagen y prestigio de Aby Ahmed, quien en su primer año de gobierno –llegó al poder en la primavera de 2018– había sido visto como un profeta, aclamado, la gente lo veía como el mejor político de Etiopía en 50 años, y pensaban que el país había encontrado a alguien que podía sacarlos del atolladero en que se encontraba Etiopía. Pero la percepción está cambiando deprisa dos años después. En octubre multitudes furiosas en Addis Abeba y otras ciudades quemaron públicamente su libro recién publicado Medemer (Caminando juntos), donde presenta su filosofía política de “unidad en la diversidad”, mientras gritaban “abajo abajo con Abiy Ahmed”. Los jóvenes oromos estaban indignados porque Jawar Mohammed había ayudado a Abiy Ahmed a ser primer ministro movilizando a los qeerroos y ahora le quitaba la protección. Abiy Ahmed y Jawar Mohammed, por razones no claras, estaban distanciándose oscureciendo el futuro político de Etiopía.

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Primer ministro Aby Ahmed en sus dás de gloria

Abiy fue criticado en esos días de violencia porque no movilizó a las fuerzas de seguridad federales para proteger a las víctimas de los qeerroo, muchas veces coaligados con la policía oroma, y guardó durante esos días silencio en vez de condenar la violencia y llamar a los jóvenes oromos a regresar a sus casas.

Salam decía que “Etiopía se está convirtiendo en un país muy violento. Tengo miedo de lo que pueda ocurrir”.

Abiy Ahmed, 43 años, es un militar y político de dentro del régimen. Es miembro desde su adolescencia de la Organización Democrática de los Pueblos Oromos (ODPO), un partido que estaba dentro del ERPDF (siglas en ingles), el partido organizado federalmente que ha gobernado Etiopía desde 1991. Aby quiere ahora convertir al ERPDF en un partido unitario –hay elecciones previstas en mayo– pero está encontrando muchas dificultades. El líder del ODPO Lemma Megersa, hasta ahora ministro de defensa, acaba de romper con Aby, y el TPLF, el partido de Tigray se niega a disolverse.

En el ejército Abiy Ahmed trabajó en la inteligencia, la información y las comunicaciones. Estudió computación cuando todavía era militar. De hecho fue entrenado como espía en Pretoria (Sudáfrica), donde estudió un máster en criptografía. Tiene el grado de Coronel lugarteniente. En 2010 fue elegido parlamentario por el área de Jimma, en Oromia. Fue ministro de Ciencia y Tecnología durante un año (2015-2016) en el gobierno federal. Llegó al gobierno empujado por una rebelión de los jóvenes oromos que duraba ya tres años y amenazaba con desestabilizar el Cuerno de África.

En el gobierno Abiy liberó a los prisioneros, levantó el estado de emergencia, aflojó la censura, permitió el regreso de exiliados… medidas que hicieron subir su popularidad como la espuma. Eliminó prácticas represivas que disidentes políticos dicen que están de regreso dos años después.

El acuerdo con Eritrea reconociendo los acuerdos de paz existentes es la razón de que le hayan dado el premio Nobel, pero llama la atención que la contraparte eritrea, el Presidente Isaías Afwerki, haya sido ignorado. Eritreos protestaron en Oslo el premio dado a Abiy porque las fronteras siguen cerradas entre los dos países, la línea fronteriza sigue sin ser demarcada y las detenciones arbitrarias y el servicio militar obligatorio hasta los 40 años siguen vigentes en Eritrea. El premio es visto más cómo un apoyo a la legitimidad de Abiy que a la paz alcanzada entre los dos países. Etiopía y Eritrea seguían técnicamente en guerra, pero hacía ya muchos años que no había habido incidentes.

Ya se sabe que el premio Nobel de la Paz acostumbra a ser otorgado a políticos con una agenda favorable a Occidente más que a activistas independientes por la paz. El premio a Abiy Ahmed puede pertenecer al primer grupo. Abiy ha mostrado no tener claridad, no es obvio que tenga un plan para Etiopia que no sea otro que la estabilidad y aplicar un programa neoliberal de privatizaciones. Ha guardado silencio cuando los episodios de violencia étnica han desengañado a muchos que le apoyaban al principio. Bruselas y Washington lo ven como una garantía a la estabilidad y una manera de garantizar sus intereses económicos en el gran juego que está teniendo lugar en el Cuerno de África, donde europeos, árabes, turcos y chinos se disputan el agua, los recursos y los mercados. Etiopía, con 105 millones, es el segundo país más poblado de África y es el centro de la región. Bruselas ve con pánico que Etiopía se desestabilice y llene de emigrantes sin papeles las rutas a Europa.

En Oslo están premiando a un amigo de Occidente que puede dar estabilidad antes que a un activista comprometido. Abiy puede en el discurso hablar de paz, democracia y derechos humanos, pero tras dos años de gobierno hay dudas de que esos objetivos sean su mayor preocupación. En el mejor de los casos es visto por muchos etíopes como un premio prematuro. En el peor está el ejemplo de Aung San Suu Kyi en Myanmar, laureada premio Nobel de la Paz ahora testificando en la Corte Internacional de Justicia de La Haya acusada de dirigir un gobierno genocida contra la minoría musulmana rohingya

https://www.elviejotopo.com/topoexpress/se-merece-el-primer-ministro-etiope-el-premio-nobel-de-la-paz/

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Epilogo EL NACIMIENTO DE UNA ESPECIE

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Hace dos años en este mes la Biblíoteca Buridán publicó el libro EL NACIMIENTO DE UNA ESPECIE, Un viaje a África en busca del origen de la vida humana. Para recordarlo reproducimos su epilogo. 

Epilogo

I

En octubre de 1994, Klaus Schmidt, un arqueólogo del DAI (Instituto Arqueológico Alemán), fallecido en el año 2014, encontró restos arqueológicos en un montículo, Göbekli Tepe, en las cercanías de la ciudad de Şanhurfa en el sur de Turquía. Los arqueólogos que lo excavaron encontraron fragmentos de grandes bloques de piedra caliza con animales grabados en los mismos: gacelas, serpientes, zorros, escorpiones, jabalíes, leones… Los bloques monolíticos tenían forma de T y resultaron ser pilares enormes de una construcción concéntrica de círculos. Cuatro círculos de piedra, hechos cada uno con docenas de pilares megalíticos, con dos grandes pilares en el centro. Los arqueólogos se llevaron una sorpresa cuando supieron que el santuario había empezado a ser construido hacía 11.600 años, una fecha anterior a la invención de la agricultura. Se trataba de la primera construcción monumental hecha por una especie humana y había sido de carácter religioso. La fecha sorprendió a los arqueólogos porque cuando se construyó, los hombres modernos eran todavía cazadores recolectores viviendo en pequeños grupos moviéndose en busca de recursos. Una época también en la cual los San estaban grabando animales en piedras como parte de sus ceremonias religiosas y lo mismo hacían otros grupos de cazadores-recolectores. En Azerbayan no lejos de Anatolia grupos de cazadores recolectores se reunían para celebrar sus ritos en la montaña de Boyukdach en Gobustan una provincia a orillas del mar Caspio y lo mismo ocurría en otros lugares. Los grupos pioneros del sur de Turquía que empezaban a asentarse tenían una mitología propia como muestra los animales grabados. Eran símbolos que sólo los grupos que compartían el culto entendían. El planeta estaba separado en diferentes ecosistemas con sus propias plantas y animales que separaban a los grupos de cazadores recolectores apareciendo lenguas, ideas y religiones diferentes. Pero la experiencia individual religiosa tenía que ser la misma porque el resultado es similar. Tenían los mismos cerebros de su especie. Llama la atención que europeos, aborígenes australianos y africanos estuvieran haciendo ritos religiosos y arte en las superficies de las rocas al mismo tiempo sin tener contacto entre ellos.

Cuando Klaus Schmidt presentó su descubrimiento en el año 2000, explicó que el templo había sido construido por grupos de cazadores-recolectores que peregrinaban periódicamente desde un área de 150 kilómetros a la redonda para celebrar rituales asociados con fuerzas espirituales representadas en los animales grabados en los pilares. Estos grupos distantes habían establecido una comunidad basada en un culto compartido. No resulta difícil asociarlo con las concentraciones que tenían lugar en Twyfelfontein muchos miles de kilómetros al sur en otro continente. Estos grupos tuvieron que sacar ventajas como obtenían los San durante sus concentraciones. El descubrimiento de Göbekli Tepe trituraba el pensamiento tradicional que asociaba la construcción de templos y el nacimiento de la religión con sociedades agrarias sedentarias. Göbekli Tepe mostraba que los santuarios y la religión había nacido antes que las ciudades, los sacerdotes y la agricultura.

Los arqueólogos llegaron a esta conclusión porque no encontraron estructuras de viviendas ni tampoco rastros de cultivos, o plantas domesticadas y las fuentes de agua estaban alejadas. Están seguros que se trata de un santuario aislado en la cima de una montaña. Tuvieron que ser pequeños grupos de cazadores recolectores quienes lo construyeron y visitaron periódicamente para celebrar sus ritos. Se han encontrado en el santuario grandes cantidades de huesos de restos de animales cazados uros,(especie bovina ya desaparecida) gacelas, jabalíes, ciervos, y otros traídos al lugar por estos grupos de cazadores-recolectores para alimentar a las personas que durante semanas se reunían para celebrar sus ritos.Tenían que celebrar grandes fiestas y posiblemente, según Klaus Schmidt, consumirían algún tipo de droga, o bailarían durante sus ritos. Las últimas excavaciones le han dado la razón. Arqueólogos han encontrado contenedores del tamaño de una bañera con enzimas que serían restos de cerveza. Los pilares parecen figuras humanas distorsionadas que recuerdan los cazadores alargados que pintaban los San en sus refugios. Las T simbolizan figuras antropomórficas estilizadas. Sus brazos esculpidos a cada lado acaban en unas manos que se dirigen hacia el vientre cubierto con una especie de taparrabos. Estas figuras humanas reunidas en Göbekli Tepe podrían ser emisarios de un mundo espiritual. Todos miran hacia el interior del círculo como si ejecutaran una danza. ¿Simboliza el templo el mundo de los espíritus al que viajarían en su estado de conciencia alterada durante sus ritos, el inframundo como lo llama Schmidt?

