El conflicte de Iemen ha causat la catàstrofe humanitària més gran del món

campo de desplazados de la guerra de Yemen . Naciones Unidas calcula su numero en cuatro millones

La guerra de Yemen se ha intensificado en enero causando más daño a una población civil que sufre la guerra desde el año 2015 y la pandemia del Covid 19. Solo en enero 650 personas incluidos niños y mujeres murieron a consecuencia directa de la misma, la mayoría en bombardeos aereos de la coalición liderada por Arabia Saudi y Emiratos Arabes Unidos. A ellos habría que añadir los muertos de covid 19 a causa de la falta de asistencia o medicinas que los ataques ocasionan.

Naciones Unidas ha denunciado que los agresores no cumplen con su obligación de reparar los daños causados a la población civil. Hay carencia de fondos humanitarios a la vez que los arsenales de armas estan más surtidos que nunca. En el año 2020 Arabia Saudi se convirtió en el mayor comprador de armas del mundo 57.500 millones de dólares. Emiratos casi 20 mil millones. En el año 2021 las agencias humanitarias de Naciones Unidas encargadas de la ayuda humanitaria se quejaron de falta de fondos. Recibieron 2.300 millónes de dólares de lo 3.850 necesitdaos.

Este año todavía no se han hecho público las cifras pero hay indicios de que serán todavía más desfavorables. El sufrimiento de la pobalción será mayor. Como consecuencia de ello ocho millónes de yemeníes perderan la ayuda humanitaria que necesitan y hasta ahora han recibido. El último año a causa de la guerra 20 millónes necesitaban algun tipo de ayuda. La población del Yemen es casi de 30 millónes. De ellos 14.5 millónes no tienen suficiente comida, el 47.5% de los niños menores de cinco años estan malnutridos, 5 millones estan en el umbral del hambre y 50 mil pasan hambre. A ellos se añade la escasez de medicinas y el precio inasumible de la gasolina.

Hace unos días converse con el periodista Siscu Baiges de SICOM una asociación comprometida, sin animo de lucro, dedicada a fomentar el periodismo critico e independiente sobre las razones de la guerra y el sufrimiento humano que ha generado

https://www.sicom.cat/blog/mark-aguirre-el-conflicte-de-iemen-ha-causat-la-catastrofe-humanitaria-mes-gran-del-mon-laplacadelsfuturs-11-2-2022/

Publicado en crisis humanitaria, desplazados, Uncategorized, yemen | Deja un comentario

La guerra de Yemen y la complicidad de la comunidad internacional

Enero ha sido el mes con mayor número de civiles muertos desde que empezó la guerra de Yemen en 2015. Una guerra que después de siete años ha perdido su sentido político si alguna vez lo tuvo más allá de alimentar las cuentas de los fabricantes de armas y servir a la ambición personal de los príncipes herederos Mohammed bin Salman y Mohammed bin Zayed.

La semana pasada aviones de Arabia Saudí bombardearon con bombas guiadas de precisión entregadas por Estados Unidos un centro de detención temporal en Saada al norte de Yemen. Murieron 91 detenidos y 190 resultaron heridos, entre ellos mujeres y niños, la mayoría migrantes del Cuerno de África arrestados en su paso hacia Arabia Saudí. El mismo día aviones saudíes atacaron el centro de comunicaciones de Hodeidah, matando según Save the Children a tres niños que jugaban a fútbol en las inmediaciones, dejando a Yemen sin internet durante 4 días. En las siguientes 24 horas hubo 50 incursiones aéreas contra infraestructuras y barrios civiles en Sanaa y Taiz en las que murieron decenas de personas.

Era la respuesta de la coalición, liderada por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos y en la que participan Estados Unidos y Gran Bretaña, al ataque con misiles y drones del gobierno de facto de Sanaa contra instalaciones petroleras cercanas al aeropuerto de Abu Dhabi que había causado la muerte de tres trabajadores.

El día de la masacre de Saada el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas mientras condenaba como “crimen atroz” el ataque a la riqueza petrolera emiratí se limitaba a “condenar” en letra pequeña la masacre de seres humanos en Saada. Ahmed Mahat, responsable de Médicos sin Fronteras, la había calificado de “horrorífico acto de violencia”. Noruega preside el Consejo de Seguridad este mes. Un ataque vergonzoso dirigido contra los más vulnerables entre los vulnerables, migrantes buscando dejar atrás la pobreza, esta vez muriendo no ahogados sino asesinados por los aviones del país rico a donde se dirigían.

La guerra de Yemen se ha convertido en la gran vergüenza del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En vez de actuar como un mediador en un conflicto etiquetado por Naciones Unidas como “la mayor catástrofe humanitaria de los últimos años” ha tomado partido por una parte. Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad apoyan interesadamente a la parte con quien se puede hacer negocios de armas o tratos petroleros lucrativos, olvidándose de sus obligaciones con el país más pobre de Oriente Medio.

Yemen sufre un bloqueo de gasolina, comida y medicinas impuesto por la coalición que está condenando a los yemenís al hambre y la muerte por enfermedades curables. El Programa de Alimentación Mundial ha advertido que más de cinco millones están a las puertas del hambre y otros 50 mil viven en condiciones de hambre.

Hay que recordar que cuando empezó la guerra Yemen no era una amenaza para nadie. No había atacado a ningún país vecino o de la región. El gobierno de facto de los huzíes en Sanaa era enemigo de al-Qaida e ISIS. La crisis yemení era un asunto interno en un país que llevaba diez años en conmoción política y que estaba en proceso de encontrar por sí mismo una salida negociada a la crisis. La guerra abortó el proceso porque los saudíes consideran a Yemen su patio trasero y no querían perder su influencia. Los emiratos decidieron sacar partido de la situación; tienen intereses en las costas de Yemen, y se sumaron a la coalición.

Cuando Mohamed bin Salman y Mohammed bin Zayed se reunieron en Washington con el Presidente Obama a principios del 2015 para ultimar los detalles de la agresión a Yemen, Obama aseguró la venta billonaria de armas de Estados Unidos durante el conflicto. Los cabilderos armamentistas eran muy poderosos en su administración, como lo son ahora en la de Biden. Pero no ha sido Estados Unidos el único país del Consejo de Seguridad que ha vendido contratos armamentistas millonarios a Ryad y Abu Dhabi, lo mismo han hecho Gran Bretaña, Francia y China. Vieron la guerra como una oportunidad de sacar dinero fácil. Lo mismo están haciendo el gobierno de España y la Casa Real con sus negocios de armas.

El dinero saudí garantiza también su impunidad. Sus militares pueden cometer los más horrendos crímenes de guerra, que nada les ocurre. Hicieron saltar por los aires con un misil estadounidense un autobús lleno de niños en un viaje escolar, bombardearon un masivo funeral en un tanatorio de Sanaa, atacaron mercados en hora punta, bombardearon bodas, hospitales, depuradoras, escuelas, fábricas, etc., etc., hasta un centro detención con los más vulnerables de los vulnerables. Saben que el sistema está tan podrido que todo está permitido si se paga.

En 2016 Ban Ki-moon, entonces secretario general de Naciones Unidas, reconoció públicamente que se vio obligado –los saudíes y emiratos amenazaron con reducir sus contribuciones– a retirar a Arabia Saudí de una lista que la ONU elaboraba anualmente con los países que matan y mutilan niños en el campo de batalla. El informe anual de aquel año, “Los niños y los conflictos armados», había relatado que la coalición liderada por Arabia Saudí había sido responsable de la mayoría de las muertes de niños en Yemen el año anterior. El nombre de Arabia Saudí estuvo en la lista cuatro días.

En octubre del 2021 el Consejo de las Naciones Unidas, que cuida de los derechos humanos, disolvió la única organización independiente que existía para investigar serias violaciones y abusos de la ley internacional en Yemen dando una carta en blanco a los perpetradores. Los crímenes de guerra dejaban de ser investigados garantizando la impunidad de los criminales.

La escalada del conflicto se debe a que Emiratos Árabes Unidos ha vuelto a involucrase directamente en la guerra. Su intervención había quedado restringida desde hacía dos años al Sur, donde apoya en Aden a un movimiento independentista para asegurar sus intereses. Posiblemente los avances de los huzíes en Marib y Shabaw durante estos últimos meses le han obligado a intervenir. Las dos provincias tienen campos de gas y petróleo. Trasladó sus divisiones bien armadas y equipadas del sur de Hodeidah a Shabwa, desde donde empezó una ofensiva por retomar el territorio perdido por la coalición en los últimos meses. Es difícil saber lo que está ocurriendo, pero es posible que hayan recuperado territorio a los huzíes. Fuentes en Sanaa dicen que “el frente de guerra está más activo que nunca¨. Puede que solo quieran ganar tiempo en una guerra que la mayoría de los analistas dicen que está perdida por la coalición, o al menos que no pueden ganar. Lo que es seguro es que las negociaciones para un alto el fuego sigan estancadas abriendo más incertidumbre en un mundo convulsionado sobre el catastrófico futuro humanitario que se vislumbra en el horizonte.

Publicado en sistema internacional, yemen | Etiquetado | Deja un comentario

¿HA LLEGADO EL MOMENTO DE ACABAR LA GUERRA EN ETIOPIA ?

