Yemen, ¿Puede crear la guerra un nuevo estado en el Sur de Arabia?

La complejidad y volatilidad de la guerra del Yemen es conocida. En este artículo se explica la aparición del Consejo de Transición del Sur (STC), los reclamos de independencia y por qué el STC está adquiriendo cada vez más importancia en el curso de una guerra que no acaba y ha provocado la peor catástrofe humanitaria de nuestros días.

Adén antes de la guerra

I
LOS SEPARATISTAS

Hace un año, en agosto de 2019, cuando empezaba a estar claro que la guerra del Yemen era inganable para la coalición encabezada por Arabia Saudí, separatistas apoyados por Emiratos Árabes Unidos (EAU) tomaron el puerto de Adén anunciando que el sur se separaba de Yemen. La movida llamó la atención porque los separatistas organizados en el Consejo de Transición del Sur (STC) forman parte de una coalición que defiende la unidad del Yemen y su gobierno tiene la capital en Adén.

Hay que recordar que la unión del Yemen había sido un objetivo compartido por el norte y el sur desde mucho antes que los dos estados se unificaran. Tanto los yemeníes del norte como los del sur sentían pertenecer a una misma entidad. Yemen era para ellos una identidad cultural, histórica y religiosa a la que pertenecían.

Tanto los coroneles nacionalistas influenciado por Gamel Abdel Nasser que derribaron al Imam en Sanaa en 1962 como los líderes marxistas que tomaron el poder en el Sur tras la derrota armada del colonialismo inglés en 1967 compartían un mismo objetivo aunque diferían en la organización social. Querían un Yemen unido, desarrollado y con un estado moderno, incluso si nunca antes hubiera existido un poder unificado en el territorio que reclamaban. Yemen del Sur siempre había estado dividido en sultanatos u otras formas de poder local. La idea de un poder único en todo Yemen había sido una idea del Imam, el rey yemení, que gobernaba bajo referencias coránicas unas tribus nunca colonizadas. En 1940 el Imam Yahya (1904-1948) demandó a los ingleses que devolvieran Aden. Más tarde el movimiento nacionalista que como en otros países arabes floreció en los años cincuenta hizo suya esa demanda (1). Las conversaciones para la unidad se iniciaron inmediatamente después de la independencia del sur pero fueron boicotedas por Arabia Saudi que no quería un Yemen democrático, fuerte y moderno al sur de su frontera. Hubo que esperar hasta 1990 para la unificación.

La guerra del 94, cuando la elite del sur decidió romper el acuerdo de unificación y separarse de nuevo, fue fácil de ganar para el Presidente Saleh, porque los yemeníes la vieron como una guerra entre élites por el petróleo recién descubierto en Mareb, Shabwa y Hadramout. Las milicias locales sureñas de Abyan, Shabwa y Yafii dejaron pasar a los norteños sin pelear, facilitando su victoria.

La sensación era radicalmente distinta veinte años después. Antes de la guerra era fácil ver en Adén cómo crecía entre la gente la idea de que el régimen de Saleh había dejado los objetivos modernizadores y de desarrollo de la unión a un lado.Había optado por la corrupción, el nepotismo y la apropiación de la riqueza nacional por un puñado de familias. Para muchos sureños los objetivos de la unificación habían sido traicionados por el norte, o en todo caso las tribus que se oponían a la modernización habían ganado.

Yemen del Sur tiene una extensión bastante mayor (1,5 veces) que el norte, pero está despoblado. Mucho de su territorio es desierto; solo el 1% del suelo es arable. Su población de 4 millones es solo un 13% del total del Yemen, pero tiene el puerto, petróleo, minerales y cientos de kilómetros de costa donde pescar. El sur había creído que la unificación ayudaría a Adén a parecerse a Dubai, pero a sus ojos Saleh y el jeque Al Ahmar (el mayor líder tribal en el norte) se habían quedado con todo el dinero del petróleo del sur. No es de extrañar que un movimiento social contra la marginación germinase con el tiempo. Es curioso que el surgimiento de este nuevo movimiento coincidiera con la rebelión de los huzíes en Sadaa, en el otro extremo del Yemen. También se quejaban de la marginación y el abandono.