El santuario estaba en muy buenas condiciones porque no había sido destruido había sido enterrado de manera deliberada. Se sabe que en el año 8200 a.c. unos ocho cientos años después de ser construido, fue enterrado y abandonado y nada ocurrió en el lugar hasta 500 años después. Este hecho resulta intrigante. Pero es muy posible que, como ocurría con los San cuando pintaban, la construcción-desconstrucción del templo fuera en si mismo un acto religioso. Sino ¿Cómo reunir a cientos de individuos libres para un trabajo de naturaleza tan pesada y desconocido? No había esclavos, no había siervos, no había obreros. No existía el concepto trabajo o el concepto explotación. Tuvieron que reunirse cientos de cazadores recolectores del área para construir el templo. Una invención nueva desconocida hasta ese momento. Tuvieron que cortar las piedras en canteras cercanas, traerlas al santuario, manipularlas, esculpir los grabados. Estamos hablando de pilares de 5.5 metros de altura y 16 toneladas de peso. No podían ser un par de docenas de individuos los que hicieran el trabajo, pudieran ser hasta 500 personas según los expertos. Klaus Schmidt pensaba que la arquitectura y el arte de Göbekli Tepe no era posible sin organizadores y especialistas, en su opinión tendría que haber una elite que sacaría ventaja del asentamiento, pero los arqueólogos no han encontrado signos de áreas reservadas a gente rica, tumbas especiales o una gente mejor alimentada que otra. No hay indicios todavía de que la sociedad igualitaria de cazadores-recolectores hubiera sido sustituida por otra jerárquica, con jefes capaces de movilizar en su provecho propio a cientos de trabajadores; aunque pudiera estar empezando. Estos grupos de cazadores-recolectores no acumulaban y no podían mantener una clase separada de sacerdotes o artesanos especializados que se apropiaran de un excedente. No existía. Los organizadores podrían ser lo equivalente a lo que Kinahan llama los “científicos” de las comunidades de Namibia, los chamanes que por su conocimiento oficiaban los ritos entre ellos posiblemente “arquitectos” organizando la construcción del santuario, “chamanes” todavía no separados de la comunidad. Es más fácil suponer que el santuario hubiera podido ser construido desconstruido como un acto religioso. Sabemos que los San consideraban el acto de preparar las pinturas y pintar un acto religioso en si mismo. Si fuera así no se requeriría de una jerarquía, la gente no “trabajaría” mientras lo construía, estarían participando en un rito colectivo de carácter religioso. Sabían lo que era la religión pero no el trabajo. En Göbekli Tepe los círculos concéntricos eran de tiempo en tiempo enterrados y reemplazados por otros. ¿Necesitaban nuevos pilares y grabados para volver a producir la potencia espiritual que encerraban y que obtenían durante sus danzas y ritos y por esa razón decidieron primero enterrar los viejos círculos y construir otros nuevos y después hacer lo mismo con todo el complejo y construir otro templo en otro lugar después de enterrar el viejo? ¿No volvían los San a pintar o grabar continuamente para apropiarse de la potencia espiritual trasmitida por los espíritus con quien se habían comunicado en su trance?

De cualquier forma la decisión de construir un santuario fue una decisión revolucionaria. No fueron razones ecológicas lo que motivó la idea, o al menos no se ha encontrado cambios significativos en el medio ambiente en las fechas que empezó a construirse. Mostró una vez más la importancia que la creación de cultura ha tenido para la evolución. Göbekli Tepe es una prueba más de que la civilización ha sido un producto de la creatividad de la mente humana, cualidad heredada de nuestro ancestro común con el chimpancé. El asentamiento del culto acabó revolucionando la forma de vida de los humanos modernos de una manera que no tiene comparación con otras invenciones hechas hasta ese momento en la evolución del genero homo, ¿Quizá con el fuego y la cocina? Hasta la construcción de santuarios todos los humanos habían sido nómadas que recolectaban y cazaban; la decisión de empezar a asentarse fue probablemente la causa de la revolución agraria; no el efecto como se creía. Lugares como Göbekli Tepe dieron sentido a la introducción del cultivo de manera masiva. Se sabe que los grupos de cazadores recolectores se reunían para celebrar sus ritos pero el resto del tiempo lo pasaban aislados recorriendo el territorio en donde se abastecían de comida cazando y recolectando. La propagación de la agricultura, si la decisión de cultivar hubiese sido tomada por un grupo, dos o tres familias, hubiese tenido que ser mucho más lenta, en caso de prosperar, de lo que fue. El rápido éxito que tuvo, sólo se explica, si fue introducida de golpe y masivamente en un área relativamente grande. Hay indicios de que en diferentes lugares se venía experimentando desde hacía miles de años con plantas. Se han encontrado en las costas del mar de Galilea semillas en yacimientos ocupados hace 23.000 años pero con buen criterio no estarían seguros de sus ventajas; y si llegaron a plantarlas nunca dejaron la caza y la recolección. Estudios han demostrado que la agricultura no mejoró la alimentación ni ahorro horas para conseguir los alimentos. Se comía peor y se trabajaba más que cuando se cazaba y recolectaba. Lo que si consiguió fue, que hubieran muchas más personas viviendo juntas en peores condiciones, aumentando enormemente el tamaño de los grupos y su complejidad. Las aglomeraciones permanentes pudieron dar sentido al desarrollo de la agricultura, y a la naciente complejidad social extendiendo la separación que había entre hombres y mujeres, entre iniciados (adultos) y no iniciados (no adultos), entre los que aguantaban el trance y los que no, a otras esferas sociales; lo mismo ocurría con el poder y la posibilidad nueva de beneficiarse materialmente del mismo en detrimento de la comunidad. Los San parecen haber tenido mejor criterio al no asentarse y evitar la agricultura o la ganadería y seguir celebrando sus ritos de manera igualitaria garantizando el contacto con los espíritus sin intermediarios. Ya hemos dicho que Richard Lee, uno de los antropólogos que vivió con ellos cuando todavía eran cazadores recolectores, descubrió que empleaban menos tiempo en actividades de subsistencia que las primeras sociedades agrícolas. La decisión de cultivar tuvo que ser tomada por otros motivos diferentes a mejorar la alimentación y tener más libertad.

Klaus Schmidt sugiere que la razón de cultivar hubiera podido deberse a la necesidad de alimentar a los cientos de individuos que periódicamente se concentraban en el santuario o en otros similares posteriores. No hay duda de que el asentamiento fue anterior a la agricultura. Hay razones para considerar esta hipótesis seriamente. El ancestro salvaje del trigo moderno ha sido encontrado en las laderas de Karaca Dağ una montaña al noreste de Göbekli Tepe dentro del territorio que recorrían en busca de comida los grupos que visitaban el santuario. Esta proximidad sugiere que Göbekli Tepe es el centro del área donde el trigo fue domesticado y posiblemente el lugar en donde se inicio la revolución agraria. Los sumerios que vivían entre los ríos Eufrates y Tígris -considerada la primera y mas antigua civilización- creían que la agricultura y la ganadería habían sido traídas de una montaña sagrada. Klaus Schmidt asocia esta creencia con un mito que preserva una memoria parcial pero verídica de la revolución del neolítico. Una decisión de ese carácter explicaría su rápido éxito. Su difusión posterior vía imitación resulto extremadamente exitosa. La agricultura empieza a ser algo cada vez mas normal en la región desde hace unos 9000 años, un poco antes que Göbekli Tepe fuera abandonado; pudiera ser una de sus razones, una nueva religión emerge con los cambios socio-económicos. Los grupos de cazadores recolectores de h.moderno que vienen cazando y recolectando desde hace 300 mil años desaparecen sumergidos en las nuevas ciudades agrarias. Son revolucionarios que bajan de las montañas a los valles en busca de agua para cultivar transformado la vida humana. Se desarrollan nuevas tecnologías como la cerámica o los metales para satisfacer nuevas necesidades. Los ritos y danzas para curar enfermedades siguen pero ahora en templos en manos de sacerdotes. La medicina empieza a ser cosa de especialistas. Lo mismo que la comunicación con el mundo de los espíritus. Los intercambios de productos se empiezan a separar de las grandes reuniones religiosas y nace el comercio. Para bien o para mal se crea un excedente y la lucha por ver quien se lo apropia empieza. Se erigen grandes templos y torres donde se celebran los ritos de las nuevas religiones. Se construyen grandes muros y murallas para protege la riqueza que la agricultura y el comercio han generado. Aparecen sacerdotes que además de dirigir los ritos que conectan al mundo tangible con el espiritual, organizan la construcción de templos y fortificaciones, dirigen el trabajo agrario de sus fieles, organizan la vida en las ciudades, cuidan que haya agua para los cultivos, e inventan la escritura que registra su actividad y alimenta su vanidad personal en inscripciones que dan cuenta de lo que se construyo bajo su poder y sobre todo apuntan el tamaño de las cosechas y como se reparten. La religión que ayudó a unir personas empieza a separarlas. Una casta religioso poderosa empieza a nacer apropiándose del excedente. La lucha de clases aparece pero eso es otra historia.