Hace más de un año que Etiopía esta en guerra civil. Las consecuencias humanitarias estan siendo brutales y no hay vencedor a la vista. El jueves pasado 56 personas, la mayoría niños y mujeres, murieron en un bombardeo en un campo de desplazados al norte de Tigray. La entrevista aqui ofrecida puede ayudar a entender las causas del conflicto y el tremendo impacto humanitario que esta teniendo. Fue hecha por Siscu Baigues de Sicom TV. Solidaritat i Comunicació. Mark Aguirre periodista vivió hasta el inicio de la guerra en Addis Abeba. La entrevista fue realizada antes de que Abiy Ahmed anunciara una oferta para un dialogo nacional con el objetivo de resolver políticamente el conflicto. Es pronto para saber lo que significa pero de cualquier manera abre un posible camino a la paz y reconciliación.

Publicado en Africa, crisis humanitaria, cuerno de africa, Etíopia | Etiquetado | Deja un comentario

¿Puede la guerra desintegrar Etiopía desatando un genocidio?

Las tropas de una alianza militar entre el TPLF, que gobierna la provincia federal de Tigray, y el Ejército de Liberación de Oromia, una guerrilla de la etnia más numerosa del país, estarían en la localidad de Shewa Robita a 220 kilómetros de Adis Abeba (el gobierno dice que la ha recuperado). La amenaza a la capital puede ser el preludio de la desintegración del segundo país más poblado de África, con toda la violencia que suele acompañar a estos procesos, si las fuerzas combatientes no encuentran una solución política al conflicto.

La situación es desesperada para el primer ministro Abiy Ahmed, un premio Nobel de la Paz que de forma extravagante ha ido personalmente al frente de batalla. Abiy Ahmed quiere cambiar con solo su presencia el rumbo de una guerra hasta ahora perdida mientras encorajina a jóvenes etíopes hacia el “martirio”. Abiy, un cristiano pentecostal, ha dicho públicamente en varias ocasiones que Dios le ha elegido para liderar Etiopía.

El pasado octubre –acababa de ganar unas elecciones con el “97%” de los votos– inició una ofensiva militar para recuperar el territorio perdido durante el verano, ahora en manos de las Fuerzas de Defensa Tigriñas, pero dos meses después no solo no ha recuperado un centímetro de territorio sino que en una contraofensiva sus enemigos han penetrado hasta las profundidades de Amhara y Afar, disputando el control de la carretera que abastece desde el puerto de Yibuti a Addis Abeba y amenazando la capital. Tanto es así que las embajadas de Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y Francia han pedido a sus ciudadanos salir de Addis Abeba. Temen que el aeropuerto de la ciudad, uno de los más transitados de África, se convierta en un punto de combate en las próximas semanas.

Tsadkan Gebretensae, el jefe de las tropas tigriñas, un general que había comandado durante diez años al ejército federal etíope y en 1991 había sido uno de los estrategas que derrotaron al ejército etíope de Mengistu llegando a la capital, ha dicho a periodistas en entrevistas telefónicas que lo único que puede cambiar la situación militar sobre el terreno es un nuevo ataque contra Tigray del ejército eritreo de Isaias Afwerki. “Si la comunidad internacional está buscando seriamente una solución pacífica, no se logrará un arreglo sin tener un ojo puesto en Isaías”, ha dicho Tsadkan.

La guerra está siendo violenta y cruel contra la población. No se trata de los crímenes de guerra que suelen ocurrir en todas las guerras cometidos por las dos partes. Es otra cosa. Abiy Ahmed organizó la guerra como un genocidio, quería dar un castigo no solo a los líderes del TPLF sino a toda la población de Tigray por apoyarlos. Fue un gran error. La población se alistó en masa en el ejército tigreño después de lo que vieron y sufrieron, impulsando su exitosa contraofensiva.

Naciones Unidas ha denunciado que la población vulnerable de Tigray ha empezado a morir de hambre a consecuencia de un bloqueo a la asistencia humanitaria impuesto por el ejército etíope. En Tigray 400 mil personas estarían sufriendo hambre. Se han reportado violaciones en grupo por soldados etíopes y eritreos y masacres de civiles (ver el informe de Amnistía Internacional sobre Axum). Internet y los cajeros siguen cortados. Faltan medicinas y equipo médico en los hospitales. Los aviones y drones federales siguen bombardeando Mekelle. Nueve millones de personas en el norte de Etiopía, tigriños, amharas y afares, necesitan ayuda alimentaria. Esta sobredosis de violencia explica al menos en parte por qué una guerra que comenzó hace un año como “una operación para forzar el cumplimiento de la ley” se haya transformado en una guerra “existencial para el país”.

Un año ha bastado para que la fábrica social se resquebraje, pero no hay nada en el horizonte que pueda repararla. La guerra se está transformando en una guerra de sobrevivencia étnica que complica la existencia de Etiopía, una república federal con derecho a la separación basada en la diversidad y convivencia étnica. Cualquiera que haya vivido en Adis Abeba en los últimos tres años conoce el relato contra los tigriños a los que se les ha identificado automáticamente con los líderes del TPLF. Unos dirigentes a los que se les acusa de aprovecharse de años de bonanza económica en su propio provecho. En este relato, el problema no son políticos corruptos sino los tigriños, y la guerra ha acabado convirtiendo a ciudadanos que hace un año querían instaurar un régimen democrático en militantes etno-nacionalistas que se alistan para defender su existencia ante la supuesta amenaza de la otra etnia.

En Adis Abeba están deteniendo a tigriños que viven desde hace décadas en la capital por el solo hecho de su condición étnica. Muchos son apolíticos. Grupos entrenados por el estado van rastreando los barrios, entrando en cafés y restaurantes, llamando a las puertas buscando “tigriños”. Los detenidos son conducidos a campos de detención en vehículos militares. Hay detectados al menos cuatro grandes campos. Tres en Afar y uno en Adis Abeba. Solo en las últimas semanas han sido detenidos más de treinta mil tigriños, pero puede haber muchos más en los campos. Las razias empezaron con la guerra. Activistas de derechos humanos advierten que en una situación definida por el gobierno como “amenaza existencial” puede ocurrir lo peor. Advierten que muchos de los prisioneros pueden ser asesinados. La situación es más preocupante aún porque Jawar Mohammed and Bekele Gerba, líderes oromos opuestos a Abiy Ahmed, en prisión desde hace un año, han hecho una declaración la semana pasada a través de sus familias diciendo que tienen miedo de que los guardas de la prisión los maten.

En Etiopía la historia suele actuar como un actor vivo. La guerra de Tigray, que en principio era una disputa de élites políticas del mismo partido por el poder, proyectos y regalías, se va transformando en una guerra sobre cómo debe reorganizarse el estado etíope o incluso si tiene sentido la existencia del mismo. Es un problema que pusieron sobre la mesa los estudiantes marxistas que dominaban el movimiento estudiantil durante la revolución que derribó a Haile Selassie y su Imperio en 1974. La revolución misma creó dos fuerzas antagónicas: los militares que querían rehacer la estructura centralista imperial de otra manera y los guerrilleros que querían crear estructuras nacionalistas con poder en lo que hasta entonces podíamos decir habían sido etnias en sentido antropológico. Ambos se reclamaban marxistas-leninistas. El debate fue resuelto en una guerra que duró más de una década con la victoria de los guerrilleros. Establecieron una República Federal con derecho a la separación que mantuvo unida y estable a Etiopía durante casi treinta años. Ahora el conflicto entre las élites por el poder está abriendo de nuevo la caja de pandora del conflicto centralismo-nacionalismo étnico.

La crisis actual empezó con una rebelión de jóvenes oromos que reclamaban sus derechos federales. Acusaban al gobierno del TPLF de no ser consecuentemente federal y gobernar en realidad como un estado centralista expoliando los recursos oromos en su beneficio. Esta rebelión llevo a Abiy Ahmed al poder. Los oromos, la mayoría más numerosa, aproximadamente un tercio de los 110 millones de etíopes, pensaban que Abiy Ahmed siendo oromo defendería sus reivindicaciones nacionales, pero se equivocaron, optó por el modelo centralista. En su camino tenía que “someter” a somalíes, oromos y tigriños. Solo con los primeros tuvo éxito. Los jóvenes oromos se radicalizaron con el asesinato del cantante y activista Hachaluu Hundessa. Muchos de ellos se sintieron traicionados y se afiliaron al Ejército de Liberación Oromo, que ahora ha establecido una alianza con el TPLF y otras organizaciones de otros grupos étnicos.

La alianza se ha propuesto derribar a Abiy Ahmed. Quieren negociar las condiciones de su renuncia y establecer “una autoridad transitoria” que discuta el futuro del estado etíope, pero si no hay negociaciones han advertido que usarán la fuerza para derribarlo. Son organizaciones que están a favor de la federación o confederación. Por su parte Abiy Ahmed cuenta para su visión centralista con el apoyo amhara ­–sus nobles fueron la base del viejo Imperio– y sectores oromos de clase media o empresarios favorecidos por su gobierno, sobre todo en la capital.