La ciudad de Shibam en Hadramout

Al-Hiraak fue fundado en el 2007, cuando un grupo de militares del viejo ejército del sur empezaron a manifestarse exigiendo que el gobierno de Sanaa les pagase las pensiones. El movimiento expresó un malestar social que existía desde la derrota en la guerra del 94. Pronto ganaron el apoyo de campesinos que reclamaban su tierra robada, funcionarios y militares retirados que no cobraban sus pensiones, mujeres que añoraban sus derechos, algunos líderes tribales modernizadores. Muchos de ellos empobrecidos como consecuencia de la discriminación y explotación que asociaban con la “ocupación” del norte.

Al-Hiraak nació desde abajo como un movimiento social, no como la plataforma política de algún partido. Sin liderazgo, pronto aglutinó a diversas tendencias políticas que resistían la “ocupación” del norte. Se convirtió en un frente donde el secesionismo solo era una fracción, pero sus defensores crecieron cuando el movimiento atrajo a los viejos cuadros socialistas, entre ellos Ali Salim al-Beiddh, quien había liderado la guerra de secesión de 1994.

Los viejos socialistas hablaron menos de socialismo y más de independencia, aunque reclamaban una vida decente para todos. Líderes anteriores a 1990 eran reconocidos por jóvenes nacidos después del 90. El socialismo, aunque había fracasado no había dejado un mal recuerdo (2). De cualquier manera el movimiento era más una ideología de revancha y resistencia que una apuesta propositiva. La presencia del gobierno de Sanaa era cada vez más vista por el movimiento como una ocupación de corruptos, ladrones y saqueadores.

El movimiento participó en la revolución árabe del 2011, que también llegó a Yemen. Hubo manifestaciones en Adén. Incluso una parte del movimiento participó en el Diálogo Nacional posterior en Sanaa, donde se discutió cómo repartir el
poder tras la caída del régimen de Saleh. Todavía se creía que era posible crear un equilibrio entre los que hasta entonces eran dueños del poder y los marginados del mismo. Se pensaba que Hadi, que en el 2012 sustituyó transicionalmente a Saleh, por ser del sur podía ser un puente en esta transición a una República Federal donde el poder y los recursos se repartiesen entre el norte y el sur. Pero pronto se empezó a dudar de que esto fuera posible. Hadi estaba demasiado cerca de Arabia Saudí y Estados Unidos y lejos de un territorio nacional que cada vez controlaba menos. Su propuesta de dividir el sur en dos provincias federales excluyendo a Adén del control de petróleo del sur acabó en una crisis militar que todavía no se ha resuelto. Algo similar pasó con los huzíes, que estaban de acuerdo con una república federal pero no con la propuesta de Hadi de seis provincias federales, que los debilitaba.

En medio de la guerra, en mayo del 2017, separatistas aglutinados en torno Al-Hiraak crearon el Consejo de Transición del Sur (STC) adoptando la vieja bandera de la independencia. Su líder, el general Aidarus al-Zoubaidi, había sido nombrado por Hadi gobernador de Adén en diciembre del 2015, pero había roto con su gobierno. El STC describió su labor como “poner las ruedas del coche de la independecia”. Aidarus al Zoubaidi, apoyado por Emiratos Árabes Unidos, consiguió que los gobernadores de al-Dhale, Shabwah, Lahj, Hadramout, al- Mahara y la isla de Socotra formaran parte del Consejo. El gobernador de Abian, de donde es Hadi y Al-Qaeda tiene su base, no se adhirió.

II
EL GOBIERNO DE HADI

El puerto de Mukalla

La toma del puerto de Adén por las milicias separatistas en el verano del 2019 fue inmediatamente contestada por las tropas del gobierno de Hadi, que después de fieras batallas y decenas de muertos recuperaron los símbolos del poder, aunque en la práctica el STC siguió controlando la seguridad en la ciudad. Hadi no tenía otra opción, aunque su respuesta debilitase aún más su alianza militar contra los huzíes que hacer la guerracontra el STC. Sin el sur su gobierno entraría en la categoría más baja de todos los gobiernos: la de aquellos que no tienen territorio.