 

II

Antes de llegar a la comunidad de Makuri nos hemos quedado dos veces atascados en la arena del Kalahari. Por el estado del camino no deben transitar muchos vehículos. Cuando llegamos un grupo de mujeres esta bebiendo té junto a un fuego de leña a la puerta de una de las cabañas. N´aice Kagese ha salido a recibirnos fuera de la cerca. Casi no nos da tiempo de bajarnos del coche. Trabaja en Tsumkwe y ha venido a visitar a la familia. Quiere asegurarse un viaje de regreso a la ciudad para él y su mujer. Tiene su nombre inglés: Rudy. Es un hombre bajo de complexión fina, con su piel relativamente blanca si la comparas con los hereros, sus ojos ligeramente rasgados y el pelo rizado. Viste una camiseta desgastada de color azul y un pantalón vaquero. Después de los saludos, le damos unas naranjas y unas bolsas de azúcar para la comunidad; cumplimento que acepta.

N´aice Kagese es un ju/´hoansi, como se conoce a los San de la frontera entre Namibia y Botswana. Grupos de cazadores recolectores viven en esta parte del Kalahari desde hace al menos 40 mil años, 30 mil años antes que grupos de cazadores-recolectores decidieran asentarse en Göbekli Tepe pero también vivieron cazando y recolectando durante muchos milenios después de que ocurriera. Todavía mantienen un territorio propio de 46 mil kilómetros cuadrados de sabana. Llamaba la atención que estos grupos continuaran moviéndose en su territorio cazando y recolectando diez mil años después del primer asentamiento humano cuando el hombre ya había llegado a la luna. Era cómo un milagro que hubiese ocurrido algo semejante en un territorio tan grande. Habían ignorado olímpicamente la llamada al asentamiento. Makuri a penas tiene 40 años de existencia.

N´aice Kagese nunca ha vivido completamente de la caza aunque sigue cazando. La generación de su abuelo fue la última generación que lo hizo al cien por cien. Trabaja para Nyae Nyae Conservancy una organización establecida para proteger a los San y su forma tradicional de vida, o al menos eso dicen sus folletos. Lo “tradicional” esta en proceso de redefinición. No es la primera vez. Lo hicieron cuando llegaron los bantú con sus rebaños hace menos de 2000 años. La cultura San siempre ha sido algo vivo pero ahora parece enfrentar un duro desafío. Los ju/´hoansi están intentando adaptarse a una vida sin depender de la caza y la recolección sin tirar toda su cultura por la borda. En 1975 las autoridades sudafricanas entonces a cargo de Namibia prohibieron la caza. Fue un golpe mortal para su forma ancestral de vida. Pusieron una comisaría y construyeron una cárcel en Tsumkwe un lugar frecuentado entonces por grupos de San por su ojo de agua para implementar la medida. Luego trajeron soldados para combatir a los guerrilleros del SWAPO, el frente de liberación nacional y reclutaron a algunos de ellos. Los ju/´hoansi siguieron cazando clandestinamente tanto como pudieron. Tsumkwe es ahora una ciudad pequeña en donde se abastecen las 38 comunidades asentadas de los San que hay a su alrededor. En 1990 cuando Namibia derrotó al apartheid y declaró su independencia los San tuvieron que enfrentar un nuevo reto. El gobierno exigió a los San que se asentaran a cambio de reconocerles su territorio y permitirles de nuevo cazar si usaban su método tradicional, incluso les dio una pequeña ayuda económica para convencerles. Pero era un regalo envenenado porque es imposible sostenerse de la caza y la recolección sino puedes moverte siguiendo a los animales. Llega un momento que no hay que cazar porque los animales se han marchado en busca de agua a otros pozos. De cualquier manera no tenían otra opción que obedecer al gobierno si querían mantener su territorio amenazado, cada vez se hacía más pequeño por la expansión del ganado de los hereros, y aceptaron la propuesta del gobierno.

En Makuri viven cuatro familias cada una con su propia área de vivienda aunque se consideran entre ellos parientes. Son 35 personas aunque N´aice Kagese no contabiliza los niños que son numerosos. Hace apenas 40 años el grupo se movía constantemente. Un grupo podía visitar hasta 20 pozos de agua en la vida de un individuo. Sus “casas” no eran otra cosa que rompevientos construidos con hierbas y palos. Sus posesiones personales eran escasas; su cultura material muy simple. Poseían arcos y flechas, varas para excavar, contenedores fabricados con huevos de avestruz o pieles, instrumentos construidos en piedra, madera y hueso. Tenían algún cuchillo metálico o machete. Todo de poco peso y fácil transporte. Hasta entonces se habían negado a tener ganado o sembrar sorgo o mijo como habían hecho sus primos los Khoi. Pero las cosas habían cambiado desde que se asentaron en Makuri en la cercanía de un pequeño grupo de árboles baobbs, uno tiene más de 500 años, que se aprovechan de un ojo de agua.

Las cabañas en Makuri eran más que los rompevientos tradicionales, usaban laminas metálicas, pero seguían siendo precarias. Había pequeños huertos y habían construido una cerca para guardar vacas. Tenían también cabras. Tuvo que ser una decisión difícil la de ponerse a criar ganado. Las vacas, 55, todavía no las habían sacado a pastar cuando llegamos. Las sacan tarde para protegerlas de los chacales. N´aice Kagese dice que las han comprado por ellos mismos “poco a poco” sin ayuda del gobierno. No comen su carne, me imagino que no “pueden” hacerlo. Tiene que haber una barrera cultural para un pueblo de cazadores comer carne de animales con los que “viven”. Sólo comen la carne que cazan. Las vacas las ordeñan o las venden cuando necesitan dinero. “Todavía tenemos muchos gusanos para elaborar el veneno con que cazamos” decía N´aice Kagese. Había visto los cuernos y la piel secando de un ñu azul recién cazado. También cazan kudus y elands y a veces se atreven con jirafas. Todavía se procuran un poco menos de la mitad de lo que comen cazando y recolectando ellos mismos.

Los hombres se hacen cargo de las vacas. Son ellos quienes las sacan a pastar y las ordeñan. Las mujeres siguen recolectando pero tampoco dependen de sus paseos por la sabana. Son ellas las que atienden los huertos. Latas de conservas vacías había visto en donde caprichosamente tiran la basura junto a pozales de plástico agujereados y un colchón con los muelles al aire. No hay TV porque no hay electricidad. No tienen dinero para comprar un generador, el aparato o la antena parabólica. Son comunidades pobres que luchan para conseguir lo básico. Le pregunto a N´aice Kagese si siguen bailando la danza del trance. Me dice que sí pero tienen que traer al chaman de otras comunidades. “ Es muy doloroso sientes como se te clavan agujas en el estomago, empiezas a sacar mucosidades por la boca. Es algo duro. Y ningún joven de Makuri quiere pasar por ello” dice. Cuando lo necesitan van a buscar una curandera, una mujer a Ojokhea otro asentamiento cercano.

Sectas cristianas están llegando a Tsumkwe. No vi ninguna en las comunidades. Conté siete iglesias en la pequeña ciudad. Solo los bares son más numerosos. N´aice Kagese dice que atiende una iglesia “donde las ceremonias solo duran dos horas, no como la que van los negros que se pasan horas y horas tocando los tambores”. Llama la atención el número de iglesias y bares porque sólo hay dos tiendas y una gasolinera. Hay también un internado y una escuela para los niños de las comunidades que no visite; aunque dicen que tienen muchas deficiencias. En la zona de Tsumkwe viven alrededor de 900 ju/´hoansi adultos. No se porque no incluyen a los niños cuando cuentan la población que por lo que vi en las comunidades son bastantes. Tsumkwe esta en manos de hereros y damaras que se están aprovechando de la destrucción de la vida tradicional de los San. Los “negros” como les llamaba N´aice Kagese están inundando de alcohol el lugar. Saben que vender cerveza tradicional es un buen negocio. Es fácil aprovecharse de los San que apenas comienzan a familiarizarse con la vida en la “ciudad”. La venta de alcohol esta prohibida en las comunidades pero no en Tsumkwe. En uno de esos bares propiedad de un damara tres mujeres San bailaban borrachas con jarras de plástico llenas de cerveza tradicional en las manos. Las grabadoras de los bares sonaban a todo volumen.

En Whindhoe Jhon Kinahan nos había dicho que los indices de criminalidad en Tsumkwe son de los más elevados de Namibia. Sus causas una mezcla de pobreza, frustración con la nueva forma de vida y alcohol en abundancia. Los San que han dejado las comunidades están encontrando dificultades para adaptarse a su nueva forma de vida. No encuentran ayuda. Son víctimas de graves problemas sociales. Los niños no van a las escuelas. Embarazos adolescentes. Falta de empleos. ¿Donde quedaba esa sociedad armoniosa e igualitaria que habían retratado los Marshall a mitad del siglo pasado? ¿La honestidad y la gentileza que encuentras todavía cuando tratas con ellos en sus comunidades? ¿Fue el primer error humano dejar de cazar y recolectar para cuidar ganado y cultivar la tierra asentados en ciudades?

