Bruselas acaba de publicar (octubre 2026) una segunda lista de minas estratégicas de tierras raras para reducir la dependencia de China. La primera fue publicada en marzo del 2025. Seis de las más importantes minas de las listas están en Laponia. Este reportaje expone las consecuencias que su explotación va a tener entre los sámis. La catalogación de mina clave por la Unión Europa permite a las mineras saltarse restricciones ecológicas y voluntades de las comunidades. No hay limitaciones en impactos destructivos sobre el medio ambiente.
Texto y fotosMark Aguirre

Todas las noches, mientras la ciudad de Kiruna duerme a las 2:00 de la madrugada la profundidad de la tierra explota. Los mineros no paran de sacar hierro de sus entrañas amenazando con hundir a a la ciudad de Kiruna con sus detonaciones.
La iglesia de madera roja uno de sus edificios emblemáticos construido cuando la ciudad se estableció a principios del siglo XX, diseñada como una cabaña sámi, ha sido literalmente arrastrada 5 kilómetros a un nuevo emplazamiento.
El plan es conservar la mina y convertir la vieja ciudad en un jardin vacío. En menos de una década construirán viviendas para los 19 mil habitantes actuales de Kiruna y trasladaran los edificios emblematicos a la nueva ciudad. El coste correrá a cuenta de la mina de hierro.
Stefan Vasara ha recibido un aviso de que tiene que salir de su casa en menos de 10 años. Vive en Övre Norrmalm entre la estación de tren y la montaña Luosssavaara. Dice que la ciudad ha empezado a construir lo que será su nueva vivienda. Esta a ocho kilómetros de la actual. El problema que tiene es que le ofrecen un lugar más pequeño que el que vive. La razón que le dan es que la propiedad del suelo es del Estado no del municipio quien esta a cargo de la relocalización. De cualquier forma sabe que tendrá que moverse.

Kiruna es la ciudad más al norte de Suecia. Está dentro del Círculo Polar Artico en territorio sámi. El único grupo étnico pastoril que ha sobrevivido en Europa con identidad propia. Es un pueblo sin Estado que ha logrado adaptarse a la historia conservando su identidad. Los sámis tienen un parlamento e instituciones culturales propias. Pero sin soberanía sobre un territorio están somertidos al poder de los Estados de Suecia, Noruega, Finlandia y Rusia donde se extiende Laponia.
Paulina Kuhmunen esperaba el autobus para regresar a su casa en la parada enfrente del hotel Escadinavia en Stadskärma el nuevo centro de la ciudad. Nació en Kiruna en una familia de mineros. Regresó hace 6 años después de vivir 30 años fuera trabajando como maestra. Fue el año que el nuevo ayuntamiento, un edificio circular junto a una torre de hierro con un reloj, fue inagurado en Kirunas Stadskärma.
Paulina no vive en el nuevo centro pero dice que lo visita a menudo. Le gusta pasar horas en la nueva biblioteca. Dice que le ha costado tiempo aceptar la Kiruna actual. No tragaba que destruyeran la ciudad en que había crecido.
El municipio quiere convencer a los ciudadanos de que el traslado puede ser beneficioso para elllos. Una gran parte de la población trabaja en la mina. La ciudad les ha prometido convirtir a Kiruna en una ciudad modelo.
¨La mina ha sido muy negativa con los sámi y mi vieja ciudad pero mi padre trabajaba en la mina. Ahora lo hace mi hermano. ¿Cómo puedo decir que todo lo que ocurre es negativo?”decía Paulina.
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La montaña Luossavara donde empezó a explotarse la mina, está tan deteriorada que parece una piramide construida con terrazas, era entonces, hace casí 150 años, un paso de los rebaños de renos en su migración anual. En sus alrededores solían parir las renos de los sámis recuperándose en los pastos y bosques que rompían en la primavera el hielo. Eran pastos de transición entre verano e invierno en la ruta que seguían los rebaños a través del lago Luossajävri hacia tierras más altas.
La mina fundó la ciudad para acoger a los mineros (el censo oficial en 1900 era de 222 personas), y los renos dejaron de llegar a la montaña perjudicando la forma de vida de los sámis.
La mina , LKAB, fue establecida en la ultima década del siglo XIX por el ingeniero Hjalmar Lundbohm. Aunque empezó como una aventura privada pronto fue nacionalizada. El ejercito se sentó en su consejo de Administración. El hierro permitía fabricar armamento. En 1902 se inaguró una línea de tren, the Kiruna Narvik Railway, que unía la mina con Narvik un puerto en Noruega en el Oceano Atlantico libre de hielo todo el año.
La mina sigue siendo hoy una empresa estatal y la línea de tren sigue funcionando. LKAB (Luossavaara-Kiirunavaara AB) es una de las empresas que más contribuye en la actualidad a las arcas suecas a través de los impuestos. La mina además aporta el 86% del hierro producido en la Unión Europea.