Hadi, él mismo sureño, había buscado refugio en Adén cuan- do, depuesto por la coalición huzí-Saleh, se fugó de Sanaa semanas antes de que la guerra empezase en marzo del 2015. Había sido en su juventud un cuadro militar formado en Egipto y Rusia. En 1986 había escapado a Sanaa con su jefe Ali Nasser, el Presidente de entonces de Yemen del Sur, derrocado por camaradas del Partido Socialista en una guerra fratricida. En Sanaa se cobijó bajo el manto del Presidente Saleh, quien le nombró vicepresidente en 1994 como premio a su papel en la guerra contra los secesionistas. Fue el jefe del ejército que ocupó Adén. En el 2015 volvía a huir de nuevo desde Adén, esta vez a Riad, cuando el ejército de la coalición huzí-Saleh sitió la ciudad. No se debe sentir seguro en la capital de su gobierno porque después de cinco años sigue instalado en Riad.

La alianza entre Hadi y los separatistas nació más de una necesidad que de un acuerdo estratégico. Al-Hiraak no confiaba en un Hadi asociado con los intereses de los ocupantes del norte. Los separatistas necesitaban a Hadi para detener el avance de la alianza huzí-Saleh y Hadi necesitaba al sur para tener un territorio creíble que mostrar a la comunidad internacional. Esta alianza de compromiso dio al gobierno del norte –reconocido internacionalmente e instalado provisionalmente en Adén– la oportunidad de revertir la idea que los sureños tenían del norte, pero Hadi no la aprovechó. La vida del sur no mejoró. La corrupción siguió, como lo hizo el sentimiento de abandono. Adén es la ciudad en el mundo donde es más fácil morir de coronavirus en los hospitales dado el deterioro del sistema de salud.

Además Hadi trajo con él a las milicias del Islah, el partido islámico del Yemen, que habían saqueado Adén durante la guerra del 1994 y que tanto odiaban en esa ciudad (3). Los separatistas acabaron reforzando su alianza con los Emiratos Árabes Unidos, que apoyaban sus reclamaciones y habían declarado la guerra al islamismo político en la región. Abu Dhabi no quería que el Islah, que es parte de la coalición contra los hu- zíes, formara parte del gobierno de Hadi en el sur (4). En ese ambiente conflictivo, en 2017 los separatistas y Hadi acabaron rompiendo en medio de la guerra. Hadi cesó a Aidarus al- Zoubaidi como gobernador de Adén, lo que llevo al nacimiento del Consejo Transicional del Sur (STC) y al comienzo de las hostilidades entre las milicias del Cinturón de Seguridad, controladas por el STC y entrenadas por Emiratos, y las tropas de Hadi.

Los separatistas tienen miedo de que Hadi explote en su provecho las diferencias sociológicas existentes en el sur. La modernización del Sur de Arabia había acabado para los ingleses en las afueras de la ciudad de Adén, dejando el territorio circundante en manos de las tribus, sus jeques y sus sultanes. Los ingleses nunca crearon una elite local moderna fuera de la ciudad. La vieja cultura tribal de hacer política continuó fuera de Adén durante la colonia. De hecho uno de los objetivos del socialismo fue la abolición del tribalismo. Una práctica que paradójicamente ayudó a la unificación en 1990 y que dificulta ahora la expansión del independentismo. Los hombres tribales ven con recelo a unos separatistas de una ciudad que se sienten más sofisticados que ellos o al menos con una historia diferente después de 23 años de independencia.(5)

Las hostilidades entre separatistas y unionistas han seguido desde la proclamación
del STC, pero Riad y Abu Dhabi han hecho lo posible para que el conflicto se contenga hasta que termine su principal tarea: derrotar a los huzíes; por otra parte un objetivo
cada vez más difícil de realizar. Facilitaron en noviembre último un acuerdo entre Hadi
y Aidarus al Zoubaidi a pesar de que Riad prohibió a este su entrada en Arabia Saudí durante las negociaciones. El acuerdo repartía el poder reconociendo el liderazgo de Hadi. Pero no pasaron seis meses y las hostilidades estaban de vuelta en Adén. En abril el Consejo de Transición aprovechó la indignación que causó la parálisis del gobierno de Hadi frente a las inundaciones que arrasaron la ciudad para volver a tomar Adén de las manos de Hadi y proclamar la autonomía del sur.

