“La historia no ha borrado a la especie, se ha construido sobre sus hombros.”

Reproduzco la entrevista que Salvador Lopez Arnal me hizo sobre mi último libro El nacimiento de una especie.Un viaje a Africa en busca del origen de la vida humana, Biblioteca Buridán.

La entrevista ha sido publicada en el número 365 de junio 2018 de la revista El viejo Topo con el título Todos Somos Africanos.

Salvador Lopez Arnal la ha incluído en su libro Cincuenta(+Nueve) Conversaciones filsóficas, Málaga, Ediciones del Genal-Librerías Proteo y Prometeo 2018

https://www.libreriaproteo.com/libro/ver/id/2163389/titulo/cincuenta-nueve-conversaciones-filosoficas-2-volumenes.html

365-EL-VIEJO-TOPO.jpg

Me centro en su último libro. Mi enhorabuena más sincera. Aparte del contenido, las fotografías que nos regala son magníficas, emocionantes.Me van a quedar, inevitablemente, muchas preguntas en el tintero; su ensayo da para mucho.¿Es un libro encargado por la editorial o es un fruto de una búsqueda personal?

Ha sido básicamente un proyecto personal, pero llevo mucho años colaborando con El Viejo Topo que cuenta como editorial hermana con Biblioteca Buridán, una de las mejores editoriales especializada en ciencia que hay en el panorama editorial actual.

Con un director además, Josep Sarret, que es incansable, inagotable.

Si no estoy mal informado es el primer libro que escribe de divulgación científica. ¿Es así? ¿De dónde ese interés suyo por la divulgación? ¿Tiene en mente otras temáticas similares?

Soy un individuo muy curioso quizá por eso haya sido periodista pero para mí la ciencia es la gran aliada de la curiosidad.

Me sitúo ahora en el título del libro: “El nacimiento de una especie”. ¿Qué debemos entender por especie? ¿Las especies vivas tienen un único nacimiento?

No es fácil sintetizar la realidad en conceptos. La realidad es exuberante. Sabemos que dos especies distintas como son el h. sapiens y el h. neandertal han tenido descendencia fértil. Un hecho que contradice el concepto tradicional de especie. Las especies serían poblaciones  que comparten un mismo ADN, aparecidas en un proceso continuo de encuentros y desencuentros con otras poblaciones que se atraen sexualmente y suelen tener descendientes fértiles. El nacimiento de las especies esta asociado con poblaciones que se han aislados de otras con las que intercambiaban información genética generando, vía mutaciones, una nueva información genética.

Sobre el subtítulo del libro: “Un viaje a África en busca del origen de la vida humana”? ¿Cree es que posible alcanzar un conocimiento riguroso, certero incluso, de ese tema? ¿No está fuera de nuestras posibilidades gnoseológicas?

Se sabe que el saber científico está en continua revisión pero creo que cada vez se saben ciertamente más cosas de nuestros orígenes como especie y una de ellas es que está en Africa.

Insistiendo un poco en el tema, desde otro punto de vista esta vez. ¿Y qué importa realmente conocer el origen de la especie humana? ¿Qué ganamos con ello? ¿Es conocimiento buscado por el placer que nos da el propio conocimiento alcanzado?

Simplemente forma parte de la curiosidad que tenemos los grandes monos, que nos caracteriza como especie.

¿De dónde su interés por África? ¿Meramente científico o hay algo más? ¿Cuánto tiempo le ha llevado hacer el recorrido que nos narra?

Yo vivía en Mozambique cuando decidí iniciar el proyecto. Tenía el interés, la oportunidad y el tiempo para hacerlo. He estado más de tres años trabajando en el libro

Abre así el apartado de agradecimientos: “Como verá el lector, este libro no hubiera sido posible sin la ayuda recibida por científicos, curadores y administradores de yacimientos donde se han encontrado algunos de los fósiles más importantes para la comprensión de la evolución humana. Quiero agradecer esa ayuda a todos”. ¿La generosidad, el compartir conocimientos, el no ocultamiento, es -y debe ser- en su opinión una característica básica del conocimiento científico?

Creo que es una característica de nuestra especie, no solo de los científicos. Nosotros, a diferencia del chimpancé, ayudamos a gente que no conocemos, somos generosos con los extraños. Eso me ha ayudado a mí para escribir el libro y creo también que la generosidad  nos ha ayudado mucho como especie.