Las negociaciones pueden ser el último resorte para salvar Etiopía y evitar una violencia étnica desatada, pero no hay indicios de que exista voluntad política, como demuestra la llegada de Abiy Ahmed al frente y los movimientos del TPLF-ELO hacia la capital. La comunidad internacional ha actuado muy tarde y de manera errática. Olusegun Obasanjo, el enviado al Cuerno de África por la Unión Africana, parece que no ha tenido mucho éxito en sus conversaciones para encontrar una salida negociada al conflicto. Emiratos Árabes Unidos sigue enviando armas a Abiy Ahmed, dinamitando cualquier esfuerzo para acabar con la guerra. Una empresa española y otra ucraniana hacen la entrega en el aeropuerto de Harar desde Dubai. Llama la atención que el gobierno español del PSOE-UP guarde silencio cuando organizaciones de derechos humanos están alertando de una situación que presenta todos los rasgos preparativos de un genocidio. Pero ese es otro tema.

Este artículo ha sido publicado en https://www.elviejotopo.com/topoexpress/guerra-etiopia-geocidio/

Publicado en Africa, crisis humanitaria, cuerno de africa, Etíopia, Uncategorized, violencia etnica | Etiquetado , , | Deja un comentario

Amplia resistencia civil frente al golpe de Estado en Sudán

la resistencia califica de traición el acuerdo del primer ministro depuesto  Addalla Hamdok con los militares para ser reinstalado quieren que los golpistas abandonen el poder y sean jzgados

Una versión anterior antes de que Addalla Hamdok llegara a un acuerdo con los militares fue publicado en El Viejo Topo express

El domingo 22 los sudaneses volvieron masivamente a la calle y un adolescente de 16 años fue asesinado por disparos de los militares. Van 41 los asesinados por los golpistas. Lo novedoso es que el jóven era la primera víctima después del acuerdo entre Abdalla Hamdok, hasta ayer preso de los miliares golpistas, y sus carceleros contra la voluntad de SPA la organización que cataliza las fuerzas populares contra el golpe. El acuerdo reinstala a Hamdok como premier pero deja al golpista general Abdel Fattah al-Burhan como jefe de estado. La resistencia quiere que los militares abandonen el poder según lo acordado hace dos años. El SPA califica el acuerdo de Abdalla Hamdok de «traicionero» por permitir que los golpistas continuen en la jefatura del estado en vez de ser juzgados.

El 25 de octubre el teniente general Abdel Fattah al-Burhan y el general Mohamed Hamdan “Hemeti”, antiguos socios del dictador al-Bashir, detuvieron al primer ministro Abdalla Hamdok, a cuatro ministros y a decenas de activistas y abogados, asumiendo todo el poder.

Ese mismo día grupos de jóvenes levantaron barricadas mientras en los barrios organizaban comités de resistencia; cortado internet y a veces el teléfono móvil, establecieron redes de comunicación, sacaron octavillas, hicieron pintadas o usaron los altavoces de las mezquitas para organizarse. Los militares los querían aislados, pero ellos consiguieron unirse. Los trabajadores de la banca fueron a la huelga, lo mismo hicieron los maestros y muchos trabajadores de la salud convocados por la Asociación de Profesionales de Sudán (SPA), la organización que había desempeñado un papel decisivo durante la Revolución.

La respuesta de los militares ante las protestas ha sido brutal. Sus líderes son los mismos que organizaron los janjaweed, las milicias genocidas en Darfur, o enviaron en su provecho a jóvenes huérfanos a la guerra de Yemen a cambio de dinero saudí. Vídeos subidos a la red han mostrado cómo soldados y paramilitares disparaban con fuego real a manifestantes pacíficos. Al menos 41 de ellos han sido asesinados desde el golpe y otros cientos han sufrido heridas de bala. Pero parece que la gente está perdiendo el miedo, como ocurrió durante la Revolución.

El golpe militar es en cierto modo una continuación de la misma. Durante la Revolución ninguna de las fuerzas en litigio pudo ser derrotada. Los militares que controlaban el poder y los revolucionarios que habían derribado la dictadura tuvieron que llegar a un compromiso después de meses de confrontación. Al final las dos partes firmaron un acuerdo para compartir el poder durante tres años, tras los cuales deberían celebrarse elecciones y establecerse un gobierno civil democrático.

Para los militares, ahora lo sabemos, el acuerdo era en realidad una estratagema para ganar tiempo, esperando que la revolución se deshinchara mientras se aseguraban el control de los aparatos de seguridad e información del Estado. Fue el golpista teniente general Abdel Fattah al-Burhan quien asumió la jefatura del estado para los siguientes 21 meses, mientras los restantes 18 meses –hasta las elecciones– estaría ocupada por un civil. El traspaso de poder según lo acordado tenía que haberse realizado a mediados de este mes de noviembre. Pero en vez de ello, el pasado jueves 11 el golpista al-Burhan anunció que él mismo continuaría como jefe de estado rompiendo el acuerdo e impidiendo que un civil ocupara ese cargo.

Los militares no podían perder el poder si querían seguir manteniendo su impunidad y su situación económica privilegiada. Generales y coroneles controlan cientos de compañías propiedad del estado que raramente contribuyen al presupuesto nacional. Los beneficios de minas de sal, de oro, de empresas de importación y exportación de ganado, de farmacéuticas, de materiales de construcción… van a sus bolsillos. El general al-Burhan controla el Sistema Industrial de Defensa, una de las empresas militares más grandes. El general Mohamed Hamdan, “Hemeti”, el mercado del oro.

El gobierno depuesto había formado comités de investigación con el objetivo de que los militares devolvieran las empresas al estado una vez se hicieran cargo los civiles de su jefatura. Lo mismo ocurría con las violaciones de los derechos humanos. Había un compromiso para llevar a los tribunales a los responsables de las masacres cometidas durante la Revolución, sobre todo la cometida el 3 de junio del 2019 cuando soldados y milicias asesinaron a docenas de revolucionarios arrojando sus cadáveres al Nilo.

Para evitarlo los militares venían preparando el golpe desde hacía meses. Hubo antes un intento fallido. Estaban aprovechándose del malestar social creado por el alza de precios a consecuencia de la subida de la gasolina. El gobierno de Abdalla Hamdok había cometido el error de seguir los consejos del FMI de suprimir los subsidios. Además los militares fomentaron una huelga portuaria –acabó milagrosamente el día del golpe– que vació de harina y medicinas las estanterías. Pensaron que ante la mala situación económica –su mejora había sido una de las reivindicaciones de la Revolución– nadie defendería al gobierno, pero se equivocaron. A pesar de todo, las mujeres, los jóvenes, los trabajadores consideraban al gobierno depuesto su gobierno. Lo habían impuesto a los militares con su martirio y sufrimiento durante la Revolución y no iban a entregarlo gratis a sus enemigos.

Los días anteriores al golpe hubo un tira y afloja entre la Comunidad Internacional y el general al-Burhan. Tanto las Naciones Unidas como la Unión Africana presionaron a los militares para que no dieran el golpe. El Presidente Biden, quien se presenta como el paladín de la democracia y los derechos humanos en su “guerra fría” contra la “totalitaria” China, mandó a Jeffrey Feltman, su enviado especial en el Cuerno de África, a Jartum. Llegó a entrevistarse con el general al-Burhan, hasta lo amenazó con retirar los 700 millones de dólares que Sudán recibe de ayuda estadounidense si seguía con sus planes golpistas, pero el enviado de Biden no había puesto un pie en el avión que lo llevaba a Qatar que el general al-Burhan ya había mandado detener al primer ministro y sacado sus soldados a la calle.

Abdulla Hamdok

Washington es cada vez más irrelevante en la región y depende cada vez más de sus operadores (antiderechos humanos) saudís y emiratíes que tienen sus propios intereses. El general al-Burham lo sabe. Podía prescindir del dinero de Washington porque sus patrones, las monarquías absolutistas y ricas de Ryad y Abu-Dhabi y el dictador egipcio Al-Sisi, todos ellos con grandes intereses económicos y geopolíticos en Sudán, cubrirán de sobra los 700 millones perdidos. Necesitan el agua, las rutas al corazón de África y las orillas del Nilo para sus plantaciones comerciales y tienen el dinero del petróleo para pagarlo.

La resistencia sabe que depende de ella misma para parar el golpe. Lo esta haciendo invíable con sus movilizaciones a la vez que apunta a la raíz del problema. Sudan tiene escaseces de productos básicos y carece de libertad porque los militares se han apoderado del estado en su propio provecho y el de sus patrones. Es por lo que rechazan cualquier negociación con los militares. Reivindican la liberación con vida de todos los detenidos y que los golpistas sean juzgados. “La legitimidad viene de la calle, no de los cañones”, cantan en sus manifestaciones. No confían ya en unos generales cleptómanos que han roto su palabra. Es por eso que califican a Abdulla Hamdok que llego al gobierno gracias a ellos de un traidor que ha vendido a la revolución. Es lo que gritaban en la calle el domingo los manifestantes cuando el adolescente fue asesinado. La resistencia no están dispuesta a compartir el poder con los militares. Es por eso que en sus marchas gritan: “No negociación, no compartir el poder, no compromiso”. Exigen todo el poder para los civiles, “gobierno de civiles”, gritan. Es por lo que vienen saliendo a la calle desde el primer día. Son manifestaciones tan masivas como las que hubo durante la Revolución. “Nosotros somos revolucionarios, somos libres y terminaremos nuestro viaje”, cantan en las calles.