Exploraciones recientes han descubierto que el depósito tiene el cuerpo mineral de hierro continuo conocido más grande del mundo. Un disco gigante de magnetita de cuatro kilómetros de largo de norte a sur y de 80 metros de ancho de promedio. El disco desciende bruscamente desde la montaña hacia el centro de la ciudad. Nadie sabe con exactitud la profundidad pero se calcula en 1500 metros. Es también un hierro de gran pureza: en torno al 65-70% frente al 30-40% de la mayoría de los depósitos que se explotan.
En Hjalmar Lundbohmsgarden, la casa donde vivió y gestionó la mina en sus primeros años el ingeniero Hjalmar Lundbohm, convertida hoy en un café, hay varias fotografias colgadas en las paredes. En una de ellas hay un grupo de hombres parados a la entrada de la casa. Están retratados miltares con sus bandas y medallas junto a miembros de la casa real y políticos locales. Esta también Herman Lundborg nombrado en 1922 director del Insituto Sueco de Biología Racial que clasificó a los Sámis como una raza inferior y defendía la eugenesia para defender la “raza sueca”. Herman Lundborg estaba visitando Kiruna para hacer medidas craneáles y poder clasificar racialmente a los sámis. En pleno racismo investigadores llegaban y forzarban a los sámis a desnudarse parar tomar medidas antropológicas biométricas.
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Kautokeino (Guodageaidnu) es el último pueblo al sur de la Laponia noruega antes de atrevesar Finlandia para llegar a Kiruna. Son tres horas de viaje. En la historia de los sámi tiene un lugar extraordionario. Kautokeino fue el centro de la única insurrección conocida del pueblo sámi en su lucha contra la colonización. Hay un múseo sobre la misma y todavía los locales la recuerdan como un acto de resistencia. *
En Kautokeino está el Teatro Nacional Sámi un edificio construido en piedra y madera por Kjetil Trædal Thorsen el arquitecto que diseñó la Biblíoteca de Alejandría. Aunque hay diferencias entre los sámis noruegos, finlandeses y suecos existe una identidad común. Hablan la misma lengua con diferentes dialéctos y comparten su cultura. Se calcula el número de sámis en 75 mil la mayoría viviendo en Noruega donde existe un parlamento que no puede tomar decisiones pero si tiene derecho de asesoramiento al parlamento noruego.

Beaivvas Sámi Nasjonalteater (Sámi Nacional Teatro) en Kautokeino

Los sámis con su cultura lograron adaptarse a una vida en la extrema dureza climática en la tundra helada de invierno, las temperaturas pueden bajar hasta menos 40 grados celsius. Combinaron la recoleccion-caza-pesca con el pastoreo trashumante de unos renos que les garantizaban comida, ropa y transporte. Sus líderes religiosos (chamanes) eran muy importantes en sus vidas; los comunicaban con los espíritus que regían el mundo. Vivieron de esta forma hasta el siglo XVII cuando llegaron a su territorio colonos del sur de Escandinavia con sus misioneros luteranos. Después los Estados recien llegados empezaron a poner trabas al movimiento transfronterizo de sus rebaños. Los sámis acabaron asentándose en comunidades. En Vardø un pequeño pueblo costero noruego, misioneros ejecutaron en el siglo XVII a decenas de chamanes sámis quemando sus tambores sagrados. Hay un monumento en su memoria.
En el Museo de Alta, una ciudad en la región del Cabo Norte en Noruega a 300 kilómetros al norte de Kautokeino, hay una sala que explica la lucha de los Sámis en los años setenta y ochenta del siglo pasado contra la presa Alta-Kautokeino concebida por el gobierno noruego para producir electricidad. La lucha en defensa del río generó un movimiento masivo de resistencia que duro años. Al final la presa se inaguró en 1987 pero mucho más reducida que había sido planeada. Fue un punto de inflexión en la lucha de los sámis por sus derechos como pueblo. Dos años después se inaguró el parlamento Sámi en Karasjok.
La resistencia a proyectos ligados a la industrialización abrió una discusión sobre lo que es ser sámi. Con la urbanización familias sámis emigraron a las ciudades y tuvieron que adoptar otra forma de vida que la tradicional. Las escuelas noruegas o suecas hicieron todo lo posible para que los niños sámis hablasen noruego ó sueco. Muchos sámis terminaron abandonando su lengua ancestral ocultando su identidad. Los padres no se opusieron porque sufrían las consecuencias de hablar en sámi: discriminación y menos oportunidades. La lengua sámi acabó relegada a un medio de comunicación entre nietos y abuelos.
En Kiruna esto está cambiando con el nuevo movimiento de resistencia a los nuevos proyectos mineros. Es cómo si hubiese ciclos en que emergen problemas no resueltos. El interés en la cultura y tradición sámi está renaciendo de nuevo. Hay más libros publicados en lengua sámi; más exhibiciones de artistas sámis llamando a la resistencia, mientras crece en movimiento para que las escuelas enseñen en sámi.
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En Congas en el municipio de Vado en el Cabo del Norte las comunidades acusan al gobierno de apropiarse de su tierra. Llevan una lucha para parar un proyecto de turbinas de viento que destroza pastos e irrumpe la ruta de migracion de sus renos. Las comunidades dicen que sus rebaños se asustan y se niegan a pasar por el lugar. En la Laponia noruega hay 7 proyectos como el de Congas con cientos de turbinas planeadas a los que se oponen los sámis.
En Repparfjord un fiordo en Hammerfest, un pueblo cercano a Alta, famoso por su salmón, el gobierno de Noruega ha dado permiso a Nussir, una mina de cobre propiedad de la empresa canadiense, Blue Moon Metals, para arrojar al fondo del fiordo anualmente entre 1 y 2 millónes de Toneladas métricas de basura minera. La Comisión Europea ha declarado a Nussir “projecto estratégico de materias primas críticas”, con lo que le da acceso a explotar la mina sin apenas restricciones, no importa dañe el medio ambiente marítimo. Familias sámi que viven de la pesca del salmón en el fiordo se oponen al proyecto. https://doi.org/10.66709/news-309636

