Violencia étnica en el sur de Etiopia. Una visita a campos de desplazados en Gedeo

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Etiopía es el país con más desplazados internos del planeta. Hay más que en Siria, Yemen o Colombia. Las razones son varias. En la somalia etíope la sequía -dura ya varios años- ha obligado a cientos de miles de personas a dejar sus comunidades desoladas y  procurar ayuda humanitaria. Pero muchos más etíopes sobre todo  en zonas fronterizas étnicas se han visto obligados a salir de sus comunidades a causa de la violencia. Sólo en Guji un área de Oromia, uno de los 9 estados regionales étnicos que juntos a dos ciudades federalmente administradas forman la República Federal de Etiopía, casi un millón de personas fueron obligadas a dejar sus casas el año pasado. Este artículo es el resultado de una visita de Mark Aguirre a Gedeo para indigar las razones del conflicto étnico que azota esta parte del sur de Etiopía.

 

Zaina Assefa y Esaya Dene representan a una comunidad de cerca de 6000 gedeos desplazados del este de Guji que encontraron refugio en Dilla y resisten la llamada del gobierno para regresar a sus comunidades.

Es diciembre y llevan en el campo desde el 7 de abril cuando fueron obligados a salir de sus casas. “Tu vives aquí pero ésta es nuestra tierra. No vas a cojer más café. Tienes que irte” les dijeron sus vecinos oromos. No fue un requerimiento pacífico. La violencia que sufrieron fue horrible. Más de 4000 casas quemadas , decenas de vecinos asesinados, mujeres violadas y otras muchas más atrocidades perversas y crueles difícil de imaginar. Machetes, lanzas y kalashnikovs fueron usados durante la violencia. Lo cuentan con distancia pero uno sabe que los demonios siguen dentro y no hacen fácil la vuelta. Tienen miedo.

El campo esta en las afueras de Dilla una ciudad al sur de Etiopía en la carretera más transitida para ir a Kenia a unas siete horas de Moyale, la frontera. Desde que hemos llegado al campo grupos de personas se han ido aglomerando a nuestro alrededor. Necesitan ayuda y piensan que quizá podemos dársela.  Hemos acabado sentados sobre cemento a las puertas de una oficina donde hay más tranquilidad.

El campo es un recinto cerrado con una serie de almacenes de café que los desplazados ocuparon cuando llegaron. No era tiempo de cosecha y estaban vacíos. En Dilla son gedeos como ellos asi que se instalaron en los almacenes con el consentimiento del gobierno local. Pronto llegó la asistencia humanitaria. En pocos meses camiones del Programa Mundial de Alimentación y toyotas landcruiser de agencias humanitarias se convirtieron en parte habitual del escenario urbano de Dilla. No nos fue fácil encontrar una habitación. Para algunos la crisis es una buena oportunidad económica. Los hoteles estaban llenos.

Esaya Dene dice que llegó a haber en Dilla, una población de 80 mil habitantes, hasta 60 mil desplazados de Guji. En el campo  de desplazados se alojaron 12 mil, el resto fue acojido por la comunidad en lugares preparados para ellos o en casas de familiares y amigos. La mayoría de los 6 mil que han salido del campo regresaron a Guji pero siguen sin poder volver a sus casas o lo que queda de ellas. Estan viviendo en escuelas e iglesias. La situación esta lejos de estabilizarse.  La Organización Internacional de la Migración dijo que desde abril en Gedeo y Guji  han sido desplazadas 970  mil personas a causa de la violencia aunque no se sabe con certeza cuantos han regresado a sus comunidades.

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Guji es el nombre de una de las tribus oromas y es una de las zonas de Oromia uno de los nueve estados regionales étnicos de la Repubica federal de Etiopía. Los oromos son la minoría más numerosa: alrededor del 40% de la población etiope. En abril se tiene previsto un censo y se sabrá con certeza su número. En etiopía hay 90 grupos étnicos de los cuales solo nueve por su tamaño e importancia política tienen su propio estado regional. En Guji los oromos son ampliamente mayoritarios pero el problema es que los grupos etnicos no viven en un territorio único sino dispersos en otros estados étnicos diferentes a los suyos. A diez kilómetros de Dilla hay una kabele, Samaro, que es  territorio oromo administrado por oromos. Este territorio esta enclavado en la zona de Gadeo. Esta mezcla de etnias en un territorio adscrito a una etnia -el federalismo en Etiopía esta basado en la etnia no en la territorialidad- ocurre en toda Etiopía y es visto como una de las causas de los conflictos etnico que azotan al país.