Small Boy es un guía local. Es un poco más fornido que lo normal. Los San suelen ser delgados y Small Boy a pesar del nombre no lo es. Fue uno de los tres San que fueron a Francia, a la cueva de Pech Merle en Mediodía-Pirineos a averiguar-lo hicieron exitosamente- a quien pertenecían unas huellas humanas de hace 15000 mil años. Los San siguen siendo uno de los mejores rastreadores que existen. Los militares del apartheid los usaron contra los guerrilleros de la liberación nacional. Nos ha prometido llevarnos a una caminata recolectando la sabana. Su comunidad Mountain Pos ha sustituido la caza por el turismo aunque todavía se alimentan la mitad de las veces con lo que cazan y recolectan por ellos mismos como en Makuri. “Cuidar vacas no nos gusta” dice Small Boy como si hubiera leído mi pensamiento. Ha organizado un grupo de 11 personas de la comunidad entre hombres, y mujeres. La experiencia es similar a la de Botswana cuando caminamos con otro grupo de San cientos de kilómetros al sur. Los hombres llevan arcos, flechas y pequeñas lanzas. Las mujeres barras de hierro. El sol pega fuerte en la sabana del Kalahari, caminamos unas horas, aprovechando sendas abiertas por animales, lo hacemos entre matorrales, arbustos y pequeños árboles que no dan sombra. Cuando encontramos algo de interés nos paramos y alguien del grupo empieza a cavar. Algún melón esta tan profundo que hay que excavar hasta medio metro. Se ponen contentos cuando encuentra alguna planta especial. La cortan y la guardan en un hatillo que han confeccionado con pieles, las mismas con que se protegen del sol. De regreso le pedimos a Small Boy que nos enseñe la nueva comunidad. En la mañana hemos empezado a caminar desde un campamento tradicional construido para enseñar a los turistas. Se resiste. A la industria turística le gusta enseñar no como son las comunidades hoy, sino como lo fueron. Cómo si quisiera que ese mundo de caminatas en la sabana no se extinguiera. Han optado por el romanticismo para sacar unos dólares.

De cualquier manera consideraba una suerte inmensa caminar por el Kalahari en busca de plantas y comida escuchando los chasquidos de la lengua más vieja que se habla en el planeta. Hasta hace solo 11 mil años nuestra especie durante decenas de miles de años dependía del éxito de caminatas similares en diferentes nichos ecológicos. Veía a los San cómo una cápsula viajando en el tiempo que por accidente había sobrevivido. Una cápsula que – me parecía una desgracia- estaba desintegrándose aceleradamente al entrar en contacto con la globalización de la que yo formaba parte. Sabía que todo lo que somos había empezado en estos paseos en grupo buscando comida en la sabana hace 6 millones de años, cuando nuestros ancestros empezaban a bajar de los árboles de la selva húmeda, atentos para evitar los ataques de los depredadores. Había visto antes a los gorilas de las montañas de Virunga caminar agachados los bosques de bambú en busca de su comida, a los chimpancés de la selva húmeda de Nyungwe caminar apoyándose en sus nudillos entre los árboles de la selva buscando frutos. Ahora veía a los hombres modernos de la sabana de Tsumkwe erguidos de pie con sus herramientas en sus manos liberadas, los bebes atados a la espalda de las mujeres, caminar en fila india entre las matas del Kalahari en busca de melones y raíces. Era una forma de vida que grupos de gorilas, chimpancés y homínidos habríamos heredado de un ancestro común, y que ancestros humanos más recientes de nuestro linaje la habían ido adaptando a las condiciones que imponía la naturaleza exitosamente hasta el punto que habían sido capaces de mantener estos paseos ininterrumpidamente durante dos millones de años hasta los tiempos que el hombre viajaba en el espacio. Ahora en el Kalahari conociendo la agonía irremediable que sufre esta ancestral forma de vida agradecía el esfuerzo de los San por mostrarnos a los viajeros lo que fuimos alguna vez aunque lo hicieran a través de un espejo roto que desfiguraba cualquier imagen de lo que fuimos.

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Como el Cambio Climático esta acabando con el pastoralismo en el Cuerno de Africa

 

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En Wuchale esperaban que este año fuera diferente pero era junio y las lluvias de abril no habían llegado.

Habíamos llegado por un camino de tierra que iba suavemente ganando altura junto a un cauce de un río seco. Durante el trayecto personas y rebaños caminaban en busca de agua. Los pozos en donde hasta ahora se abastecían se estaban agotando. Había terrazas y otras pequeñas obras de contención e irrigación en laderas por todas partes. No había más suelo que aprovechar.

Cerca de Wuchale, en Laga-Hoda hay un portal en un barranco con pinturas pastoriles de hace al menos siete mil años. Hay toros, hay rebaños, hay pastores pintados en rojo y en negro en las paredes. Cuando el neolítico empezaba ya estaban estas tierras habitadas. Ahora el suelo de estos pueblos agropastoriles (siembran sorgo) esta seco, las acequias vacías y los rebaños esquilmados. Un territorio poblado durante miles de años se estaba haciendo inhabitable en apenas unas décadas.

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Wuchale es una de las woredas de un territorio donde las tierras altas va dejando paso a las tierras bajas del este de Etiopía. Estas zonas bajas son las más afectadas por el cambio climático en el ecosistema del Cuerno de Africa. (1) Wuchale está apenas a 30 Kilómetros de Dire Dawa aunque necesitamos una hora para llegar. Era miercoles y las autoridades de la woreda donde viven 30 mil personas estaban distribuyendo comida.

Abdy Mustafa es un jóven alto, cara afilada y bigote y piel no muy oscura. El es de la zona pero trabaja en el gobierno en Dire Dawa. Una ciudad con un estatus administrativo especial debido al comercio que ha traído el ferrocarril de Addis Ababa a Yibuti. Su familia cultiva la tierra y se ayuda con una pequeña tienda en Hadhe Maya, una de las woredas. Mustafa tiene 27 años y contaba que la ayuda empezó hace veinte años. Se acuerda porque fue a la vez que inició la escuela. Al principio era intermitente dependiendo de la lluvia pero en los últimos años se ha convertido en permanente. “Los cultivos estan retrocediendo año tras año y se necesita mas comida”, decía.

Diversos estudios han mostrado que la situación es tan mala que en las actuales condiciones ecológicas solo el 61% de la población puede mantenerse por si misma en la zona. La mitad del ganado esta en peligro. La situación es crítica (2). “Hay años que llueve más y la ayuda se reduce dependiendo de la cosecha pero en los últmos dos o tres años apenas ha habido que cosechar”, decía Mustafa

En Wuchale, enfrente de las oficinas administrativas del gobierno mujeres cargaban en burros sacos con el logo de USAID la agencia de Estados Unidos de ayuda al desarrollo quien ha dado la comida. Los ataban con fuerza a los lomos. Latas de aceite las llevaban en las manos en su camino de regreso a sus comunidades.

Todas las famiias de la woreda son elegibles para recibir ayuda pero las que tienen hijos o hijas trabajando en Dire Dawa como es el caso de Mustafa deben pedir primero ayuda a estos antes de recibir la ayuda del gobierno.

Mustafa decía que agencias gubernamentales o ONGs locales o internacionales pueden donar comida, aunque el gobierno etíope es el mayor donante, pero siempre es distribuida por funcionarios locales. Las familias reciben mensualmente 15 kilos de grano por miembro familiar y cinco litros de aceite. Esta ayuda la vienen recibiendo entre cuatro y seis meses al año dependiendo de las lluvias. Este año las previsiones son malas y quiza necesiten ayuda durante más meses. Cada año que pasa en vez de mejorar la situación empeora

¿No hay otro destino para estas comunidades agropastoriles que convertirse en una especie de mendigos ecológicos?

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La vulnerabilidad de las comunidades aumentaba a medida que nos movíamos en direción a las tierras bajas. Una zona arida ó semiarida en donde no es facil la vida humana por sus duras condiciones ecológica. Fueron comunidades pastoriles quienes encontraron la manera de vivir en ellas. Estas comunidades organizadas en clanes pudieron mantenerse de sus rebaños moviendose con ellos en busca de pastos y pozos de agua. Cuando no podían abastecerse con su propia producción vendían ganado en el mercado para dotarse de granos. Ahora esta forma de vida esta colapsando por la sequía.

La peor sequía que se recuerda entre los mayores de 60 años fue la del 2011-12. 13.4 millones de personas desde el norte de Kenia a Afar, partes de Oromia y Somalia fueron afectadas. Se calcula que se perdió entre el 40-60% del ganado. El número de familias incapaces de alimentarse por ellas mismas se disparó; empezaron a depender de la comida que siete años después siguen recibiendo o a abandonar la vida pastoril refugiandose en un campo de desplazados o emigrando. La sequía los convirtió en uno de los primeros emigrantes climáticos del cambio climático.

En Afar 485.000 personas reciben alguna ayuda alimenticia, aproximadamente el 50% de la población. En Somalia el porcentaje es incluso mayor. No se si exajeraba, pero “prácticamente todos los pastoriles reciben ayuda” me dijo un empleado del Programa Mundial de Alimentación (WFP por sus singlas en inglés). Estas comunidades pastoriles de las tierras bajas del este de Etíopia tienen los índices de pobreza mas altos en el país. La sequía se ha hecho semipermanente. Antes esta venía cada siete años como las plagas de Egipto, ahora lo hace cada dos o tres años. En el Cuerno de Africa los efectos perversos del cambio climático no son cosa del año 2050, ya han llegado. Una forma de vida que se sabe ha existido aqui durante cinco mil años esta extinguiéndose.(3)

El Progama Mundial de la Alimentación (WFP) tenía planeado aquellos días repartir comida en uno de sus puntos de distribución cerca de Jijiga, la capital de la Somalia-etíope. El año pasado las cosas no fueron tan mal pero este año una nueva ola de hambre se esta gestando en el Cuerno de Africa a causa de la sequía. Calculaban el número de personas amenazadas de estarvación en 5 millones, la mayoría somalíes.