Publicado en Africa, cuerno de africa, Uncategorized | Deja un comentario

Etiopía en el umbral de una nueva hambruna a causa de la guerra

Otra vez la hambruna amenaza a Etiopía.  Trabajadores humanitarios han advertido que en septiembre no habrá comida suficiente en el norte del país. No es la sequía como ocurrió en 1974 y 1984 cuando cientos de miles de campesinos murieron de hambre y el mundo se movilizó indignado, esta vez se trata de una guerra maquiavélica.

Grant Leaity el Coordinador Humanitario de las Naciones Unidas en Etiopía dijo la semana pasada que 5.2 millones de personas, el 90% de la población en Tigray, necesita urgentemente ayuda humanitaria. Entre ellas 400,000 que ya estan pasando hambre. Leaity advirtió que si no se actua será “la peor situación de hambre en el mundo en décadas”. Si está en lo cierto, conociendo lo que ocurre en Yemen y el desastre que amenaza a Afganistán, el Sahel y Madagascar, tiene que ser una catastrofe de proporciones épicas.

La catastrofe humanitaria empezó a incubarse desde el primer día de guerra. Periodistas que lograron visitar la región este verano han confirmado que soldados etíopes y sus aliados erítreos robaron grano, quemaron cosechas y destrozaron aperos agrícolas y graneros cómo si se tratase de una guerra genocida. Tigray  es una región de campesinos pobres que viven mayoritariamente de sus cosechas. A causa de la guerra cientos de miles de personas tuvieron que huir de sus comunidades para salvar su vida, las mujeres para evitar ser violadas, abandonando temporalmente sus milpas.  De 1.3 millónes de héctareas posibles de cultivo este año solo han sido sembradas 320 mil. Se estima que este mes cuando acaba la época de lluvias y empieza la cosecha del teff y cebada se recolectara entre el 25 y el 50% de lo habitual. Si no se compensa el grano perdido el hambre arrasará Tigray. 

La guerra comenzó el pasado noviembre después de que Abiy Ahmed  el primer ministro galardonado irónicamente con el Premio Nobel de la Paz  decidiera resolver con la guerra sus diferencias políticas con el TPLF (Frente de Liberación Popular de Tigray) quien había gobernado el país durante las tres últimas décadas. Abiy  Ahmed decidió invadir Tigray ayudado por el ejercito eritreo -el Presidente de Eritrea Isaias Afwerki odia al TPLF-y milicias amharas con quien Tigray tiene litigios territoriales

Abiy Ahmed y los líderes del TPLF habían sido camaradas en el mismo partido incluso algunos eran amigos. Pero Abiy Ahmed quería crear uno nuevo el Partido Prosperidad, más centralista y neoliberal y el TPLF se resistía. Abiy Ahmed pensó que la guerra sería breve. Daría una lección a los del TPLF por su rebeldía. Pero ha pasado casi un año y la guerra en vez de terminar ha empeorado.

En junio la guerra dio un vuelco inesperado. Las comunicaciones habían sido cortadas y poco se sabía de lo que ocurría en el terreno. Para sorpresa de todos las Fuerzas de Defensa de Tigray (TDF),  que aglutinan a diferentes fuerzas politicas no solo al TPLF, lograron derrotar al ejercito etíope. Siete de sus 12 divisiones fueron destruidas. Se calcula que 18 mil soldados habrían muerto. El ejercito etíope se retiró de Tigray. Tras la victoria Debretsion Gebremichael, el lider de Tigray, regresó a Mekelle desde las montañas. Había dicho semanas antes que no esperaba regresar vivo. Además de los muertos al menos siete mil soldados etíopes fueron hechos prisioneros por los tigriños y obligados a desfilar como prisioneros en Mekelle.

La derrota fue una humillación para Abiy Ahmed quien acababa de ganar unas elecciones cuestionadas por la oposición. El TDF había podido cambiar la marea de la guerra gracias a un masivo alistamiento de la población que pedía ser movilizada, entrenada y armada. Los jovenes , hombres y mujeres, acudieron en masa a los centros de reclutamiento. Unos porque sentían su cultura e identidad pisoteada pero la mayoría fueron motivados por las masacres, los asesinatos y las violaciones cometidas por soldados etíopes y eritreos. Según un portavoz del TDF, “ los voluntarios para luchar eran tantos que no podian recibir a todos”.

Abiy Ahmed quien había proclamado victoria reaccionó furioso ante la derrota con un lenguaje inflamatorio. Se refirió a los líderes tigriños como “cancer” “malas hierbas” «híenas» que hay que remover. Diplomáticos lo vieron peligroso en unos tiempos donde la violencia étnica esta a flor de piel. El recuerdo de Ruanda estaba presente. Llamaba la atención que eran los mismos diplomáticos que le ayudaron a ganar el Premio Nobel de la Paz. 

Abiy Ahmed no se limitó al lenguaje inflamatorio, hizó un llamamiento a los jovenes amharas a incorporarse a la guerra. Sintayehu Abate, un vice-alcalde de Addis Abeba  dijo que tras el llamamiento 3000 residentes se habían alistado en la ciudad y que miles más habían firmado su incorporación a filas. En Bahir Dhar la capital amhara docenas de camiones con cientos de nuevos reclutas partieron para el frente como había ocurrido meses antes en Axum una ciudad de Tigray. La guerra se extendía a civiles aliníados en bases étnicas. La violencia étnica se estaba haciendo cada vez más difícil de controlar.

Días después 50 cadáveres fueron recogidos flotando en el río Tekeze  en Sudán a escasos metros de la frontera con Etiopía. Tewodros Tefera un cirujano trabajando para la Media Luna Roja dijo a al-jazeerra “que los cadaveres estaban terriblemente heridos algunos llenos de balas”. Esos días FANO una milicia amhara había ido casa por casa en Humera una ciudad disputada por amharas y tigriños. En Dabat una woreda en las montañas Simien el gobierno etíope ha denunciado que más de 100 campesinos amharas han sido asesinados a principio de septiembre por el TPLF quien lo niega y ha llamado a una investigación independiente. En Oromia al oeste de Addis Abeba la Comisión de Derechos Humanos de Etiopía denunció la muerte de 210 personas en varios días de violencia etnica entre oromos y amharas.

Es difícil saber que está ocurriendo en el terreno pero hay alarmantes noticias de que la guerra se esta extendiendo. Miles de voluntarios habrían muerto. Han sido reportados combates en Amhara, Afar y Oromia. EL TPLF y OLA (Ejercito de Liberación Oromo), los oromos son la etnia más numerosa y su territorio se extiende al oeste y sur de Addis Abeba,  han formado una alianza que disputa la visión centralistas de Abiy Ahmed poniendo en riesgo a la propia Etiopía. Las necesidades humanitarias se han extendido a Afar y Amhara. Naciones Unidas ha dicho que 1.7 millónes de personas de estas provincias federales necesitan ayuda en las zonas fronterizas con Tigray. Ha habido reportes que los tigriños habrían tomado Lalibela.

Trabajadores humanitarios han denunciado que el gobierno de Addis Abeba está haciendo todo lo posible por impedir que la ayuda llegue al norte en donde los graneros  están vacíos y hay escasez de gasolina y medicinas. Abiy Ahmed un cristiano pentecostes estaría usando el hambre como arma de guerra. Todavía la electricidad, el internet, los cajeros y los vuelos siguen sin funcionar normalmente. En Mekelle el precio del aceite vegetal ha aumentado cinco veces en el último mes. La comida no llega en la cantidad que se necesita. Se requieren un minimo de 100 camiones diarios para enfrentar la crisis. A finales de agosto y desde el 12 de julio unicamente habían entrado a Tigray 335 camiones, es decir un 9% de lo que se necesita. En Semera la capital de Afar hay 172 camiones varados esperando permisos o que las batallas terminen para viajar a Tigray.

Llama la atención que mientras el gobierno esta gastando su presupuesto en comprar armas, habría comprado drones a Turquía, Azerbayan e Irán ,no atienda las necesidades básicas de su población. Se estima que la guerra ha costado al país ya 2500 millones de dólares. Dos grandes empresas Ethiopia Airlines o el Comercial Bank controladas por el gobierno estarían desvíando recursos al esfuerzo de guerra en vez de pensar en las necesidades de la economía o impedir la hambruna. El FMI ha estimado que este año la economía crecerá un 2% bien lejos del 10% de los últimos años.

El gobierno etíope se negó desde el principio de la guerra a establecer un dialogo necesario para parar la catastrofe humana.  Una comisión de expresidentes africanos formada por la Unión Africana que buscaba establecer puentes entre ámbos bandos ni tan siquiera fue recibida por Abiy Ahmed. En junio el parlamento clasificó al TPLF como una organización terrorista haciendo todavía más difícil el dialogo. Abiy Ahmed ha amenazado con movilizar a medio millón de combatientes, pero cada vez es más difícil pensar que esté en condiciones de ganar la guerra, mucho menos pronto. Si la guerra continua la catastrofe será épica han advertido jefes humanitarios de las Naciones Unidas. Los gobiernos europeos deberían presionar a Abiy Ahmed para buscar una salida negociada al conflicto,  al fin y al cabo fueron ellos quienes celebraron y faciltaron su Premio Nobel de la Paz que impulso su poder.