En las primeras líneas de la Introducción señala que este es un libro “sobre lo que nos llevado a ser como somos. Un libro acerca de nuestra especie. Por qué vivimos en grupo y soportamos alianzas, jerarquías y rivalidades; por qué caminamos erguidos sobre las dos piernas…”. ¿No hay un cierto reduccionismo cientificista-biologista en algunas de las cosas que señala? Las razones por las que soportamos jerarquías, por ejemplo, acaso pueda estar más relacionado con la historia, con la psicología social, con nuestras estructuras económicas, que no con nuestros orígenes como especie.

Somos producto de las leyes de la evolución, no el resultado de un diseño. La historia no ha borrado a la especie, se ha construido sobre sus hombros. Sabemos ahora que  las jerarquías no son un monopolio humano. Otras especies que viven en grupos también las tienen. Los científicos que han estudiado a los chimpancés, la especie más cercana viva a nosotros, han encontrado que como en los gorilas hay un “espalda plateada¨. Generalmente los más fuertes imponen sus condiciones al resto. Los chimpancés no lo interiorizan pero lo sufren físicamente. La evolución ha hecho que nuestro cerebro permita interiorizar el dominio y no necesitemos una tunda de palos a diario.  Si nuestra genética no nos permitiera vivir en grupo y aceptar jerarquías dudo mucho que se pudiera obedecer a un ejecutivo de una empresa, tener un Rey o un secretario general de un partido comunista. Eso no quiere decir que gracias a nuestra capacidad de crear cultura podríamos aprender a relacionarnos de otra manera más igualitaria.

¿Hay alguna duda actualmente por parte de algún sector de la comunidad científica en torno a nuestro origen africano? ¿Un sólo origen?

No, es una de las pocas cosas de que se esta seguro tanto por el récord de fósiles como por estudios comparativos de ADN. El género homo apareció en Africa y además todos los humanos modernos dentro y fuera de Africa descendemos de un ancestro común que apareció y vivió en Africa hace unos 300 mil años.

¿No hay una cierta y sangrienta paradoja histórica? La paradoja a la que apunto: siendo como somos descendientes del homo moderno aparecido en África, el continente africano, sus pobladores, los países que componen Africa, han sido y sigan siendo explotados y violentados por colonizadores y países imperiales sin escrúpulos.

Los imperios y sus colonias son producto de la historia y esta no fue inventada en Africa sino fuera de Africa, en Mesopotamia. Paradójicamente, si quiere, ha sido en Africa donde ha habido más resistencia a la “historia”.

Yo no creo que haya sido un error como pensaba Hegel. Cada vez hay más científicos que estudian la revolución agraria del neolítico y piensan que el mayor error cometido por la humanidad fue el de asentarse y dejar de ser cazador-recolector. Es decir de comenzar la historia; ha traído demasiada violencia, discriminación y explotación dentro de la misma especie.

Habla usted de los saltos evolutivos. ¿No hay ninguna duda sobre su existencia? ¿Los paleontólogos, los biólogos evolutivos, tienen total certidumbre sobre este punto?

Parece que la evolución ha dado grandes saltos en relativos cortos periodos de tiempo. La aparición de nuevas especies puede ocurrir dramáticamente aunque no siempre es de esta manera. La explosión cámbrica es un ejemplo de ello, cuando hace unos 540 millones de años organismos vivos conocieron una rápida diversificación y emergieron nuevas formas de vida. Un proceso que hubiera durado en condiciones normales 150 millones de años, ocurrió en 30. Lo mismo ocurre con la desaparición de especies, un fenómeno del que somos testigos ahora y que biólogos han advertido de la rapidez que esta tomando el proceso. Ian Tattersall, un prestigioso estudioso de los fósiles humanos, cree que un “salto” evolutivo  de estas características pudo ocurrir con la aparición del genero homo hace unos dos millones de años.No todo el mundo esta de acuerdo con estas teorías porque no encajan bien con la teoría de Darwin pero se ha acumulado evidencia empírica importante a su favor.De cualquier forma no es un problema resuelto.

¿Cuántas especies humanas han existido? ¿Qué nos diferencia esencialmente de las restantes especies?