 

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La Somalia-etíope es una de las provincias más extensas de Etiopía (280.000 kilómetros cuadrados ). Etiopía tiene 105 millones de habitantes de los cuales 12 millones son pastoralistas o agropastoralistas. En la Somalia-etíope el 70% de una población de 8 millones es pastoril. Tienen camellos, ovejas y cabras. El pastoralismo es una forma de vida, cultura incluída, que exitosamente ha sabido interrelacionar rebaños con gente y nicho ecológico. Casi siempre en zonas aridas o semiaridas pero tambien se encuentra en algunos enclaves semihumedos del sur del Cuerno de Africa como en Gambella, Benishangul-Gumuz o Sudán del Sur.(4)

El día anterior a nuestra visita cuatro personas habían muerto en la periferia de Jijiga a causa de las inundaciones provocadas por una flash tormenta. El cambio climático no solo estaba trayendo sequía. También impresionantes trombas de lluvia erraticas e inesperadas que arrasaban con rebaños, personas y hogares.

La comida que iban a entregar estaba depositada en montones en una esplanada junto a una pequeña mezquita a un lado de la carretera que desde Jijiga va a Hargeisa la capital de Somaliland. La antigua colonia inglesa somalí que actúa como un estado independiente de facto de Mogadiscio. Familias esperaban sentadas en el suelo. Venían una vez al mes desde sus comunidades a recoger la ayuda. Lo vienen haciendo desde hace ya más de un año cuando perdieron la mayor parte de su ganado por falta de pastos debido a la sequía. Uno de los viejos que había venido, la mayoría eran mujeres, decía que “desde hace tres años se vive un nuevo ciclo de sequía”. Se acordaba que hubo otro ciclo similar a finales de la década de los años setenta y principios de los ochentas pero luego se recuperó. Lo que era nuevo decía es “que ahora se repite más amenudo que antes”.

El imam de la mezquita iba llamando a las familias una a una con un megafono para que recogieran la comida. Sacos de arroz, frijol y trigo, según el tamaño de la familia, y bidones de plástico con aceite los subían a pequeños carros tirados por burros. Cuando estaban listos las mujeres firmaban con el indice el recibido en los libros de registro de las autoridades locales y marchaban de regreso a sus comunidades.

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Me encontré con Nazer en el restaurante del hotel ZM International de Jijiga donde suelen alojarse trabajadores humanitarios y del desarrollo. Nazer es un ingeniero pakistaní trabajando para una ONG alemana. Ahora vive ,cuando no esta en el campo, en Berlín, pero nació en una aldea a los pies del Himalaya. Creció viendo como un glaciar cercano iba disminuyendo de un año al otro su tamaño. Ahora trabaja ayudando a comunidades rurales a enfrentar los problemas que puedan tener en sus necesidades de agua.

Nazer reitera que el problema del agua es el principal problema en la región por delante de la seguridad, la salud o la educación. Encuestas han mostrado que el 100 % de las comunidade pastoriles en Somalia han situado la sequía como el primer problema que enfrentan seguido por la enfermedad del ganado y la enfermedad humana. Es el mismo resultadso obtenido en la provincia fronteriza de Afar.

Nazer trabaja en la zona de Doolo y Daroor una area fronteriza con Somaliland un tradicional corredor transfronterizo hacia el puerto de Berbera por donde se mueven rebaños en busca de pastos y pozos camino a la exportación a los países del golfo. Son rebaños de los pastoriles ricos que han acumulado suficiente ganado para exportar. Es una minoría. Estudios muestran que hasta el 90% de las familias pastoriles carecen de un mínima cantidad de ganado que les permita sobrevivir. La mayoría de los pastoriles requieren de ayuda alimentaria.

“La sequía esta castigando a las comunidades poniendolas en peligro. Puede que las personas puedan sobrevivir ayudados con comida pero no creo que ocurra lo mismo con sus animales. La sequía prolongada es la muerte del mañana. La falta de lluvia les obliga a moverse pero debilitados por la falta de comida el ganado más vulnerable sucumbe. Los viejos y niños sufren dramáticamente las consecuencias de la inseguridad alimentaria que acompaña a la disminución de rebaños. Cada vez resulta más difícil encontrar pastos y pozos, cada vez más limitados a las orillas de los ríos.”, decía Nazer

 

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La sequía no el es único problema que enfrentan. Estas comunidades viven la paradoja de que el ganado ha dismminuido pero la población ha aumentado. Somalia-etíope tiene la mayor tasa de fecundidad de Etiopía 7.2 nacimientos por mujer. Es junto a Afar, otra provincia predominantemente pastoril, la que menos anticonceptivos usa. La ecuación más nacimienos y menos muertes aumenta la presión sobre los ya diezmados recursos naturales. La regulación tradicional del tamaño de la población ya no funciona. Puede que tener familias grandes, una idea muy arraigada en la cultura pastoril, fuese un activo para influenciar las decisiones del clan y defender pozos y pastos de otros clanes pero en la situación actual en vez de ayudar a las comunidades, las perjudica. Esto sin considerar el peso que se pone en unas mujeres subordinadas a las viejas necesidades del clan. La poligamia y practicas dañinas contra la mujer como la mutilación genital femenina son la norma.

La respuesta al problema que el gobierno esta dando es la de concentrar a los pastoriles en nuevas comunidades. La mayoría de los pastoriles son trashumantes no nomadas. Suelen tener un hogar y mueven sus rebaños en busca de agua y pastos. El gobierno esta negociando con los viejos de cada clan su permiso para estos nuevos asentamientos planeados en las riberas de los ríos u en otras áreas que no estan totalmente aprovechadas pero hay disponibilidad de agua.(5) Estudios hidrológicos muestran que todavía hay suficiente agua para la relativa escasa población que hay en este vasto territorio donde suele mezclarse el pasto de la típica sabana con matorrales bajos. El problema es que el agua esta concentrada y la falta de lluvia no ayuda a los pastos; como tampoco lo ha hecho la política del gobierno al pastoralismo.(6)

La propuesta actual de las autoridades políticas es invertir alrededor de estas nuevas comunidades asentadas para garantizar con barreras protectoras e irrigación pastos suficientes para alimentar a sus ganados; incluso estas comunidades podrían empezar a cultivar emprendiendo el camino hacia el agropastoralismo y a una economía de mercado más diversificada. Algunas comunidades ya han empezado a hacerlo. En las carreteras se ven pastoriles vendiendo charcol o trabajando de asalariados en la construcción. La concentración permitiría además dar servicios de salud y escolarizar a los niños. Sin ir a la escuela los jóvenes pastoriles no pueden competir con los de las zonas altas que se llevan todos los empleos en Jijiga, Semera u otras ciudades. No tienen futuro como pastoriles pero tampoco como asalariados o pequeños comerciantes bajo el capitalismo.

“Dar solo comida no ayuda a construir una economía autosostenida. Todavía queda agua para poder pensar en construir centros de acumulación de agua donde las comunidades puedan reinventarse productivamente para depender de nuevo de ellos mismos”, decía Nazer quien veía en la ayuda almentaria del WFP un lado perverso al hacer a las comunidades dependientes.

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Este periodista no deja de preguntarse si estas politicas de concentración no acabaran por poner la puntilla final a una forma de vida que se ha mantenido durante milenios y que ahora esta herida gravemente por el cambio climático. La esencia del pastoralismo es la movilidad. No hay pastoralismos sin nomadismo. Se mueven con sus rebaños hasta más de 300 kilómetros buscando pozos y pastos. Han logrado forjar una relación de ayuda dentro del clan y fuera del mismo que permite el uso de los recursos en caso de necesidad. Los viejos juegan un rol importante en este sistema de ayuda mutua y reciprocidad. Puede que los nuevos asentamientos salven a las personas del hambre, pero es muy probable que acaben con una forma de vida, el pastoralismo, que ha sobrevivido durante milenios.

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L1007329.jpgEra la segunda vez que visitaba el campo de desplazados de Koloji. Esta ubicado a un lado de la carretera que de Harar va Jijiga practicamente en la frontera entre la Somalia-etiope y Oromia. A pesar de que el gobierno esta haciendo todo lo posible para que los desplazados regresen a sus comunidades había más que el año pasado cuando lo visite por primera vez.

Según Abdullah Ahmed el manager del campo había en junio registrados 14.870 familias; calculaba el número de personas en unas 90 mil. Durante 1918 el WFP había abastecido de comida en el campo a una media de 63.904 personas, pero desde comienzos de este año estan alimentado a 77.890 personas. Puede que haya 90 mil personas en el campo porque los desplazados que entreviste pusieron la falta de comida como el primer problema que enfrentan.

El WFP tiene en Etiopia el mayor programa del mundo. Sólo en la Somalia-etíope abastece de grano, frijol, y aceite a más de 300 mil desplazados. En Koloji han acabado tambien dando 210 birr por individuo y mes para evitar que ante la falta de dinero las familias decidan vender parte del grano en mercados locales distorsionando artificialmente los precios.

En la Somalia-etíope había en junuio 1.092.210 desplazados de los cuales 374.262 lo eran a causa del cambio climático. Es decir uno de cada tres. La mayoria en las zonas de Doolo, Shabeele, Nogob, Afder, Sitti, Korahe y Jarar. Pero no es fácil clasificarlos. Un empleado del WFP decía que suelen llegar pastoriles a los campos de desplazados por violencia étnica. Para estas familias las condiciones de vida dentro del campo han llegado a ser mejores que la que tienen fuera a causa de la sequía. Los rebaños se han reducido al extremo que deciden pedir su ingeso en el campo donde saben que al menos tienen garantizada una alimentación básica.