Publicado en Africa, crisis humanitaria, cuerno de africa, Eritrea, Etíopia, Uncategorized, violencia etnica | Deja un comentario

Etiopía: las elecciones no pueden tapar un genocidio

Etiopía ha celebrado elecciones este 21 de junio, pero no han sido libres y justas. La gente fue a votar entre asesinatos, violaciones masivas (hay más de 500 verificadas) y hambre. Abiy Ahmed quería poner una fachada democrática a un gobierno que descansa cada vez más en militares y milicias. No creo que lo haya conseguido y la violencia va a continuar. Baste decir que de 547 distritos electorales que hay en todo el país, en 110 situados en Tigray, Oromia y Benishangul-Gumuz no se ha podido ejercer el derecho al voto. La propia Unión Europea rechazó mandar observadores a unas elecciones que consideraba no podían ser aceptadas como democráticas.

Un día después de las elecciones a la una de la tarde el mercado de Togoga en Tigray fue bombardeado. Testigos dicen que no había soldados. Según fuentes oficiales al menos 43 personas fueron asesinadas, fuentes independientes hablan de un número mayor. La Cruz Roja Internacional ha denunciado que soldados del ejercito etíope no dejaron salir a sus ambulancias desde Mekelle a socorrer a los heridos

Heridos del mercado de Togoga llegan al hospital Aider en Mekelle

Hace dos años Abiy Ahmed, un joven militar encuadrado en el aparato de seguridad del Estado y líder de segunda fila en la sección oroma del EPRDF –un partido federal liderado por el Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF)– fue elegido primer ministro. Jóvenes oromos, la minoría étnica más numerosa, llevaban tres años en una rebelión contra la corrupción y la falta de oportunidades que asociaban con el gobierno “tigriño” del TPLF y el régimen optó por resolver la crisis entregando el poder a un joven líder oromo –apenas había cumplido los 40 años– que podría resolver la crisis de manera diferente a lo habitual.

Abiy Ahmed prometió democratizar el régimen y neoliberalizar una economía que había seguido a su manera pero con éxito el camino de los tigres asiáticos. El régimen instaurado en 1991 en bases federales había convertido a Etiopía en uno de los países con mayor crecimiento económico del mundo y una esperanza para industrializar África. En sus primeros días de gobierno el país conoció una primavera política que coincidió con la revolución sudanesa. Parecía que había espacio en el Cuerno de África, donde la política ha estado secuestrada por militares y mercaderes, para la movilización popular. Abiy liberó a los presos políticos, permitió el regreso de exiliados, detuvo la represión contra los jóvenes oromos, hubo prensa libre y prometió unas elecciones libres y justas.

A pesar de que mucho del éxito económico se debía a China, Etiopía era el socio más importante de Estados Unidos y Europa en la región. Hasta hace poco, cuando el orden económico mundial neoliberal no estaba en crisis, era algo normal que un país hiciera negocios con China y se alineara políticamente con Occidente. China hacía negocios donde consideraba oportuno pero intervenía lo menos posible en la geopolítica; un esquema que parece estar acabando. Etiopía era importante porque además de ser el segundo país más poblado de África, (115 millones), respetado en el continente por no haber sido colonizado, poseía el mayor ejército en el Cuerno de África, una región estratégica para controlar el Mar Rojo –una ruta petrolera–, sus zonas altas alimentan de agua al Nilo y sobre todo el Cuerno es la puerta al centro de África donde se consiguen minerales necesarios para la industria militar.

En una coyuntura cambiante, cuando Estados Unidos empezaba a no ver bien que China hiciera negocios en África, el ascenso al poder de Abiy fue visto como una oportunidad y tanto Washington como Bruselas decidieron apoyarlo. Hace dos años le concedieron el Premio Nobel de la Paz. Veían a Abiy como la expresión de lo que ellos esperaban que iba a traer a África el neoliberalismo. Una nueva clase media consumista y emprendedora iba a resolver con negociaciones y votos las acostumbradas crisis violentas africanas que condenaban al continente a la pobreza.

Bajo este paradigma fantasioso fue como interpretaron su acuerdo con Isaías Afewerki, el dictador de Eritrea, el único presidente que ha conocido el país desde su independencia de Etiopía en 1991. Abiy Ahmed e Isaías Afewerki, bajo la iniciativa del primero, según los del premio Nobel, habrían llegado a un acuerdo para traer la paz a dos países hermanos que vivían de espaldas, abriendo una manera diferente de resolver conflictos en el continente africano.[1] La realidad era otra. Ahora sabemos que Abiy Ahmed e Isaías Afewerki habían llegado a un acuerdo no para traer la paz, sino para aplastar al TPLF, que se oponía al poder total de Abiy en Etiopía, con una nueva guerra. Isaías Afewerki, un hombre que es famoso por sus venganzas, aprovechaba el acuerdo para resarcirse de la humillación de su derrota en la guerra de 1998-2000. Los ejércitos de Etiopía y Eritrea junto a milicias amharas están coordinando sus operaciones en la guerra de Tigray.

El acuerdo entre Abiy Ahmed e Isaías Afewerki traía además de regreso a escena el militarismo y la política como mercancía ofrecida al mejor postor. Los rasgos históricos de la política en el Cuerno de África la hicieron famosa por sus oscilaciones durante la guerra fría. El acuerdo establecido en base a una colaboración entre los ejércitos –el eritreo está activo dentro de Etiopía no solo en Tigray, también en Oromía– enterraba la primavera política que estaba conociendo el Cuerno de África, cerrando la posibilidad de regenerar democráticamente la política. Abiy empezó aplastando al movimiento de los jóvenes oromos con el asesinato hace un año del cantante y activista Haacaaluu Hundeessaa, que ha llevado a muchos jóvenes a la guerrilla oroma, y continuó con la guerra de Tigray.

La semana pasada Pekka Haavisto, el ministro de Asuntos Exteriores de Finlandia –la Unión Europea lo envió en febrero a Addis Abeba para encontrar una salida política a la crisis de Tigray– lo confirmó dejando en ridículo a los del premio Nobel de la paz de Oslo. Pekka Haavisto dijo públicamente que en sus conversaciones con Abiy Ahmed y otros altos funcionarios etíopes le dijeron que con la guerra de Tigray querían “acabar con los tigriños para los próximos 100 años”.

Etiopía lo ha negado, pero ¿por qué se iba a inventar algo así un enviado especial de la Unión Europea? ¿No estarían ofreciendo estos mercaderes neoliberales de la política el silencio ante sus crímenes a cambio de intereses estratégicos frente a otros actores globales en un Cuerno de África controlado por ellos? ¿No estamos entrando en una nueva guerra fría?

La información que llega de la guerra de Tigray parece estar más acorde con lo que dice Pekka Haavisto que con lo que dice el gobierno etíope. La guerra parece estar diseñada para borrar del mapa al movimiento político-popular más que para hacer cumplir la ley como aseguró Abiy Ahmed al principio de la campaña el pasado noviembre. Hace unos días el jefe humanitario de Naciones Unidas aseguró que la situación en Tigray es peor de lo que se pensaba. La guerra está mutando en una crisis humanitaria a gran escala, señaló. Se estima que han sido asesinados miles de personas, dos millones han sido obligados a abandonar sus hogares y sus campos. Amnistía Internacional ha acusado al gobierno de estar cometiendo en Tigray ¨crímenes contra la humanidad” y “masacres”. Human Rigth Watch le acusa de “limpieza étnica”. Naciones Unidas dice que 350 mil tigriños pasan ya hambre y hasta 5,2 millones, el 91% de la población de Tigray, puede sufrirla en septiembre, cuando es tiempo de cosecha.

La paradoja que Pekka Haavisto enfrentaba durante sus negociaciones en Addis Abeba es la misma que está encontrando Joe Biden con la guerra de Yemen. Las armas suministradas por Estados Unidos han sido cruciales para crear la mayor crisis humanitaria en el planeta en los últimos años. Estados Unidos necesita a Ryad y Abu Dhabi para controlar las costas del Yemen, vitales en las rutas del petróleo, a pesar de su violación brutal y sistemática de los derechos humanos. Ryad acaba de ejecutar a Mustafa bin Hashem bin Issa Al Darwish, un adolescente, por participar en manifestaciones políticas hace unos años. Joe Biden quiere poner bozales a sus operadores en Arabia pero no sabe cómo. ¿Mientras dure la guerra de Yemen hacia donde deben mirar Biden y Blinken cuando hablan con los chinos de derechos humanos?

En el cuerno de África empieza a ocurrir algo similar. Necesitan operadores que controlen la región en consonancia con sus intereses estratégicos. Es la apuesta de la alianza entre Abiy Ahmed e Isaías Afewerki contra el TPLF. Saben la importancia vital de su mercancía para los intereses imperialistas. Conocen bien el valor estratégico del Cuerno de África en la nueva guerra fría que flota en el aire. Tiene costas cruciales, agua dulce, orillas fértiles y es la entrada natural al centro de África. Isaías Afewerki, un luchador político durante décadas, sabe por experiencia propia que los intereses del capitalismo son más poderosos para los gobiernos que la vida de las personas y los derechos humanos. Por eso hablaban sin tapujos a Pekka Haavisto. Saben que al final Europa acabará aceptando su oferta si llegan a consolidar su poder. Los intereses de las empresas son los que deciden nuestra política en Bruselas avergonzándonos con la complicidad de nuestros gobiernos en masacres y genocidios.