III
EMIRATOS ÁRABES UNIDOS (EAU)

Isla de Socotra

EAU es uno de los responsables de la guerra de Yemen. Mohammed bin Zayed (el hombre fuerte en Emiratos) acompañó a Mohammed bin Salman, el actual príncipe heredero de Arabia Saudí, a Washington para obtener permiso y ayuda militar del Presidente Obama antes de empezar la guerra.

En la división de tareas que acordaron EAU se hizo cargo del sur mientras los saudíes lo hacían del norte. Mohamed bin Zayed envió 5.000 soldados (oficialmente murieron 100) bien preparados y equipados. Fueron ellos quienes al iniciode la guerra lideraron la ofensiva por lacosta del Mar Rojo, tomando los puertos de Moja y Joja y después fueron la vanguardia de la ofensiva por tierra, esta vez sin éxito, para tomar el puerto
de Hodeidah.

En julio del 2019, tras cuatro años de guerra, Mohamed bin Zayed decidió retirar sus tropas reconociendo que la guerra no podía ganarse. Sus soldados no dejaban buen recuerdo. Amnistía Internacional les acusó de mantener cárceles secretas en las que se torturó, violó y desapareció sistemáticamente a prisioneros. “Él piensa que es Maquiavelo pero actúa más como Mussolini” ha dicho de Zayed Bruce Riedel, un antiguo agente de la CIA, al The New York Times. A pesar de su salida dejó una reducida presencia militar en Adén y se comprometió a seguir pagando los salarios de los 20-30 mil combatientes milicianos que coordinaban sus tropas. Hay informaciones de que esto no está ocurriendo. Emiratos había enviado también cuerpos especiales para entrenar milicias que pudieran hacer frente a los islamistas de Hadi. Se sabe que Zayed está obsesionado con Irán y el islamismo político, especialmente con los Hermanos Musulmanes. Estas milicias fueron las que se enfrentaron a los soldados de Hadi y a las milicias del Islah y se hicieron con el control de Adén en agosto del 2019, un mes después de la salida de las tropas emiratíes.

La intervención de Mohamed bin Zayed en la guerra del Yemen es parte de un proyecto geopolitico más ambicioso que en rasgos generales comparte con Mohamed bin Salman. Abu Dhabi y Riad necesitan construir una economía no dependiente del petróleo aprovechando su inmensa riqueza generada por el mismo (su tiempo se está acabando) mientras expanden su poderío militar para asegurarlo. Su estrategia es ocupar en nombre de Estados Unidos (comprándole armas y servicios militares) el vacío dejado por este tras su derrota en Iraq y Afganistán. EAU tiene soldados en Yemen, Libia, Somalia y Egipto (norte de Sinai). Mohamed bin Zayed y Mohameb bin Salman necesitan asegurarse estrechos, corredores, recursos y mercados a ambos lados del Mar Rojo para su proyecto económico de “grandes naciones”. Su problema es que no son los únicos en ese tablero geopolítico. Turquía y Qatar (países en donde los Hermanos Musulmanes tienen gran influencia) e Irán son parte del juego. Las grandes potencias participan moviendo tanto como pueden a estos jugadores como sus alfiles En este proyecto lo que necesitan de Yemen es el control del estrecho de Bab al Mandab y bases militares (tanto Mohamed bin Zayed como Mohamed bin Salman se están disputando violentamente la Isla de Socotra) para controlar el Golfo de Adén. Fundamental para asegurar el sur del corredor del mar rojo y los ricos recursos de Somalia, Etiopía (un gran mercado potencial), Eritrea y Sudán, donde Mohamed bin Zayed tiene importantes intereses. El corredor norte del Mar Rojo y el acceso al Mediterráneo lo quieren asegurar con su alianza con Egipto e Israel.