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En Koloji la mayoría son somalíes que han huído de la violencia étnica desde Oromia pero resulta muy difícil trazar la línea entre violencia etnica y escaez de recursos. La sequía ha golpeado duro en los últimos años. La movilidad de los rebaños se ha acelerado buscando nuevos pastos y pozos a veces en territorios ajenos. El conflicto en Moyale,una zona fronteriza entre la Somalia-etíope y Oromia en la frontera con Kenia, tiene claramente estas características. Puede que un porcentaje importante de los desplazados de Koloji reconocidos como victimas de la violencia étnica sean en parte desplazados por el cambio climático. La escasez de recursos esta apretando el gatillo de los conflictos. El cambio climatico se esta convirtiendo en la mano invisible de los desplazados en las tierras bajas del Cuerno de Africa.

Pies de página
(1) La mayoría de los científicos estan de acuerdo de que el cambio climático esta contribuyendo a elevar la temperatura y a crear en ciertos lugares períodos de sequías que secan la vegetación y los pozos de agua. La consecuencia será un aumento de los desastres relacionados con el clima entre ellos la destruccion de cosechas y la muerte de ganado. En Etiopía este proceso es ya evidente en las zonas bajas. Un reciente informe de Banco Mundial Groundswell—Preparing for Internal Climate Migration, prevee que en las próximas décadas haya más de 143 millones de migrantes climáticos en el Mundo. 
(2) Muchos de los datos usados en este artículo han sido obtenidos en Pastoral Development in Ethiopia Trends and The Way Forward, Esayas Nigatu Gebremeskel, Solomon Desta, Girma K. Kassa, International Bank for Reconstruction and Development/World Bank, Washington, 2019
(3) Hay evidencia arqueológica de que grupos pastoriles nomadas habitaban este territorio hace 5000 años. En las montañas de Somaliland hay pinturas rupestres de esa época. Hay dibujos de vacas sin joroba. Las pocas que hay hoy la tienen. Ahora los pastores tienen sobre todo rebaños de camellos, cabras y ovejas como resultado de los cambios ecológicos.
(4)  En estas zonas las vacas predominan. El principal problema que enfrentan no es el agua sino enfermedades del ganado traídos por migraciones transfronterizas de rebaños provenientes de Sudán principalmente por los Fellata pastoriles, y de Sudán del Sur principalmente de los Nuers.
(5) En Somalia hay tres grandes rios Wabeshebele, Genale, y Weybe que vienen de las zonas altas. Son usados para irrigacion, pasto y abrebadero. Estudios hidrólogicos muestran que todavía hay agua no utilizada en las riberas de los ríos.
(6) Los pastoriles vienen sufriendo desde hace décadas la política de desarrollo del gobierno. La idea que los políticos tienen es que usan demasíado territorio para los pocos que son. Nunca ha sido un objetivo político mantener esta milenaria forma de vida viva. En realidad ven su movilidad por un amplio territorio como un estorbo. Primero optaron por desarrollar macro proyectos (usaron cientos de miles de hectáreas de territorio pastoril) sin siquiera tener en cuenta su opinión. Los derechos comunales pastoriles fueron violados. Son notorias las plantaciones de azucar y las presas sobre el río Omo que han afectado negativamente a la movilidad de los rebaños del sur en busca de pastos en los alrededores del lago Turcana en la frontera con Kenia. En Afar se construyó una presa en el rio Awash para cultivar algodón y azucar en territorio pastoril. La azucarera esta ahora sin funcionamiento por la oposición de la pobalción. En la Somalia-etiope se ha comenzado la extracción de gas y petróleo. Hay muy poca información como afecta a los escaso recursos acuíferos de la región.

Este artículo ha sido publicado en https://www.elviejotopo.com/revista/el-viejo-topo-num-381-octubre-2019/

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¿Por qué no pueden aceptar que los huzíes atacaron las refinerías de Arabia Saudí?

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El ataque a las refinerías de Aramco en Abqaiq y Khurais puso a la guerra de Yemen, escondida hasta entonces de la opinión pública, en las primeras páginas. Un pobre país con sus infraestructuras destruidas, bombardeado durante más de cuatro años era capaz de golpear con éxito el corazón productivo del país más rico y mejor armado de la región. Un ataque, cuya organización costó unos cientos de miles de dólares, infligía pérdidas millonarias a sus enemigos desestabilizando el mercado mundial del petróleo. Los pobres podían derrotar a los ricos. Un dron cuesta 15 mil dólares, mientras el precio de un misil-antimisil Patriot que no funcionó es de entre 1 y 6 millones de dólares.

El ataque había puesto en apuros y humillado a Mohammed bin Salman, el hombre a cargo de Arabia Saudí, el ingeniero de una guerra contra Yemen caprichosa e inganable. Cuando inició la guerra con el consentimiento de Obama, Yemen no era un peligro para nadie. Mohammed bin Salman solo quería “legitimar” el poder ganado por ser el preferido del Rey Salman con los cadáveres de una población pobre. Pensó que la guerra de Yemen sería un paseo. La economía de Arabia Saudí es 38 veces mayor que la de Yemen. Ahora resulta que estos pobres y “atrasados” hombres tribales le están haciendo morder el polvo, cuestionando su capacidad para gobernar. Los huzíes de un solo golpe habían sido capaces de reducir a la mitad la producción del petróleo saudí, la sangre negra que llena sus arcas.

Las dos instalaciones atacadas procesaban diariamente 8,45 millones de barriles, el grueso del bombeo de un país que produce el 10% del petróleo mundial, el país que más petróleo exporta en el mundo. Unos pobres hombres tribales hacían temblar el mercado mundial subiendo sus precios hasta un 15%.

Esta colosal victoria de una resistencia popular no cabía en el relato del neocolonialismo neoliberal para Oriente Medio. Era muy tóxica por su significado. Había que acusar a Teherán del ataque, aunque no hubiese evidencias, para que la política de guerra fabricada contra Irán siguiera adelante. En el relato, donde la verdad son los twitter del Presidente Trump, no los hechos, no hay espacio para una resistencia popular exitosa. Antes de que hubiera tiempo de reunir cualquier tipo de información ya habían decidido la “verdad”, descalificar a los huzíes que reivindicaron la autoría del ataque por “la complejidad y precisión” del mismo –hace tiempo que han perdido sus espías en Yemen y deben pensar que los hombres tribales solo disparan kalashnikovs– para acusar a Irán y continuar su aventura militarista en la región.

No importaba que los huzíes hubiesen procedido a un ataque similar en mayo, cuando golpearon con éxito en la provincia de Ryad el oleoducto que une Abqaiq con el Mar Rojo y los misiles tierra-aire Hawk que lo protegían fueron incapaces de detectarlos. Entonces no acusaron a Irán del ataque –y eso que el oleoducto estaba a más de 750 kilómetros de la frontera– sino a los huzíes. Tras el ataque varias batería de misiles-antimisiles Patriots operadas y protegidas por 500 soldados de Estados Unidos llegaron al reino por orden de Trump para ayudar a su amigo Mohammed bin Salman, ya en apuros.

Los huzíes habían abandonado sus primeros drones, los Samad 3, un modelo pequeño, barato y torpe de maniobras, lo que hacía fácil que fuera detectado, sustituyéndolos por los Quds 1 de tecnología iraní. Un dron más largo y sofisticado que se asemeja a un pequeño misil tipo crucero pero con el payload de un dron. Fueron estos drones modificados –la industria misilística y en general la armamentística no es desconocida en Yemen, manejaban misiles Scuds en los años 90 y siempre ha habido allí un importante mercado de armas– los que golpearon con éxito el oleoducto y ahora las refinerías. Las restos de las armas utilizadas en el ataque que las autoridades saudíes presentaron a la prensa con gran fanfarria eran consistentes con este modelo.

Expertos de Naciones Unidas habían advertido antes del ataque que los nuevos drones yemeníes tenían un rango de 1.500 kilómetros, una distancia mayor de la que hay entre Abqaiq y la frontera. Los huzíes, posiblemente con ayuda de ingenieros iraníes y de Hezbollah, habían podido acoplar un depósito de gasolina que les permitía sobrevolar una mayor distancia. Estos misiles poseen un pequeño radar de tremenda sofisticación que les permite evadir los misiles Patriot de tierra-aire diseñados para repeler ataques de aviones, y grandes misiles sobre todo de tipo Scud. Una batería de este tipo estaba emplazada en Abqaiq cuando el ataque. Los drones volaron bajo y no fueron detectados por los radares instalados en tierra por los militares de Estados unidos. El ataque puede volverse a repetir mientras el sistema Patriot no adapte sus radares al inesperado y sorpresivo desafío de los nuevos drones.

Washington mostró unas fotos tomadas desde un satélite diciendo que al menos había habido 19 puntos de impacto en las dos instalaciones. Los huzíes dijeron que el ataque había sido realizado con 10 drones equipados con misiles, lo cual es coherente con los 19 impactos. Los funcionarios que presentaron las fotos a la prensa dijeron que no sabían de dónde llegaron, pero presumían que el ataque apuntaba en dirección del norte o noroeste de Irán o Iraq, en vez del sur donde está Yemen. Expertos han calificado las fotos como insuficientes para sacar conclusiones. Han pasado bastantes días desde el ataque y todavía no han mostrado ningún tipo de prueba de en qué plataformas y desde dónde fueron disparados los drones y misiles. Incluso si los impactos que dañaron las instalaciones parecían venir desde Iraq o Irán, ello no prueba que fueran lanzados desde alli. Los drones y misiles de crucero pueden ser programados para cambiar de dirección, golpeando en dirección contraria de la que fueron lanzados.