En Kiruna Paulina Kuhmunen decía que lo peor para los sámis y sus rebaños no es sólo la expansión de la mina de hierro que destruye la vieja ciudad. La EU había incluido el proyecto Per Geijer (LKAB), una mina que posee la mayor reserva de Europa de tierras raras, en su lista de minerales claves de marzo del 2025 afectando negativamente a los pastos y rutas de los renos. En octubre 2026 emitió una segunda lista en la que se incluia Viiscaria, una mina de cobre localizada también en Kiruna. Bruselas ha creado las listas para reducir la dependencia europea de China de tierras raras usadas en las nuevas tecnologías. La inclusión en la lista es un salvoconducto a las compañías mineras para explotar las minas sin que exista un control sobre sus actividades destructivas y contaminantes.. https://www.theguardian.com/world/2026/oct/09/eu-pulling-out-all-stops-with-minerals-projects-as-it-tries-to-avert-china-trade-war
En la lista además de las dos minas proyectadas en Kiruna han incluido 4 más de Laponia. Una de tierras raras en Norrbotten (Laponia sueca) y tres más en la laponia finlandesa: Sokli, Suhanko y Sakatti. Laponia se ha convirtido en el centro geográfico estrategico de minerales raros en Europa.
“Los sámis pierden y pierden cada vez más territorio. Las familias que siguen viviendo de sus rebaños se oponen al proyecto de Per Geijer. El proyecto minero como en otras ocasiones afecta al corredor de migración de sus renos. Es la misma lucha que hace 100 años”, decía Paulina
Minas de Laponia incluidas en las lista de la Unión Europea de Minerales clave (fuente Google)

No todos los sámis se oponen a los proyectos mineros. Hay quienes ven una oportunidad de progreso económico en ellos.
Mineras y comunidades se han sentado a negociar. Buscan un compromiso a sus diferencias pero se mueven en diferentes niveles. Negociadores dicen que mientars los sámis hablan de cultura, derechos ancestrales sobre lugares sagrados y forma de vida, las mineras hablan de dinero y geopolítica. El acuerdo no es fácil porque los negociadores no se entienden.
El anterior gobierno conservador sueco atacó a los sámis. acusándoles de que sus rebaños van contra los interéses generales de Suecia. “ Es una industria (el pastoreo de renos) que afecta a muy grandes áreas, pero tiene un limitado significado económico” dijo en mayo, cuando se estaba discutiendo la segunda lista de minerales estratégicos, la democristiana Ebba Busch, la Viceprimer Ministra y Ministra de Energia, del entonces gobierno sueco.
Desde entonces ha habido elecciones generales y el gobierno conservador ha perdido la mayoría ante un bloque progresista. Pero a pesar de ello no se espera un giro de timón. Nadie espera que el nuevo gobierno acabae con la barra libre dada a la explotación minera en Laponia. Los socialdemócratas consideran el proyecto de la misma manera que hacen los conservadores. Primero las mineras y sus negocios y después las personas y la naturaleza.