Nota:
[1]Etiopía y Eritrea seguían técnicamente en guerra desde hacía veinte años al negarse Etiopía a reconocer la delimitación fronteriza acordada internacionalmente entre los dos países. Etiopía había derrotado a Eritrea en una guerra que duró dos años (1998-2000) y que tanto resentimiento había creado entre los gobiernos de los dos países.

Una versión anterior de este artículo ha sido publicado en https://www.elviejotopo.com/topoexpress/

Publicado en Africa, crisis humanitaria, cuerno de africa, Etíopia, Uncategorized | Deja un comentario

¿Qué nos enseñan seis años de guerra de Yemen?

Yemen ha entrado en el séptimo año de guerra con una gran paradoja. Un bloqueo por tierra, mar y aire ha conseguido que Yemen sufra la peor crisis humanitaria del planeta, pero no ha impedido que los huzíes hayan ganado la iniciativa militar; son ellos quienes deciden dónde se pelea. Por eso extraña que Tim Lenderking, el encargado por Joe Biden de negociar la paz, no exija levantar el bloqueo de inmediato. Afectaría poco al curso de la guerra pero salvaría la vida de miles de niños y mujeres amenazados de hambruna.

Después de 2.193 días de guerra y 22.701 bombardeos aéreos (fuente: Yemen Data Project) el gobierno de facto en Sanaa es capaz de atacar con drones y misiles bases militares e instalaciones petroleras en la profundidad de Arabia Saudí, mientras sus soldados y milicias cercan la ciudad de Marib, la capital petrolera, el último reducto que le queda al ejército de la coalición liderada por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos en el norte del Yemen.

La guerra ha llegado a una situación que pocos imaginaban cuando empezó. Mohammed bin Salman, el príncipe heredero saudí, dijo entonces que no iba a durar más de unas semanas. Los daños causados por sus bombas los repararía con creces invirtiendo cuando sus soldados acabaran su trabajo. La economía de Arabia Saudí es casi 40 veces la de Yemen. Ahora, seis años después, apenas tiene el dinero que se había comprometido a pagar a las organizaciones humanitarias para paliar la catástrofe que está causando.

Pocos pensaban que unos pobres y atrasados hombres tribales y gente ordinaria de las ciudades fueran capaces de resistir exitosamente al ejército mejor armado de la región, asesorado por militares de Estados Unidos y Gran Bretaña; y hacerlo de tal forma que está a punto de expulsarlo del norte del Yemen, donde vive el 80% de la población yemení. La victoria de la resistencia popular contra un poderoso ejército agresor no cabía en el relato del neocolonialismo neoliberal.

En septiembre del 2019 las empresas de comunicación no quisieron aceptar que los huzíes habían atacado las refinerías de Aramco, la petrolera saudí, en Abqaiq y Khurais, las más importantes de Arabia Saudí. Los periodistas cuestionaban que un país pobre y atrasado pudiera llevar a cabo un ataque tan sofisticado. Casi dos años después nadie cuestiona que hayan sido los huzíes quienes han atacado depósitos petroleros en Ryad, una refinería de última generación en Jizan y otras instalaciones de Aramco en Ras Tanura.

Ahmed Abdulkareem, un periodista yemení que cubre la batalla por Marib, describe uno de los enfrentamientos de esta manera:

“De un lado los últimos modelos de aviones de guerra y armas hechas por Raytheon y BAE; combatientes de diverso background, incluyendo al-Qaeda e ISIS; egipcios; expertos americanos y británicos; y una extensa red de agentes de inteligencia de todo el mundo monitoreándolo todo. Del otro lado jóvenes partisanos con kalashnikovs y metralletas; algunas veces artillería o misiles montados detrás de una vieja camioneta pickup; y cargas de explosivos, usualmente RPGs de la vieja Unión Soviética. Ellos avanzan bajo duros ataques aéreos y bombas a través de un terreno rugoso, usualmente en sandalias pero a veces descalzos. Algunos están empujados por el patriotismo, algunos tienen un sentido de obligación religiosa; pero una mayoría están guiados por alguna trágica historia”.

El Presidente Obama y el entonces vicepresidente Biden aceptaron la propuesta de la guerra de Mohammed bin Salman y Mohammed bin Zayed a pesar de que Yemen no había hecho nada contra Estados Unidos, ni era una amenaza a su seguridad. Seis años después, Biden, ahora como Presidente, con un Yemen devastado, empieza a saber que la riqueza por si sola no es una garantía para ganar una guerra; lo debería haber sabido ya por Vietnam y Camboya.

La guerra de Yemen ha convertido a Estados Unidos en cómplice de lo que Naciones Unidas llama la mayor catástrofe humanitaria del planeta en las últimas décadas. David Beasley, el director del Programa Mundial de Alimentos, ha dicho que 400 mil niños pueden morir de hambre en los próximos meses si no se para la hambruna amenazante. Una realidad que golpea brutalmente en la cara y ridiculiza la nueva política internacional de paladín de los derechos humanos de Antony Blinken, el nuevo Secretario de Estado, con la que Joe Biden quiere recuperar el liderazgo mundial.

La CNN emitió en marzo un reportaje de Nima Elbagir –una de las escasas periodistas que ha logrado entrar en Yemen, lo hizo sin papeles después de esperar inútilmente durante ocho meses una visa del gobierno reconocido internacionalmente– en el que se ven impactantes imágenes de niños muriendo de hambre en un hospital, petroleros contratados privadamente esperando entrar a puerto a descargar y una línea de camiones humanitarios en la carretera llenos de comida sin poder moverse por falta de gasolina.

Biden necesita acabar la guerra si quiere tener algo de credibilidad (no hablemos de moral) en sus discusiones con Rusia o China sobre los derechos humanos. Por eso llama la atención que Tim Lenderking, su enviado especial, no exija a la coalición levantar inmediatamente y sin condiciones el bloqueo incluso si no hay un alto el fuego, conociendo los informes de las organizaciones humanitarias de Naciones Unidas.

La catastrófica situación humanitaria exige acabar la guerra y entrar en negociaciones. Pero hasta ahora Ryad, en sus propuestas, sigue usando el hambre y el sufrimiento de la población civil como un arma. El acceso a comida, gasolina y evacuación médica desde el aeropuerto de Sanaa no se pueden condicionar a un alto el fuego u otras propuestas hechas por cualquiera de las partes combatientes. Son derechos humanos que están obligados a respetar sin condiciones.

Los huzíes fueron empujados a la guerra, según ha contado Jamal Benomar, el enviado entonces de Naciones Unidas en Yemen en un artículo publicado en The Guardian el pasado 26 de marzo, después de que el gobierno de Hadi les cerrara las puertas a compartir el poder nacional. Hadi quería excluirlos del poder para reestructurar el viejo régimen, contra el que se habían alzado los yemeníes en una revolución, una vez sacrificado el ex-Presidente Saleh. Por eso es fantasioso que después de resistir seis años de guerra, siendo más fuertes que antes, teniendo la iniciativa militar, con Hadi viviendo en un hotel de Ryad, se siga con la misma política de no negociar una salida política reconociendo a los huzíes como un decisivo actor de cualquier régimen político que prospere allí. Yemen puede estar devastado, pero la dignidad de su pueblo sigue en pie.

Este articulo ha sido publicado en Topo express

Publicado en crisis humanitaria, yemen | Deja un comentario

¿ SE HAN PERDIDO 40 AÑOS DE DESARROLLO EN AFRICA POR EL NEOLIBERALISMO? (y III)

Puente en la bahía de Maputo. El puente construido por compañías chinas ha sido ya inaugurado.

Hace unos años se llegó hablar del milagro africano hoy, a pesar del relativo éxito en contener la epidemia del coronavirus 19 , muy pocos lo dirían.  El desarrollo no ha llegado mientras continua el saqueo de recursos, la corrupción y el secuestro del poder por las elites. El resultado es inseguridad alimentaria, pobreza, falta de empleo, conflictos étnicos y migraciones dentro y fuera del continente. Las insurgencias aparecen  y los riesgos de golpes de estado y guerras civiles aumentan. Las elites aprovechan el fracaso de los movientos que liberaron  africa para enriquecerse en detrimento de sus pueblos. La democrcia esta en jaque mientras las potencias siguen convirtiendo a Africa en un campo de sus batallas.

III

CUERNO DE AFRICA: ¿ QUE IMPIDE A AFRICA INDUSTRIALIZARSE PARA SALIR DE LA POBREZA?

En la última década Etiopía había sido el país africano que más había crecido (el doble de la media de Africa subshariana) a pesar de carecer de petróleo u otras materias primas valiosas. El crecimiento se había sostenido en la construcción de enormes infraestructuras en transporte, energía y poligonos industriales financiadas mayoritariamente por China. Etiopía, un país de campesinos pobres , quería salir de la pobreza produciendo manufacturas. Ahora un nuevo liderazgo esta llevando al país a una guerra civil  amenazando el proyecto. ¿Qué ha pasado?