La primera reacción del Presidente Trump a la mala noticia fue la testosterona. Estados Unidos estaba “locked and loaded”, tuiteó sugiriendo que estaba preparando un ataque militar inmediato contra Irán. Horas más tarde supimos que el Presidente se había atragantado con su América Primero. Estados Unidos no actuará, dijo, hasta que Arabia Saudí diga “en qué términos proceder”. América era segunda. Teherán no esperó y advirtió que cualquier ataque a Irán sea o no en represalia llevará a una “guerra total”. Al final, Estados Unidos se ha limitado a enviar un modesto destacamento de tropas, cientos, no miles, a Arabia Saudí y Emiratos para ayudar a proteger los reinos mientras sigue el relato contra Irán.

Expertos han acusado a Trump de debilidad, pero tiene razones para ser débil. El ataque ha mostrado que Arabia Saudí no puede garantizar el abastecimiento de petróleo si empezase una guerra. Desde mayo, al menos 13 petroleros en el Golfo Pérsico y el estrecho de Hormuz han sido tomados por fuerzas iraníes o sufrido actos de sabotaje. Ahora sabemos que la vulnerabilidad no se limita al estrecho de Ormuz, existe en toda la península arábiga. No hay ninguna duda de que una guerra interrumpiría la producción de petróleo y su flujo a occidente. Arabia Saudí no está en condiciones de sustituir el abastecimiento del petróleo de Irán como hasta ahora se pensaba.

El ataque a la refinería de Abqaiq ha acabado de atar las manos de Trump, ya en campaña electoral. Los misiles y drones no son manipulables por un relato como lo es la opinión pública. Los misiles destruyen lo que encuentran, no creen en cuentos de hadas. Arabia Saudí, a pesar de gastarse el año pasado 60 mil millones de dólares en armas, no puede garantizar el abastecimiento de petróleo si es atacada. Si hay guerra, un alza de la gasolina acabaría con la posibilidad de Trump de ser reelegido. Los huzíes lo saben y tras el ataque han hecho una oferta de negociaciones bien recibida por las Naciones Unidas, que ha llamado a los saudíes a continuar las negociaciones de Suecia. Les toca a los saudíes decidir qué quieren, pero me temo que no tienen muchas alternativas.

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Sí, Mugabe es un héroe de la liberación africana

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¿Por qué los movimientos de liberación nacional han fracasado en el sur de África?

 

En 1980 Robert Mugabe proclamó la independencia de Zimbabue en el estadio Rufaro de Harare, la capital de Zimbabue. Hace unos días miles de ciudadanos volvieron de nuevo al estadio. Mugabe había fallecido días antes en Singapur a la edad de 95 años y querían despedirse. Pueden estar sufriendo económicamente, pero le agradecían haberlos empoderado. La derrota del ocupante había mostrado que los africanos negros no eran inferiores a los blancos ingleses.

Mugabe, un shona educado en escuelas católicas, pasó sin juicio 11 años en la cárcel acusado de subversión contra el régimen racista. Su delito: haber criticado públicamente el colonialismo inglés y llamar cowboy a Ian Smith, el supremacista primer ministro de Rodesia (como se llamaba antes Zimbabue en honor del colonizador inglés Cecil Rhodes), que había declarado unilateralmente la independencia para proteger los privilegios de los blancos.

A pesar de la cárcel y de su exilio en Mozambique, Mugabe creó un movimiento (Unión Nacional Africana Zimbabue, ZANU por sus siglas en inglés) inspirado en el maoísmo y el panafricanismo, que fue capaz de expulsar mediante la lucha armada a los ocupantes colonialistas. La guerra contra el gobierno blanco duró ocho años. De 1972 a 1980, 27.000 personas murieron, la mayoría negros. La violencia siguió después, cuando Mugabe y Joshua Mkomo se disputaron el poder tras la independencia. Mugabe fue acusado de cometer una masacre contra la minoría Ndebele del sur, que apoyaba a Mkomo.

Londres aceptó su derrota, al fin y al cabo eran los tiempos de la descolonización. Lo que no soportó fue la expropiación en el año 2000 de la propiedad de 6.000 granjeros blancos –se trataba de la mejor tierra de Zimbabue– para repartirla entre 245.000 agricultores locales. Tony Blair estaba tan furioso con la reforma agraria de Mugabe que se planteó invadir militarmente Zimbabue para cambiar el régimen. Mbeky, el presidente sudafricano que sucedió a Mandela, se opuso y lo contó en una entrevista con al-Jazira años después.https://www.theguardian.com/world/2013/nov/27/tony-blair-military-intervention-zimbabwe-claim

Las empresas de comunicación se inventaron el cuento de que la producción agrícola había colapsado con la reforma agraria. Los académicos demostraron que no era cierto. https://africanarguments.org/2013/03/21/zimbabwe-takes-back-its-land-a-review-by-martin-plaut/Acusaron a Mugabe de gestionar mal la economía, pero desde que fue expulsado del poder hace dos años el pan ha subido siete veces y las medicinas diez. Él no era el problema.

En realidad el país fue aislado. Sometido a sanciones. Castigado. Las inversiones y ayudas se detuvieron. El sector formal de la economía fue destruido. Nunca le perdonaron a Mugabe que cumpliese sus promesas anticolonialistas y expropiara a granjeros blancos que seguían siendo ciudadanos ingleses. Los logros que en educación y salud había conseguido el gobierno para la población negra en sus primeros años de independencia se hicieron insostenibles. A pesar de que Mugabe intentó llenar el vacío dejado por los ingleses con China, la escasez disparó la inflación y las colas. Desde entonces la economía no ha podido recuperarse.

Mugabe tuvo otro problema mas difícil de sortear que una reforma agraria que contó con el apoyo de la mayoría de la población. Frantz Fanon había hablado de ello en su obra Los condenados de la tierra: la imitación por parte de la nueva elite negra en el poder de la forma de vida de los colonialistas blancos. El Che Guevara había advertido que a los guerrilleros africanos les gustaban más las habitaciones de los hoteles que los campamentos.

MUGABE.jpgMugabe sintió la presión de los veteranos de la guerra de liberación que reclamaban para ellos la riqueza que antes tenían los blancos. El neoliberalismo que estaba abriéndose camino en África se frotaba las manos. Necesitaba “empresarios” negros con quien hacer negocios. La lucha por las mansiones, los mercedes, los relojes de oro y las cuentas millonarias en el extranjero dividieron a la clase política nacida en la lucha de liberación que una vez había soñado con el socialismo. Mugabe, después de 37 años en el poder, acabó siendo depuesto por Emerson Mnangagwa, su mano derecha, el cual veía amenazado su poder y sus privilegios por Grace Mugabe, la segunda esposa de Mugabe. Lo mismo está ocurriendo en Sudáfrica y Mozambique, donde los frentes de liberación se parecen cada día más a mafias que luchan entre sí por el botín del estado que a partidos políticos que luchan por liberar a su población de las injusticias propias o heredadas del colonialismo.

Días antes de que muriera Mugabe, en Johannesburg Gavin Watson estrelló a 140 kilómetros por hora el coche que conducía contra una columna de cemento en las cercanías del aeropuerto. Murió en el acto. Watson, jefe ejecutivo de Bosasa, una compañía de servicios, tenía que testificar al día siguiente ante un comité de investigación sobre las posibles relaciones delictivas de su empresa con Cyril Ramaphosa, el actual Presidente de Sudáfrica. Ramaphosa había prometido limpiar al país de la corrupción y muchos le habían votado por ello en mayo. El presidente anterior, Jacob Zuma, comandante guerrillero en las filas del Congreso Nacional Africano (ANC por sus siglas en inglés) en los tiempos del apartheid, había ido al banquillo nada más dejar la presidencia. Tiene pendientes varios juicios por corrupción.

Bosasa estaba siendo investigada por haber contribuido con fondos a la campaña de Ramaphosa y otros políticos del ANC a cambio de obtener contratos del gobierno y no pagar impuestos. Gavin Watson, de 73 años, nacido en una familia de empresarios blancos, había sido cuando joven, en los años difíciles de la lucha contra el apartheid, militante del ANC, el partido de Mandela. Prefirió suicidarse.

Desde el año 2016 unos 90 políticos han muerto violentamente según estudios de la Universidad de Ciudad del Cabo. Solo en el año 2018 40 políticos del ACN fueron asesinados en casos relacionados con la corrupción. La mayoría después de denunciar a políticos corruptos, pero otros en disputas por posiciones de poder en las que es fácil hacer negocios fraudulentos. La integridad de un partido que tantas esperanzas había despertado esta siendo enterrada por políticos mafiosos.

El Presidente Cyril Ramaphosa fue en los inicios de su carrera política un activista y líder sindical. Hace cinco años, según la revista Forbes era uno de los 25 hombres más ricos de África. Estaba en el consejo de Lonmim, la mina de Marikana, cuando 34 mineros fueron asesinados por la policía mientras se manifestaban por un alza salarial. Se hizo millonario dirigiendo un proyecto financiado por Clive Menell, un millonario blanco, para crear una clase empresarial negra cuando Mandela ganó las elecciones. Pero dos décadas después la clase media negra se calcula de manera optimista en apenas 5,6 millones de personas de una población de 58 millones, el 80% de los cuales son negros. La mayoría negra sigue luchando para salir adelante enfangada en la pobreza.

Manuel Chang, el ex-ministro de finanzas de Mozambique con el anterior Presidente Armando Gebuza, está arrestado en Sudáfrica. Fue detenido en diciembre en el aeropuerto de Johanesburg. Está acusado de organizar un plan con Crédit Suisse y un banco público ruso con el que se defraudaron 2.000 millones de dólares a las arcas públicas de Mozambique. Estamos hablando de una cantidad equivalente al 13% de su PNB. Transparencia Internacional estima que la corrupción costó a Mozambique durante el mandato de Gebuza (2005-2015) alrededor de 4.900 millones de dólares.