No se sabe exactamente. Los paleontólogos han identificado alrededor de una docena del género homo. Pero lo que sí empezamos a saber con cierta certeza son las especies humanas que coexistieron con nuestra especie cuando salimos exitosamente de África hace unos 70 mil años. Vivían en Europa los neandertales; en el norte de Asia los denisovan; en Indonesia el hombre de Flores y el homo erecto; quizá en Africa el homo naledi. Puede haber más. Alguna de estas especies, como el hombre de Flores o el naledi, pueden haber evolucionado de un diferente linaje del H. ergaster lo que complica más nuestra historia evolutiva.

Estas especies muestran un gran parecido físico, aunque existen diferencias importantes morfológicas entre ellas. Yo me atrevo a decir que la mayor diferencia reside en el cerebro, su tamaño y la forma en que funciona.

Lo interesante de cualquier forma es que coexisten varias especies humanas al mismo tiempo. Este hecho no solo hace trizas la idea que se tenía apenas hace unos años sino que abre interrogantes de lo que significa ser humano.

Me voy un poco de tema: ¿qué opinión le merece usted el proyecto “Gran Simio” de Peter Singer?

Se que Peter Singer es un filósofo australiano que trabaja problemas éticos de la conducta humana pero poco más. Simpatizó con su idea de que los grandes apes tengan derechos.

Estructura el libro en tres rupturas. ¿Qué rupturas son esas? ¿Qué debemos entender aquí por ruptura?

La idea que quiero trasmitir es que en nuestra historia evolutiva ha habido momentos decisivos muy posiblemente ligados a drásticos cambios climáticos que han marcado nuestro destino evolutivo. Más que una metodología científica es un recurso narrativo que quiere subrayar que la evolución podía haber sido de otra manera. No hay un camino evolutivo diseñado. La primera ruptura se produjo cuando hace unos seis millones de años, grupos de un ancestro común que compartimos con el chimpancé, salieron de la selva húmeda logrando adaptarse a la vida en zonas de sabana boscosas, pantanosas y lacuestres. En este proceso evolutivo, hace aproximadamente 4,5 millones de años, aparecieron los australopitecos, homínidos que acabaron caminando como lo hacemos nosotros pero que tenían un cerebro de tamaño similar al chimpancé. Fueron ellos los que empezaron a diversificar la dieta haciendo más fácil la adaptación a ecosistemas diferentes, abriendo más oportunidades para la vida de estas especies.

La segunda ruptura fue alrededor de hace dos millones de años, posiblemente antes, cuando especies ligeras de estos australopitecos empiezan a engrandar su cerebro. Estas nuevas especies, conocidas como homos, tienen un descomunal cerebro en relación al tamaño de su cuerpo.  Comienzan a comer más grasas explotando cadáveres y después cazan de manera sistemática al desarrollar y sofisticar la técnica. El invento del fuego y la cocina fue decisivo porque les permitió asegurar la energía que sus grandes cerebros demandan. Estos cerebros mayores permiten aumentar el tamaño de los grupos y manejar las relaciones más complejas que se crean.

La última ruptura es la aparición de cerebros con nuevas y más sofisticadas conexiones neurológicas, mutaciones que pudieron mantenerse con la incorporación de una dieta marina rica en Omega 3. Aparece el simbolismo, la voz interior, el lenguaje creativo, estados diferentes de consciencia… el paquete  que hemos  llamado “vida espiritual” que, desde el punto de  vista evolutivo y a través de la religión y el arte, permitieron poner junto a grupos humanos rompiendo la barrera del parentesco. Este grado de cooperación facilitó el reemplazamiento de otras especies humanas y la colonización del planeta  por nuestra especie.

Hablando de las aportaciones relevantes de Svante Pääbo comenta usted que el genoma mitocrondrial ADN, que se transmite a través de la madre a todos sus hijos, permite la comparación con el primer genoma humano u otros genomas próximos? ¿Y cómo se consigue hacer esa comparación? ¿Cómo comparamos con un primer genoma cuya existencia solo podemos conjeturar?