Meles Zenawi el anterior hombre fuerte fallecido en el año 2012 impulsor de la idea industrializadora fue un maoista en su juventud que evolucionó cómo lo hicieron los maoistas chinos. Etiopía necesitaba del capitalismo para salir de la pobreza pero el Estado debía estar al volante. Llego a un acuerdo con China para construir infraestructuras y tranferir tecnologías industriales apropiadas a su nivel de desarrollo y abrió estratégicamente y selectivamente sectores a la inversión extranjera.(9) Meles pensaba que Etiopia podía seguir un modelo inspirado en los tigres asiáticos, países que en la década de los años sesenta del siglo XX eran igual de atrasados y pobres que Africa y hoy son países industrializados de ingreso medio. La industrialización sería la segunda contribución importante de Etiopía a Africa en su lucha contra el colonialismo (la primera fue la derrota de un ejercito europeo ocupante, el italiano,  a finales del siglo XIX que le permitíó mantener su soberanía y contribuir a la autoestima africana muy decaida por la ocupación europea del continente); se trataba también de dar una salida productiva a las inmensas cohortes de jovenes que entran cada año al mercado de trabajo.

Africa es el continente con mayor crecimiento demográfico, el más jóven y el menos urbanizado. A pesar de que hay algunas grandes ciudades no tiene la densidad urbana de Asia o América Latina.  Hay cierta ligazón antropológica en Africa con la tierra que no hay en otros continentes. Eso no quita que se este urbanizando rapidamente en parte debido a que la economía rural  no ha progresado lo suficiente. Africa todavia tiene tierra arable sin usar y ha desarrollado muy poco la agroindustria. No ha añadido valor agregado a la agricultura o los recursos naturales. (10)Sin inversiones, el campo carece de oportunidades para retener a los jóvenes que estan entrando en masa al mercado de trabajo. La ciudad es más dinámica, diversificada, multiétnica y en cierta manera mejor para las mujeres. Hasta el más precario sector informal de la ciudad, incluso la mendicidad, luce más brillante que quedarse en las comunidades rurales.(11)

Parque industrial de Awasa Etiopía financiado con dinero chino.

Lo que encuentran estos jóvenes que llegan a las ciudades son economías que no estan creciendo lo suficiente. Los beneficios económicos que las aglomeraciones podian traer no estan llegando o al menos en la cantidad que se necesita. No hay empleos suficientes con una productividad aceptable. El empleo manufacturero que podría ser una de sus fuentes no ha aumentado en los últimos treinta años a diferencia de lo que ha ocurrido en Asia. Fábricas han cerrado y no han sido sustituidas por nuevos sectores productivos. En Nigeria el antes poderoso sector textil que daba empleo a 350.000 trabajadores da ahora a 35 mil obreros. En Sudáfrica el país más industrializado de Africa la contribución de su sector manufacturero al PIB ,15%, sigue siendo pequeña. El continente esta menos industrializado que hace 40 años. (12)

La idea de que los servicios puede ser la solución -Africa podría salir de la pobreza sin industrialización- es difícil de visualizar. La desindustrialización esta ocurriendo cuando todavía Africa es un continente pobre. Todos los países al sur del Sahara agregados tienen menos poder de compra que Alemania. El resultado es que tampoco se ha creado empleo productivo significativo fuera de la manufactura. Las ciudades estan llenas de una masa de pequeños vendedores que ofrecen cualquier cosa para sobrevivir porque no hay empleos formales. El desarrollo del turismo, la moda o servicios tecnológicos avanzados como sustitución a la industrialización como proponen algunos economistas no puede ser la solución. La Industria tecnólogica en la India  uno de los paises más exitosos esta contratando alrededor de 150.000 personas cada año, una cifra que esta disminuyendo por que cada vez más los empleos son sustituidos por maquinas y la inteligencia artificial. De cualquier manera se trata de una cifra muy pequeña si la comparas con los alrededor de  20 millones de jóvenes que se incorporan  cada año a la fuerza de trabajo en Africa. El continente necesita industrializarse como ocurrió en el Este de Asia si quiere dejar atras la pobreza.

El oden global adoptado cuando el neoliberalismo ímpuso su hegemonía en la década de 1980 no necesitaba una Africa industrializada. Las fábricas eran para el este de Asia sobre todo para China. Africa debía suministrar los recursos naturales que estas necesitaban. La doctrina neoliberal de libre mercado y libre comercio internacional – el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial presionaron a los gobieros para que abrieran los mercados al exterior- permitió a empresas de fuera del continente penetrar mercados en detrimento de las empresas africanas. Las políticas de sustitución de importaciones fueron proscritas y se acabaron las políticas de industrialización. Las fábricas cerraron. Los gobiernos lo aceptaron porque los precios de las materias primas aumentaron por la demanda de las fábricas chinas y con más divisas en sus bolsillos podían financiar importaciones de bienes manufactureros para una incipiente clase media que visitaba los nuevos centros comerciales. Fue cuando China expandió su presencia en el continente -en 1980 el comercio entre China y Africa era de mil millónes de dólares en la actualidad se acerca a los 130 mil millónes- amenazando a los viejos poderes coloniales sus mercados. China tiene ahora más embajadas en Africa que Estados Unidos. Pero China no soló penso en las materias primas aprovechó para crear un potencial mercado para sus nuevas empresas manufactureras “desafíando” a la industria europea.

Jovenes etíopes buscando empleo en Arat Kilo en Addis Abeba

Las empresas de comunicación suelen presentar a China en Africa cómo un inversor en la industria extractivista que esta saqueando los recursos naturales del continente. Pero la verdad es que la industria extractivista solo representa un tercio del total de su inversión en Africa. (13) Comparativamente con Estados Unidos, Francia o Gran Bretaña su inversión en minas o gas o petróleo es baja. El gran grueso de la inversión China en Africa, dos tercios, ha sido en infraestructura, construcción, electricidad, manufacturas y finanzas. Al menos el 12% de la producción industrial en el continente podía estar en manos de empresas chinas orientadas principalmente al mercado interno. El crecimiento en Africa podría estar empezando a sostenerse cada vez más en el consumo y la inversion interna donde China desempeña un rol importante con sus creditos blandos y productos asequibles en familias con bajos ingresos. Es posible que sea una de las razones de que China sea un socio más preferido en Africa que Estados Unidos o los viejos poderes coloniales. Las empresas europeas que habían dominado el mercado africano podrían estar empezando a perder pie. Las marcas chinas de telefonos, electrodomesticos y automoviles empiezan a ser más populares que las europeas

Etiopía ha ido estos últimos años a contracorriente. El proyecto industrializador continúo con la ayuda de China  (puede haber 500.000 chinos en el Cuero de Africa) a pesar que no encajaba bien con el rol global que debía tener la economía africana. Etiopía quiere crear dos millones  de empleos manufactureros para el año 2025. Hay 21 poligonos industriales en desarollo, la mayoria estan en fase de construcción, de ellos 15 son públicos y 6 privados. Empresas chinas resucitaron la línea ferrea Addis Abeba- puerto de Yibuti  (3.400 millones de dolares) como un simbolo del cambio de guardia que esta ocurriendo. Una anterior no en uso desde hace años fue construida por los franceses a principio del siglo XX ; han construido también poligonos industriales en donde ha transferido tecnología ( China ha financiado el poligono textil en Hawassa donde trabajan 32 mil costureras produciendo ropa de marca para exportar a Estados Unidos principalmente) y ha financiado la parte electrica de la Gran presa en el Nilo azul para producir electricidad que tanta conflictividad esta generando. (14)Estas y otras infraestructuras hacían factible el proyecto de convertir a Etiopia en un país de bajo-medio ingreso produciendo manufacturas para consumo interno y exportación en la región. 

Nueva estación de tren en Addis Abeba. La línea Addis Abeba-Yibuti es operada por China.

Pero la geopolítica ha entrado en escena y eso que China la rehuye tanto como puede.(15)  Estados Unidos ha dicho publicamente que quiere frenar el ascenso de China en la política mundial. La industrialización de Africa no esta en la agenda del neoliberalismo y menos aún que China y sus empresas lideren el proceso. China parece entender las dificultades. Ha construido una base militar en Yibuti. La primera en Africa y en el mundo fuera de China. El Cuerno de Africa por su ubicación, su gran población y potencial se esta convirtiendo en escenario del Gran juego del siglo XXI. Esto ocurre -o por lo mismo-  cuando el  regimen federal etíope ha entrado en crisis moviendo el tapete del proyecto industrializador y el rol de China en el proyecto abriendo las puertas a una guerra civil.(16) El nuevo primer ministro Aby Ahmed, un pentecostes,  es un fan neoliberal  amigo de Estados Unidos. La disputa por el uso del agua del Nilo entre industrializadores y agricultores, entre Etiopía que reclama el agua para producir electricidad y Egipto para sus campesinos, es más que un conflicto sobre el agua,. Expresa las ataduras que esta encontrando Africa para independizarse de los proyectos neocoloniales, industrializarse y salir de la pobreza. 

(9) Existe una estrategia de industrializar el país al menis desde el 2006. El gobierno llegó a un acuerdo con Holanda para desarrollar la horticultura. Etiopía se convirtió en un gran exportador de flores a Europa. Luego enmpresas chinas colaboraron en la industria del cuero y la confección.  Empresas suizas y alemanas en la farmaceutica….. Etiopia queria ir desarrollando una tecnología propia apropiada a su nivel de desarrollo aprendiendo de otras.