Mozambique es uno de los países más pobres de África. Armando Gebuza, combatiente en la guerra de liberación, era ministro del interior cuando Samora Machel, el líder de la independencia, murió en 1986 en un extraño accidente aéreo que muchos creen que fue un atentado. Samora Machel era conocido por su honestidad y su compromiso con la justicia social. Murió sin haberse enriquecido. El FMI llegó cuatro meses después poniendo fin al experimento “socialista” del FRELIMO. Uno de los hijos de Armando Gebuza está detenido junto a otras 20 personas acusadas de aprovecharse del fraude. Hay 500 millones desaparecidos del crédito pedido para promocionar y proteger la industria pesquera. El actual presidente, Felipe Nyussi, que espera ser reelegido en octubre para un segundo mandato, era ministro de defensa. Nyussi ha sido acusado de proteger a generales del norte veteranos de la guerra de liberación. Nyussi ha entregado a empresas británicas, canadienses y americanas la explotación de los rubíes, petróleo y gas de la provincia de Cabo Delgado. Empresas con quien los viejos generales hacen sus “negocios” bajo firmas de consultorías u otras estratagemas. El Frente de Liberación de Mozambique, que tantas expectativas había creado, ha sucumbido a políticos mafiosos que se aprovechan de las oportunidades que trae el neoliberalismo para enriquecerse.

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¿Ha acabado felizmente la Revolución en Sudán?

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El sábado pasado militares y representantes de la Revolución firmaron un acuerdo para compartir el poder durante tres años, tras los cuales deben celebrarse elecciones y establecerse un gobierno civil democrático: la gran reivindicación democrática de la Revolución. Hubo festejos en Jartum ese día, pero con todo fue un día agridulce.

El acuerdo se produce después de que ninguno de los dos bandos haya podido imponerse el uno al otro. La Revolución no ha sido capaz de acabar con el poder de los militares, pero la contrarrevolución no ha podido aplastarla. Sin un compromiso, la guerra civil estaba en el horizonte.

El lunes, dos días después de firmarse el acuerdo, Omar al-Bashir, el líder durante 30 años de un Régimen corrupto y represivo en manos de militares cleptómanos, a quien la Revolución había logrado sacar del poder en abril, entraba en un tribunal de Jartum para ser juzgado por corrupción.

La Revolución había conseguido otro de sus grandes objetivos. Pero asociados del dictador responsables de masacres y de saquear las arcas públicas como él seguían en el poder sin que estuviera claro si serán juzgados por sus crímenes o han ganando la impunidad.

El acuerdo alcanzado consagra al nuevo Consejo de Gobierno (un cuerpo colegiado compuesto por 6 militares y 5 civiles propuestos por la Alianza del Cambio y la Libertad, una organización que aglutina a las diferentes tendencias de la Revolución) como la jefatura del Estado. El Consejo será liderado los primeros 21 meses por el Lt. Gen. Abdel Fattah al-Burhan, un amigo de Riad, al frente del gobierno desde abril. Los restantes 18 meses hasta las elecciones será presidido por un civil. Los civiles propondrán al Primer Ministro de un gobierno de carácter técnico mientras los militares se reservan los ministerios de seguridad y defensa, incluida la inteligencia, los ministerios que se llevan el grueso del gasto público y constituyen el núcleo duro del Estado.

 

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Doblegar a los militares para que cedieran parte del poder no había sido una tarea fácil. La Revolución había empezado fuera de la capital contra la carencia de pan y el aumento de precio del combustible. Empezó siendo conocida como la “revolución del hambre¨. Había sido el colapso de un modelo económico que premiaba a los generales y a sus amigos del Golfo (saudíes, emiratos, qatarís se estaban quedando con las tierras más fértiles en detrimento de los campesinos locales) lo que desató la Revolución. El 40% de la población, la mayoría campesinos, tiene ingresos por debajo de la línea de la pobreza. Era escandaloso ver enriquecerse a estos generales convertidos en “empresarios” que explotan en su provecho las riquezas del país.

En enero, jóvenes y mujeres oprimidas por el islamismo político se sumaron al movimiento en Jartum. El 60% de una población de 42,5 millones tiene menos de 25 años. Una incipiente clase media de profesionales formada con el boom del petróleo veía cómo sus sueños de progreso se estaban esfumando con la separación del sur, donde están la mayoría de los pozos. Espoleados por sueldos estancados, inflación y cajeros vacíos se unieron a la protesta popular organizados por la Asociación de Profesionales de Sudán (SPA). Una organización que acabó desempeñando un papel decisivo en la Revolución.

En abril los militares decidieron sacrificar a Omar al-Bashir mientras esperaban el momento adecuado para aplastarla. La Revolución estaba ganando fuerza y maniobraron para debilitarla. La Revolución respondió ocupando las calles y gritando “todo debe caer”.

Los militares intentaron aplastar a la Revolución el 3 de junio con una masacre. Se valieron de las milicias genocidas janjaweed, rebautizadas como Fuerza de Apoyo Rápido. Estas milicias árabes están encabezadas por un líder ambicioso de una milicia étnica de Darfur, Mohamed Hamdan, conocido como Hemeti, que se está convirtiendo en el hombre fuerte de Sudán. Solo ese día asesinaron a 127 manifestantes, hirieron a centenares y violaron a docenas de mujeres. Algunos de los asesinados fueron tirados al Nilo atados a piedras. El campamento que habían levantado los revolucionarios fue destruido. Fueron días terribles. Parecía que la contrarrevolución había ganado, pero la Revolución mostró su fuerza en las calles. Supo organizar el apoyo de la población a sus demandas. El 30 de junio, menos de un mes después de la masacre, Jartum conoció de nuevo una enorme movilización de masas. Los militares, si querían evitar una incierta guerra civil, estaban obligados a sentarse a negociar.

En Julio la contrarrevolución volvió de nuevo a la carga. Se resistía a compartir el poder con los civiles, como exigía la Revolución en la mesa de negociaciones. Intentaron de nuevo amedrentar a la población con otra masacre. El SPA había llamado a una gran manifestación para presionar a los militares para que aceptaran las demandas de la Revolución. Una semana antes de la gran manifestación en la ciudad de El-Obeid, la capital del Norte de Kordofan, las milicias de Hemeti asesinaron a sangre fría a cuatro estudiantes adolescentes. Habían disparado fuego real contra una manifestación pacífica de estudiantes que protestaban en uniforme escolar por la falta de agua, electricidad y transporte público. A pesar de la nueva masacre, Hemeti no consiguió su objetivo. Miles de manifestantes tomaron las calles en todo Sudán como estaba previsto. Los militares tuvieron que ceder y aceptar la demanda de la Revolución de compartir el poder con los civiles hasta la celebración de elecciones.

El día que se firmó el acuerdo hubo celebraciones con música, poesía y fuegos artificiales en las calles de Jartum. Habían derribado a al-Bashir y obligado a los militares a compartir el poder con los civiles. Pero los periodistas hablan de que había también incertidumbre y desconfianza sobre el futuro. La gente no las tenía todas consigo de que los militares cumplieran su compromiso. El responsable de la masacre de junio, Hemeti, sigue a cargo de los janjaweed y ha sido designado por los militares para ocupar un puesto en el nuevo Consejo a pesar de sus crímenes ¿Cómo es posible que no sea juzgado después de asesinar a 127 personas en un solo día? ¿De dónde viene el poder que le protege?

Según escribe Alex del Waal en la BBC, Hemeti era un pequeño comerciante del clan Mahariya de la Rizeigat en Darfur que llegó a ser un brigadier de al-Bashir en las milicias árabes que cometieron el genocidio en Darfur. Debido a sus servicios consiguió en Jartum, bajo la protección directa de al-Bashir, un salario para sus tropas, rangos para sus oficiales y las estrellas de un flamante general brigadier con su suculenta paga para él. Sus milicias fueron rebautizadas como Fuerzas de Apoyo Rápido (había que limpiar lo de janjaweed asociado a genocidio) y puestas bajo el mando del Servicio de Seguridad e Inteligencia nacional (NISS).

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La sustitución del petróleo por el oro en la economía sudanesa le ayudó en su carrera. En 2017 el oro representaba el 40% de las exportaciones. En esa fecha las minas de oro más productivas del norte de Darfur ya le pertenecían. Había establecido una compañía, al-Junaid, para controlar el comercio legal del oro mientras sus janjaweed controlaban las fronteras de Chad y Libia asegurándose un lucrativo contrabando. La Unión Europea se aprovechó de ello para implementar su indignante política migratoria incrementando la riqueza y el poder de Hemeti. En 2015 aceptó enviar tropas de sus milicias a la guerra de Yemen bajo el mando de Emiratos, extendiendo sus tentáculos hacia el Golfo. Dubai es el principal importador del oro de Sudán. Tras la caída de al-Bahsir, Hameti se ha convertido en el general más rico de Sudán y el más poderoso.

El día que se firmó el acuerdo, en una ceremonia en Jartum Hemeti se presentó a sí mismo en un entrevista con la BBC como “el salvador de Sudán que está comprometido con el acuerdo alcanzado”. La Revolución tiene sus dudas. Hemeti es un violento operador de la política sin escrúpulos cuyo objetivo es hacer negocios y amasar poder. La SPA ya ha advertido que hay batallas por venir. “Si no cumplen las promesas saldremos de nuevo a la calle”, han dicho.

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