La salida de las tropas de EAU de la guerra de Yemen no hipoteca este gran proyecto siempre que Abu Dhabi mantenga el control del Golfo de Adén; por eso necesita controlar el Sur del Yemen. Aidarus al-Zoubaidi, el líder del Consejo de Transición del Sur, vive en Abu Dhabi como Hadi vive en Riad. EAU se puede sentir confortable con un Yemen del Sur independiente –real o de facto– como ocurre con Somaliland en Somalia. No ocurre lo mismo con Arabia Saudí, que tiene miles de kilómetros fronterizos con Yemen y no puede salir tan fácilmente del pantano en el que se ha metido con la guerra. Para Riad Yemen no es solo un peón en el juego de ajedrez regional; es un problema de Seguridad Nacional. Riad necesita un gobierno en Sanaa bajo su nómina, no un Yemen dividido que no haría más que crear inestabilidad en su frontera. De cualquier manera EAU sabe que en caso de que no gane la guerra Riad prefirirá un Yemen dividido que uno solo bajo control de los huzíes. La existencia de dos estados en el sur de Arabia debilitaría a un Yemen en manos de un aliado de Teherán. Es lo que hizo Riad antes de la unificación de 1990: debilitar a Yemen tanto como fuera posible, fomentado la confrontación entre el norte y el sur separados. Hasta llegó a armar a los dos países y organizar magnicidios de presidentes del norte que querían la unificación.

IV
EL GOBIERNO HUZÍ DE FACTO DE SANAA

La ciudad vieja de Sanaa antes de la guerra

En abril los separatistas volvieron a adueñarse de Adén. Tomaron el control del puerto, el aeropuerto y el Banco Central y proclamaron su autogobierno. Es difícil especular porque lo han hecho de nuevo y han roto el acuerdo de noviembre. Quiza el STC tema la llegada de milicias islamistas de Marib y Al Jauf, derrotadas por los huzíes, y quieren reforzar su control antes de que lleguen. A finales de mayo Aden Times informó que expertos estadounidenses ayudando a la coalición habían abandonado “en secreto” su sede en Marib con todos sus aparatos. La ciudad esta sitiada por los huzíes. La derrota de Hadi, en caso de producirse, desplazará el epicentro de la guerra hacia el sur, poniendo en peligro las alianzas políticas actuales.

La idea de un Yemen unificado es del Imam Yayha, quien pidió en 1940 a Inglaterra que le devolvieran Adén. El movimiento político de los huzíes es republicano, pero comparte el mismo orgullo de pertenencia a un territorio: las montañas del norte del Yemen, que nunca ha sido colonizado. Los huzíes consideran a Yemen del Sur una parte de Yemen, de la misma manera que lo hacía el Presidente Saleh. En el Diálogo Nacional que siguió al hundimiento del régimen de Saleh los huzíes aceptaron una República Federal para Yemen, como lo hizo una fracción del movimiento de resistencia Al-Hiraak, no una separación.

Abdel-Malek al-Houthi, el líder huzí, ha calificado la crisis en Adén como una crisis interna de la coalición, no como un problema de integridad territorial. Los huzíes ven al Consejo de Transición del Sur como un instrumento de Emiratos Árabes Unidos, como un producto de la política exterior de Estados Unidos, no como una genuina fuerza política nacional. Está claro que no van a aceptar la separación del Yemen; otra cosa es su capacidad para tomarlo militarmente en caso de que acaben derrotando a las fuerzas de Hadi en el norte.

Pero la política en Yemen es imprevisible. A medida que la guerra se desplace hacia el sur las actuales alianzas serán puestas en tensión. Hermanos Musulmanes es un miembro importante de la coalición que lidera Hadi. Lo ha sido en Al Jauf y en Taiz, pero como hemos dicho Mohamed bin Zayed no quiere que formen parte del gobierno en Adén. El asesinato el dos de junio del periodista Nabil Hasan al-Quaety, no augura nada bueno. El periodista apoyaba la independencia y era frecuentemente acusado por el Islah de recibir dinero de Emiratos. En las redes sociales pocos dudan de que ha sido ejecutado por los Hermanos Musulmanes o Al Qaeda. Hay que recordar que antes que empezara la guerra en el año 2015 el periodista Abdel Karim al-Khaiwani fue asesinado en Sanaa por Al-Qaeda. Abdel Karim al- Khaiwani se había distinguido por reportar todas las violaciones de los derechos humanos en las guerras de Sadaa hasta convertirse en un símbolo de la resistencia de los huzíes. Algo similar estaba ocurriendo con Nabil Hasan al-Quaety y el STC.