La información genética nuclear que se hereda es una combinación aleatoria de genes paternos y maternos.  Pero eso no ocurre con el mitocondrial ADN, un segmento de ADN que queda inalterado. La razón es que son las mujeres las únicas que pueden trasmitirlo y por tanto, generación tras generación, se trasmite el mitocondrail ADN de la madre. Eso abría la posibilidad de llegar tirando hacia atrás al linaje del que nos originamos todos los humanos. Los científicos para estudiar su conexión reunieron tantas muestras de tipos diferentes de ADN mitocondrial como pudieron. El primer estudio de este género hecho en los 1980’s reunió 150 de todo el mundo. Hay que señalar que este mitocondrial ADN muta con rapidez, lo que facilita conocer cuando tipos diferentes compartieron por última vez un ancestro. Para establecer su relación hasta llegar a un único hipótetico ancestro común los científicos crearon un modelo computarizado. Conociendo el número de mutaciones que ha habido, se ha podido estimar el tiempo que vivió esa Eva mitocondrial.

Cómo sabes, eso no quiere decir que sólo hubiera una mujer en la población ancestral pero si solo una tuvo la suerte de que su mitocondrial ADN sobreviviera. A través de analizar la distribución de la muestra conocemos además el lugar donde vivió. Es por eso que sabemos  que nuestro linaje apareció en Africa hace “poco”, unos 200.000 años, y que somos poco diversos genéticamente.

Puedes criticar el modelo o las muestras que seleccionas.  Pero lo que es importante señalar es que la evidencia fósil encontrada confirma los resultados de los científicos que analizaron la evolución del ADN mitocondrial, no dejando dudas de que nuestro origen es africano.

Un capítulo de la primera parte lo titula “La reivindicación de Darwin”.  ¿Hay que seguir reivindicando a Darwin a estas alturas? ¿Quiénes no lo aceptan? Por cierto, ¿cómo consiguió Darwin conjeturar que origen de nuestra especie estaba en África? No era en su tiempo, salvo error por mi parte, un saber o una hipótesis aceptada.

Además de nuestro origen africano hay un consenso general entre los biólogos y otros científicos que la teoría de la evolución es cierta. Los creacionistas no tienen una base científica que sustente sus posiciones. La teoría de la evolución se confirma una y otra vez y en ese sentido hay que reivindicar a Darwin. Muchas de sus teorías explicativas de como la evolución trabaja han quedado superadas claro, pero la idea de la evolución biológica permanece. Darwin veía la evolución como una sucesión de especies modificadas para adaptarse mediante la selección natural al medio ambiente. El pensaba que nuestro origen estaba en Africa porque los primates más cercanos a nuestra especie eran africanos. Nos teníamos que haber modificado de una especie que vivía en Africa. Esta hipótesis no era fácil que fuera aceptada porque cuando Darwin hizo publicas sus teorías no había prueba fósil de ello. En cambio, se habían descubierto fósiles humanos diferentes a nuestra especie en Europa.

Una pregunta muy especulativa. Discúlpeme. ¿Con qué podemos asociar en su opinión nuestra capacidad simbólica? Salvo error por mi parte, Ernst Cassirer afirmó, como tesis central, que lo que nos caracterizaba a los seres humanos era ser animales simbólicos.

La primera evidencia de que alguien en el planeta piensa simbólicamente se remonta a algo menos de 100.000 años. Es una época que coexisten varias especies humanas pero sólo una de ellas piensa simbólicamente, el h. sapiens, o al menos existe una clara evidencia de ello que no hay en lo dejado por otras especies humanas. Por tanto, no todo lo humano es simbólico pero sin duda nuestra especie es un animal simbólico.

Pero yo no creo que el simbolismo sea un producto del mito y la religión sino a la inversa, el mito y la religión son producto del simbolismo. El simbolismo sería un producto de la neurología, de las conexiones neuronales, de los cerebros de nuestra especie.

¿Cuál es el origen de la religión? ¿Todas las comunidades humanas conocidas a lo largo de la evolución y de la historia han sido religiosas? Usted escribe en el libro que “llama la atención que europeos, aborígenes australianos y africanos estuvieran practicando ritos religiosos y arte en las superficies de las rocas al mismo tiempo, sin tener contacto entre ellos”. ¿Algunas conjeturas sobre ello?

Es muy curioso que, nada más salir de Africa, los hombres modernos están practicando ritos religiosos allí donde están como hacen los africanos que se quedan sin tener contacto entre ellos. Creo que si algún arqueólogo o antropólogo hubiera encontrado una sociedad atea lo hubiera reportado enseguida. No sé si es el caso.