(10)Esto no es una apuesta por el agronegocio. No hay territorio vacío en Africa. En Nampula (Mozambique) cuando un acuerdo entre Brasil, Japón y el gobierno se propuso convetir ciertas zonas de la provincia que creían semivacía en una zona productora de plantas para la bioenergía se encontraron con la resistencia de los campesinos que ya ocupaban la tierra aunque no aparecieran en los censos por diferentes motivos. Dárselo a las inversores o multinacionales significa sacar a familias campesinas que acaban en los suburbios de las ciudades. Se trata de invertir en la economía rural pensando en los campesinos y en aumentar su productividad e ingreso. Una línea que esta ensombrecida por el predominio de las multinacionales o los grandes fondos financieros en la toma de decisión de los estados.

(11)En Adis Abeba es fácil ver a mujeres campesinas de Gojjam  pidiendo dinero en semaforos en la área más dinámica de Bole. Preguntadas porqué vienen a la ciudad sabiendo que tienen que mendigar dicen que al menos tienen una oportunidad para poder comer, oportunidad que no tienen en Injibara de donde son la mayoría. En Maputo un vendedor de créditos de telefono de Nampula decía que la razón porque llegó a la capital de Mozambique era que en su comunidad encuentra comida pero no puede ganar dinero.´

(12)La inversión ha ido al extractivismo, la construcción o a modernos centros comerciales para una clase media que supuestamente iba a crecer no a la industria manufacturera. La aportación del sector manufacturero al PIB continental declinó del 12% en 1980 cuando empezaba a nacer el orden económico neoliberal al 11% en el 2013. Ver el informe económico de ese mismo año de la Comisión Económica de Africa de las Naciones Unidas. La tendencia no ha cambiado en los últimos años. The Economist Intelligence Unit ha mostrado estadìsticas en que Africa contribuía en 1970 al producto industrial global manufacturero con el 3% .En la actualidad aporta la mitad.  

(13)No se quiere negar que China esta obteniendo recursos naturales de Africa y que puede hacerlo de una manera agresiva contra la naturaleza y las especies. Cobre en Zambia, minerales raros en el Congo, pesca en el indico, uranio en Namibia, madera en Mozambique, petroleo en Sudan por citar algunos. Tampoco se niega que las empresas chinas invierten como cualquier otra empesa mirando los resultados y subordinando los intereses de la nsaturaleza y sus trabajadores a ellos

(14)

(15)En Washington existen otros planes distintos para Etiopía que los que tenía Meles. El Presidente Trump ha llegado a amenazar veladamente con la destrución de la  Gran presa del Nilo azul. En este proyecto neocolonial Etiopía es vista como la otra orilla del Mar Rojo el mar “arabe” bajo control de Arabia Saudi,  Emiratos Arabes Unidos e Israel. En la crisis de la presa han intentado sacar a la Unión Africana de las negociaciones  como si no fuera un asunto africano y ponerlas bajo tutela de Washington. En este proyecto Etiopía se subordinaría a Egipto y Saudi Arabia por eso niegan que Addis Abeba controle la presa soberanamente. Su papel sería  aportar  su gran mercado (es el segundo país más poblado de Africa con 110 millones)  y mano de obra barata a empresas de Europa, Estados Unidos y de los paises del golfo. Las empresas chinas deberían ser excluidas o al menos marginadas dentro de la nueva guerra fría que impulsa los nacionalistas radicales de Estados Unidos. La deuda china perdonada. El agua del Nilo bajo control de Egipto  garantizaría el riego a las plantaciones de los países del Golfo  en Sudan y Egipto (Aswan)  y  el agua que necesitan incluyendo Israel que además se aseguraría un corredor para sacar del Congo los minerales que necesita su industria militar.

(16)https://markaguirre.es/2018/11/01/noticias-de-etiopia-la-tarea-de-evitar-que-una-rebelion-acabe-en-una-guerra-etnica/   https://www.elviejotopo.com/topoexpress/etiopia-juego-politico/

Este articulo ha sido publicado en

Publicado en Africa, china, colonialismo, cuerno de africa, Etíopia, Uncategorized | Deja un comentario

¿ SE HAN PERDIDO 40 AÑOS DE DESARROLLO EN AFRICA POR EL NEOLIBERALISMO? (II)

Nelson Mandela

Hace unos años se llegó hablar del milagro africano, hoy, a pesar del relativo éxito en contener la epidemia del coronavirus 19 (1), muy pocos lo dirían. El desarrollo no ha llegado mientras continua el saqueo de recursos, la corrupción y el secuestro del poder por las elites. El resultado es inseguridad alimentaria, pobreza, falta de empleo, conflictos étnicos y migraciones dentro y fuera del continente. Las insurgencias aparecen y los riesgos de golpes de estado y guerras civiles aumentan. Las elites aprovechan el fracaso de los movientos que liberaron africa para enriquecerse en detrimento de sus pueblos. La democrcia esta en jaque mientras las potencias siguen convirtiendo a Africa en un campo de sus batallas.

II

SUR DE AFRICA: LA CRISIS DEL LIDERAZGO TRANSFORMADOR

Thomas Sankara el presidente más popular que ha tenido Burkina Faso fue asesinado en 1987. Se había propuesto acabar con la corrupción, combatir la desigualdad y recuperar la cultura popular. El nuevo gobierno que le sustituyó acabó con su proyecto abriendo las puertas al neoliberalismo. En el sur del continente Samora Machel el primer presidente de Mozambique murió en octubre de 1986 cuando el avión donde viajaba se estrelló en los Montes de Libombo en la frontera con Sudáfrica. Hay evidencia de que la causa hubiera podido ser un atentado preparado por el apartheid sudafricano con la colaboración de miembros del Buro Politico del FRELIMO. Las políticas de ajuste y la democracia liberal llegaron a Mozambique cuatro meses después de su muerte poniendo fin al proyecto socialista. En 1993 Chris Hani líder del Partido Comunista de Sudáfrica y dirigente de Unkhonto we Sizwe la rama militar del Congreso Nacional Africano fue asesinado en Johanesburg. La muerte de Chris Hani facilitó la aceptación de políticas neoliberales (convertir a negros en empresarios olvidándose de la reforma agraria con el objetivo de crear una clase media negra) por parte del gobierno del Congreso Nacional Africano encabezado por Mandela. El triunfo del ANC contra el apartheid se había convertido en un referente liberalizador en el continente. Africa estaba mirando atenta lo que hacía el Congreso Nacional Africano.

Thomas Sankara

Sin duda alguna el asesinato de líderes socialistas populares ayudó al neoliberalismo a abrirse camino en Africa como la violencia contra Salvador Allende lo había hecho en América Latina pero no fue la razón principal. El fracaso de los movimientos de liberación nacional, su abandono de los objetivos socialistas favorecido por la caida de la URSS, se debio sin duda a otros fáctores. Franz Fanon había analizado en su libro Los condenados de la tierra como los líderes de los movimientos de liberación nacional asimilaban la cultura y la forma de vida de los colonizadores. Algo que supo explotar el neoliberalismo para su causa cuando buscaba “empresarios”. Blaise Compoaré el militar que derrocó a Sankara había sido uno de sus colaboradores. En Mozambique el anterior presidente Armando Gebuza, acusado hoy de corrupción, era el hombre a cargo de la seguridad en el buro político del FRELIMO cuando ocurrió el “accidente” de avión donde murio Samora Machel. En Zimbawe Emerson Mnanagahwa mano derecha de Robert Mugabe le quito el poder cuando vió amenzados sus privilegios por Grace Mugabe, la segunda esposa de Mugabe. La corrupción, la falta de moral y principios, la idea de que ahora nos toca a nosotros comer el pastel” arruino los sueños de millónes de africanos.

Chris Hani

El Congreso Nacional Africano que tanta ilusión había creado es un ejemplo de lo que decimos. EL ACN se parece cada día más a una organización mafiosa que lucha entre sí por el botín del Estado y menos a un partidos político que lucha por liberar a su población de las injusticias propias o heredadas del colonialismo. Desde el año 2016 unos 90 políticos del ACN han muerto violentamente según estudios de la Universidad de Ciudad del Cabo. La mayoría en luchas mafiosas por puestos de poder en donde es fácil hacer negocios fraudulentos. El anterior presidente Zuma un lider histórico de la lucha armada contra el apartheid ha sido condenado por corrupción. Treinta años después de la caíad del apartheid granjeros blancos continuan siendo propietarios de la mayoría de la tierra (al menos 70%) mientras negros empobrecidos trabajan las fincas. La clase media negra se calcula de manera optimista en apenas 5,6 millones de personas de una población de 58 millones, el 80% de los cuales son negros. El Presidente Cyril Ramaphosa fue en los inicios de su carrera política un activista y líder sindical. Hace cinco años, según la revista Forbes era uno de los 25 hombres más ricos de África. Estaba en el consejo de Lonmim, la mina de Marikana, cuando 34 mineros fueron asesinados por la policía mientras se manifestaban por un alza salarial.

Publicado en Africa, colonialismo, mozambique | Deja un comentario