La situación es preocupante porque cualquiera que conozca Yemen sabe la dificultad para controlar por procuración; incluso si Emiratos y Arabia Saudí llegaran a un acuerdo entre ellos sobre el sur del Yemen. La política en Yemen es compleja y las alianzas cambian a veces de manera inimaginable, como mostró la alianza entre los huzíes y Saleh después de librar a muerte seis guerras entre ellos. ¿Puede ocurrir lo mismo con los Hermanos Musulmanes si el CTS los margina completamente echando más madera a una guerra que ha provocado la peor catástrofe humanitaria de nuestros días?

notas

  1. Los republicanos del norte empezaron a negociar la unificación con el sur tan pronto éste recuperó la soberanía. El mismo sur, desde el primer día de independencia tenía la reunificación en la mira. Su hombre fuerte entonces, el marxista Abdul Fattah Ismail, era él mismo de la ciudad norteña de Taiz y abogaba por la unificación bajo un régimen socialista.
  2. La República Socialista (1967-1990) se había ahogado en pugnas, purgas y guerras intestinas. Incapaz de dotarse de un modelo económico se mantuvo por las remesas que enviaban los emigrantes y la ayuda soviética. Acabo hundiéndose con el derrumbe de la URSS. Pero a pesar de ello no dejó un mal recuerdo porque la gente tenía lo suficiente para comer, había orden y seguridad, se construyeron escuelas y centros de salud, había tribunales en los que podías confiar y las mujeres tenían más libertad. El Islam permitido nunca desempeñó un papel político relevante y el poder tribal se redujo.
  3. El Presidente Saleh usó a 3.000 guerrilleros islamistas que habían peleado en Afganistán contra los socialistas del sur en la guerra de 1994. Todavía en Adén recuerdan cómo wahabistas y Hermanos Musulmanes compartían entonces el mismo partido, el Islah, y saquearon la ciudad llevándose todo lo que pudieron al norte. Luego dos mil islamistas fueron a Iraq financiados por los saudíes y qataríes a luchar junto Al-Qaeda. A su regreso a Yemen fundaron en el año 2009 la organización Al-Qaeda en la Península Arábiga. Muchos de ellos están peleando en la guerra organizados en milicias junto a Hadi. Se sabe que en la región el terrorismo desaparece en tiempos de guerra para emerger de la mano de los estados cuando acaba si la diplomacia no consigue sus objetivos y la salida de la guerra está agotada.
  4. Hadi intentó sacar ventaja de la presencia de Al-Qaeda. Al-Qaeda tenía su base en Abian, de donde es Hadi. The New York Times reportó que Al-Qaeda llegó a gestionar desde Mukalla (de donde fue expulsada militarmente por soldados de Emiratos) los ingresos del petróleo de Hadramout en nombre de Hadi durante más de un año. Los separatistas pensaron que Hadi seguía con la vieja estrategia del norte de usar el islamismo con- tra ellos, de hecho Al-Qaeda ha atentado varias veces contra las milicias controladas por el STC.
  5. La burguesía inglesa, a diferencia de con Hong Kong, nunca vio la colonia como un mercado a penetrar, a pesar de que Adén era un bazar en el camino a La Meca para muchos musulmanes. Londres vio su colonia en el sur de Arabia como un puerto en la ruta de la India y una base militar. De hecho Adén fue conquistado ( “comprado” en 1835 al sultán de Lahej) desde Bombay. La apertura del canal de Suez en 1869 aumentó su valor. La conquista de los sultanatos y territorios alrededor de Adén fue hecha por razones de seguridad, no por razones económicas. Los sultanes y jeques siguieron haciendo política a su modo tradicional. Consideraban a Adén un implante colonial en su territorio y recelaban de las inten- ciones de Londres.

Este articulo ha sido publicado en la revista El VIEJO TOPO numero 390-391

https://www.elviejotopo.com/revista/el-viejo-topo-num-390-391/

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