La religión tiene que ser algo que nace desde dentro del individuo pero que ha llegado a tener una función social. David Lewis-William, a quien entrevisté para escribir el libro, está seguro que la religión es producto del cerebro de nuestra especie. La experiencia religiosa, “poder comunicarnos con el inframundo”, es vivida como realidad aunque sea una experiencia que sólo ocurre en nuestros cerebros. Eso es posible  debido a las experiencias que el cerebro transita en diferentes estados de conciencia aunque todavía no conocemos cómo ocurre. Las culturas dan forma diferente a estas actividades religiosas del cerebro de nuestra especie. El neandertal, una especie humana, no ha dejado evidencia de que fuera una especie religiosa. Tendría que ser atea. Pero en cambio, el primer edificio que el h. sapiens construye es un centro de culto, y la primera cerámica es una Venus, no una olla. Eso ocurre antes que haya sacerdotes o excedente económico.

¿Cual fue el sentido evolutivo de la religión? Poner juntos a diferentes grupos para un objetivo común. El cerebro estaba en condiciones de manejar sociedades todavía más numerosas y complejas y eso hizo para garantizar la reproducción de la especie.

¿Cómo el hombre moderno emigró de África? ¿Un sólo éxodo, varios éxodos? ¿Cómo consiguieron superar las tremendas dificultades con sus medios?

Estudios de ADN muestran que todos los humanos viviendo fuera de Africa descienden de un reducido grupo de unas 150 personas, de ahí nuestra poca diversidad genética, que estarían viviendo en el cuerno de África cuando salieron del continente hace unos 70 mil años. Eso no quiere decir que no hubiera habido otros intentos antes. Pero si los hubo fracasaron. Las trazas genéticas dejadas  en la colonización del planeta por el hombre moderno han mostrado que descendientes de este pequeño grupo llegaron a Australia antes que a Europa. Llegaron siguiendo la costa. Tuvieron que atravesar muy probablemente el mar rojo y seguro el Océano para llegar a Australia desde Indonesia.

Estos pioneros eran individuos iguales a lo que somos hoy. Tenían las mismas capacidades espirituales, inteligencia incluida. El problema para estos grupos era la información y la técnica que tenían. Pero su odisea habla de la capacidad organizativa y del grado técnico que habían alcanzado. Tenían que ser grupos altamente innovadores y creativos.

¿Por qué da usted tanta importancia a los San? ¿Por qué hemos tardado tanto en conocer su existencia?

A los San no se les ha querido ver porque cuestionaban muchas de las teorías que sustentaban el colonialismo: la propiedad privada, el territorio vacío, las razas y civilizaciones superiores, el avance progresivo de la historia,… Pero a mí, lo que me interesaba de ellos era, que su existencia había sido en cierta manera un accidente. Llegábamos a la luna y había un relativo número importante de grupos humanos que vivían recorriendo la sabana del Kalahari diariamente en busca de comida, como se había hecho desde que existen los homínidos. Estos grupos tenían una cosmovisión del mundo y hablaban el idioma más antiguo que se habla. Además estudios genéticos muestran que son la población más antigua viva. Grupos de hombres modernos que habían vivido desde que existen en el mismo territorio donde curiosamente se ha encontrado la evidencia más antigua de conducta humana moderna.

Eso no quiere decir de ninguna manera que los San no hayan evolucionado culturalmente y  que se pueda trazar una línea recta con los primeros grupos del hombre moderno pero sí que, de alguna manera, están más cercanos a ellos.

Voy finalizando, no abuso más de su tiempo. Unas preguntas finales. ¿Para quién ha escrito el libro? ¿Para especialistas? ¿Para personas interesadas en temas científico-filosóficos? ¿Para la ciudadanía en general?

Es un libro para la ciudadanía en general. Creo que todos tenemos la curiosidad de saber nuestros orígenes como especie. El libro es además un viaje al interior de África. Es un libro escrito en un lenguaje no científico pero en él se discuten problemas decisivos de nuestra historia evolutiva. Los especialistas pueden aprovechar ya que aparecen colegas a los que he entrevistado que trabajan en Africa.

El libro ofrece también una aproximación física a yacimientos muy importantes en la historia de la paleontología; creo que puede ser interesante para los investigadores que no hayan tenido la oportunidad de hacerlo en vivo.

¿Se puede hacer filosofía, se puede pensar bien políticamente, sin un conocimiento cabal de temas como éste que nos explica en el libro?