En Guji el 15% de la población es gedeo un grupo étnico que hablan su propio idioma y tienen su propia historia y cultura. Su centro esta en Dilla. La zona de Gedeo forma pate de la region estatal federal Naciones, Nacionalidades y Pueblos del Sur (SNNPR), mientras la zona de Guji pertenece a Oromia. Gujii fronteriza con Gedeo ha sido un lugar de emigración para los de Gadeo y Gadeo para los oromos. Muchos de los desplazados gadeos han nacido en Guji. Había habido conflictos antes pero hacía años  desde la década de los noventas del siglo XX que no había habido conflictos étnicos importantes. Pero el año pasado todo salto por los aires.

En el campo de desplazados dicen que el gobierno tiene prisa para que regresen a Guji. Las razones no estan claras pero posiblemente el gobierno no quiere perder la buena reputación que tiene. Todos ven a Abiy Ahmed el nuevo primer ministro como una esperanza capaz de evitar que Etiopia caiga en el abismo arrastrada por el conflicto étnico. Una posibilidad en el horizonte desde que hace más de tres años jóvenes oromos iniciaron una revuelta contra el régimen al que etiquetaron de Tigriño, una de las etnias de la zona alta del norte del país. Los datos no estan ayudando a Abiy. Cerca de un millón de etíopes han sido desplazados de sus casas a causa de violencia étnica desde que llegó al puesto de primer ministro el año pasado. Etiopía se ha convertido en estos meses en el país con más desplazados internos del mundo. En junio del 2018 la OIM (organización Internacional de la Migración)  identificó a 1.776.685 personas desplazadas internas de las cuales 1.204.577 había sido desplazadas a causa de conflictos y 536.321 debido a factores relacionados con el clima.

El gobierno cuestiona que muchos de los que ocupan el campo de Dilla sean desplazados genuinos. Según estos funcionarios serían mineros artesanales que habrían llegado a Guji recientemente en busca de oro. Hay una mina de oro en Sakaro ahora cerrada temporalmente por razones medio ambientales. Pero Esaya Dene lo negaba rotundamente. “Somos campesinos que cultivamos café, ensete (falsa banana), y cereales como sorgo o trigo. Sino volvemos es porque no hay seguridad. Nos amenazaron que no regresaramos. ¿Quien nos protegerá si volvemos?”

La situación sigue siendo tensa e inestable. Al día siguiente de la visita al campo tuvimos que supender un viaje a Bule Hora una ciudad más al sur ya en Oromia porqué la carretera estaba cortada. Queríamos visitar desplazados oromos, hay alrededor de 27.000 en Bule Hora, victimas de ataques de revancha en Gedeo por lo que estaba ocurriendo en Guji. Un viajero con quien nos cruzamos nos dijo que había visto a un soldado herido sobre el asfalto y a otros corriendo hacia los arbustos. Un comando del Frente de Liberación Oromo – muy activo en la zona- habría destrozado un camión pipa presumiblemente cargado con agua.

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Al gobierno tampoco le ayuda que tiene una lista negra de algo más de 300 personas como responsables de la violencia en la zona pero reconoce que sólo ha arrestado a 26. De cualquier forma las leyes humanitarias protegen a los desplazados. Estos no pueden ser obligados a regresar a la fuerza. Tampoco hay presión por parte de la comunidad local. Esta sigue apoyándoles y ayudándoles.

A pesar de todo el gobierno esta cerrando el grifo de la ayuda humanitaria en el campo de Dilla. Zaina Assefa decía que “la última vez que alguna organización humanitaria había traído comida había sido hacía 40 días”.  Antes llegaba cada 20 días. El Programa Mundial de Alimentos reportó que tres camiones repletos de comida habían sido robados cerca de Dilla. La malnutrición se esta extendiendo sobre todo entre los niños. “Hay hambre en el campo”, decía Zaina.

Tampoco reciben dinero. Sin ayuda alimentaria viven de lo que pueden sacar por ellos mismos. A la entrada al campo mujeres vendían leña recolectada de montes cercanos.

La vida dentro del campo no es fácil. Las naves para almacenar café no han sido acondicionadas. Las 6 mil personas viven aglomeradas sin privacía en los almacenes. Cocinan en lugares cercanos a donde duermen. El humo de la leña penetra en los dormitorios. El acceso a los sanitarios no es fácil. La higiene escasea. Duermen sobre esteras. Los privilegiados tienen colchones de hule espuma. Hay una clínica pero estaba vacía y parecía abandonada. Una clínica movil llega al campo a pasar consultas de tanto en tanto. Médico sin Fronteras  les permite bajo un muy pequeño pago el acceso a un hospital que gestiona en Dilla. Los niños son acepatdos en las ecuelas de la ciudad.

Esaya Dene contaba que apesar de las difíciles condiciones el ambiente en el campo es bueno. No se sabe de abusos sexuales algo que ocurre a menudo en campos similares. “ Las letrinas para hombres y mujeres estan separadas, los alrededores son urbanos y se ha logrado establecer un sentimiento de comunidad” decía. Advertía de que todas formas no hay ningún servicio de seguridad establecido por el gobierno.