Depende cual sea el problema que te plantees

Vale, de acuerdo. ¿Por qué el dominio de los científicos “occidentales” es tan abrumador en estos campos? ¿No hay científicos africanos investigando sobre el origen de nuestra especie en África?

Tiene que estar relacionado con la debilidad de los sistemas educativos en Africa y la historia del colonialismo. Por ejemplo, en Sudáfrica, donde el 80% de la población es negra, sólo el 20% de los estudiantes universitarios son negros. Cifras peores existen con los profesores universitarios. Y estamos hablando de Sudáfrica, un centro pionero en la paleontología en el continente.

Hay además un problema de presupuesto. La economía africana es débil comparativamente, comparando con la de “occidente”.

Pero el pensamiento científico se va abriendo camino en Africa con la descolonización. Hay importantes paleontólogos originarios como el profesor Francis Musonda que trabaja en la Universidad de Zambia a quien tuve la oportunidad de entrevistar.

¿Mandela sigue siendo un hombre decisivo en la historia de África y de la emancipación humana? ¿Queda algo de su legado en la Sudáfrica de 2018?

Por supuesto que queda su legado, aunque la economía no haya colmado las expectativas que la población negra había depositado en el nuevo régimen. La derrota del apartheid que él simboliza fue una victoria de la humanidad contra  el racismo. Y me imagino que sin haber sufrido, solo por el color de la piel, la opresión, discriminación, humillación, en definitiva la violencia diaria, es difícil entender lo que significa haber derrotado al opresor racista blanco. Esta victoria multiplicó por mil la autoestima negra que estaba en los suelos pisoteada por los blancos colonialistas durante siglos

Si yo afirmara, si yo afirmo “todos somos africanos”, ¿usted qué me respondería?

Sí, todos somos hermanos de la misma especie nacida en Africa

La sinrazón patriarcal, el dominio abrumador del macho, la ideología masculina dominadora, el maltrato y asesinato de mujeres, ¿están relacionados con nuestros orígenes como especie? ¿Somos así porque somos muy animales?

Ya hemos dicho que la historia se construye a hombros de la especie. Sabemos además que el hombre moderno cuenta con la capacidad de crear cultura, entendida ésta como aquel comportamiento que se expande dentro de un grupo mediante su aprendizaje social. Una cualidad que compartimos con los chimpancés y tuvimos que heredar de nuestro ancestro común y que por tanto tiene que tener una base genética. Eso quiere decir que las diferencias sexuales que existen -las mujeres pueden embarazarse y suelen ser más débiles fisicamente- no necesariamente implican desigualdad social y dominio en las relaciones de grupo. Estas relaciones de explotación son una construcción cultural y por tanto social. Por ejemplo, las mujeres San tenían diferente rol que los hombres San. Tenían prohibido cazar con el arco. Pero los antropólogos que han estudiado su sociedad dicen que eran sociedades igualitarias. Eso quiere decir que el maltrato a las mujeres no es una consecuencia genética sino una construcción social.

No es por la diferencia sexual que maltratamos a las mujeres con quien vivimos. Es un problema de genero.

En línea con muchos primatólogos: ¿sólo los seres humanos somos seres inteligentes? Si no fuera así, ¿qué nos distingue de otras especies inteligentes?

El problema sería definir que es la inteligencia. Si es una capacidad de aprendizaje y de inferir conclusiones, creo que todas las especies son inteligentes. Unas aprenden instintivamente a base de repetición; otras, observando, y los primates aprendemos a inferir resultados haciendo asociaciones. Nuestro cerebro esta construido con el mismo ladrilló que los demás cerebros, pero es más grande (relación con el tamaño corporal) y sobre todo más denso. Estos cerebros aprenden más rápido, almacenan más información y la procesan mas rápido, lo que les permite inferir más sofisticadas y acertadas conclusiones que los cerebros de otras especies.

Perdóneme mi tontería “saganiana”, me desvío mucho de nuestro tema. En su opinión, ¿sólo hay vida inteligente en nuestro planeta?

Creo que estadísticamente tiene que  haber vida inteligente en otro planeta.

¿Quiere añadir algo más?

Gracias por su interés en el libro

Gracias a usted por él y por su tiempo y generosidad.

 

el-nacimiento-de-una-especie-un-viaje-a-africa-en-busca-del-origen-de-la-vida-humana

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