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Con Zaina Assefa y Esaya Dene habíamos hablado sobre los desplazados y el campo pero poco sobre las razones de porque la violencia había eruptado de nuevo. La zona había conocido anteriormente conflictos étnicos pero hacía años que gedeos y oromos habían vivido pacíficamente uno al lado de otro. ¿Qué había sucedido?

MT (me pide que no de su nombre) viene trabajando en la asistencia humanitaria desde hace cinco años. Todavía se acuerda el día que vio en la televisión a refugiados eritreos que habían sobrevivido a un naufragio frente a las costas de Italia. Había trabajado con ellos en los campos de refugiados para eritreos que hay al norte del país antes que iniciaran su viaje a Europa. Otros  que el conocía no habían llegado. Habían muerto ahogados en el intento.

Nos encontramos en Yirgachete al sur de Dilla pero todavía en zona Gedeo en otro campo de desplazados. Esta zona de Gadeo y Guji tiene fama de producir el mejor café del país. Es una zona semimontañosa, de bosques semitropicales que protegen naturalmente a las plantas del café del sol. Aqui el café nace salvaje.  Posee el tipo de suelo que necesita el café de alta calidad. Las cooperativas se supone entregan abonos naturales a los campesinos  para que el café mantenga su sello orgánico y aumente su valor.

Cuando llegamos al campo MT estaba reunido con un grupo de desplazados.  Como en Dilla habían ocupado un almacen de café como refugio. Era un campo más pequeño ubicado a las afueras de Yirgachete en donde empieza el bosque. Llevaban allí desde junio. Ahora cuando las lluvias no son tan frecuentes todo era más fácil pero al principio había sido muy duro

Venían de Shaquijo en el oeste de Guji. Según contaban “rebeldes” fueron a sus casas y les obligaron a salir y a abandonar sus parcelas de cafe. ¿Podría haber razones económicas vinculadas a la producción del café en esta nueva crisis étnica?

Visitamos una cooperativa de café en direción a Awassa. En los últimos años a pesar del impacto que el cambio climático empieza a tener en el cultivo del café no había habido una disminución de la producción. Según contaba su manager los campesinos seguían cosechando la msima cantidad  de café que antes. Pero otra cosa es lo que ha pasado con el precio que ha ido a la baja. Las cooperativas estan pagando este año 11 birr el kilo uno menos que el año pasado, aúnque han llegado a pagar 15 birr por un kilo. (27.9 birr valen un dolar)  A pesar de ello la variación de precio no parece importante.  La calidad del café de esta zona le ha hecho inmune al  derrrumbe que ha conocido el precio del café a nivel internacional durante los ùltimo años.

MT piensa que la violencia más que a razones económicas esta ligada a razones demográficas que se abren camino en un tiempo de crisis política. La población crece pero el territorio de las comunidades no. La tierra es propiedad de estas pero no pueden dar tierra a las nuevas familias que se crean como siempre se ha hecho. La vida tradicional se esta rompiendo pero la economía moderna no se abre paso. El bosque se esta agotando y los empleos no llegan. Eso pone presión en las comunidades quienes acaban por reclamar la tierra de sus vecinos distintos a su grupo.

Esta zona de Etiopía tiene la de mayor densidad del país. Un país con una población (105 millónes de habitantes) solo superada en Africa por Nigeria. Gadeo y Guji tienen las mayores tasas de fecundidad de Etiopía. “La mujeres suelen tener diez hijos. La poligamia es lo normal en la zona. Los hombres suelen tener tres o cuatro mujeres. Viven en diferentes casas y compiten por el tiempo que el marido pasa con ellas. Eso significa ver quien le da más hijos” decía MT.

Los desplazados de Yirgachete tampoco querían regresar a sus comunidades de orígen. Tenían miedo como los de Dilla. El gobierno también  les había retirado la ayuda. La malnutrición y el hambre era un problema en el campo como lo era en Dilla.

“Sabemos que en Shaquijo por el día esta tranquilo pero por la noche la realidad es otra. Los “rebeldes” que quemaron nuestras casas mandan ¿Cómo podemos regresar? ”, decían

Tambien se quejaban de que habían destruido sus casas y las cosechas y no habían recibido ninuguna compensación. “¿Cómo podemos empezar de nuevo sin ayuda habiendo perdido nuestro medio de vida?”, preguntaban.

Los desplazados de Yigachete por el momento no tenían planes de regresar. La situación en esta parte del sur de Etiopía no estaba mejorando. El frente de Liberación Oromo parecía controlar algunas áreas. En Moyale la frontera con Kenia los enfrentamientos entre somalíes etíopes y oromos seguían. Decenas habían muerto y muchos más habían buscado refugio al otro lado de la frontera. En Yirgachete los desplazado gedeos seguían esperando que las promesas de PM Abiy Ahmed de estabilizar el país se hicieran ciertas para regresar a Shaquijo.

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